miércoles, 13 de mayo de 2009

GUERRA DE MALVINAS o FALKLANDS WAR -

Guerra de las Malvinas o Guerra del Atlántico Sur (en inglés, Falklands War[1] ) fue un conflicto armado entre la República Argentina y el Reino Unido que tuvo lugar en las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur. La guerra se desarrolló entre el 2 de abril, día de la invasión de las islas por parte de las Fuerzas Armadas de Argentina, y el 14 de junio de 1982, fecha de su rendición, lo que conllevó la reocupación de los tres archipiélagos por parte del Reino Unido.

La causa inmediata fue la lucha por la soberanía sobre estos archipiélagos australes, tomados por la fuerza en 1833 y dominados desde entonces por el Reino Unido, algo nunca aceptado por Argentina que los sigue reclamando como parte integral e indivisible de su territorio; de hecho, considera que se encuentran ocupados ilegalmente por una potencia invasora y los incluye como parte de su Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

El coste final de la guerra en vidas humanas fue de 649 militares argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños.

Políticamente, en la Argentina, la derrota en el conflicto precipitó la caída de la junta militar que gobernaba el país; en el Reino Unido, por su parte, la victoria en el enfrentamiento ayudó a que el gobierno conservador de Margaret Thatcher lograra la reelección en las elecciones del año 1983.[2]

Contenido-

1 Contexto
1.1 Aspectos económicos, geoestratégicos y políticos
1.2 La situación en Argentina antes del conflicto
2 La guerra
2.1 Fundamentos políticos y militares de la invasión argentina
2.2 La Operación Rosario
2.2.1 Movimientos previos en las Islas Georgias del Sur
2.2.2 El desembarco en las islas Malvinas
2.3 La diplomacia tras la invasión
2.4 La reacción militar británica: la Operación Corporate y la campaña terrestre
3 Pérdidas humanas
3.1 Muertos del bando argentino
3.2 Muertos del bando británico
3.2.1 Pérdidas materiales
4 Las consecuencias de la Guerra de Malvinas
5 Fuentes bibliográficas
6 Referencias
7 Véase también
8 Enlaces externos



Contexto-

Aspectos económicos, geoestratégicos y políticos -

Económicamente, en otro tiempo, en las islas existían importantes puestos balleneros, pero la gradual desaparición de numerosas especies de ballenas en los mares australes y los profundos cambios en el negocio aceitero hicieron que la relevancia económica de la actividad se redujera dramáticamente. No obstante, numerosas investigaciones confirman yacimientos de crudo en la plataforma continental en la que se encuentran las Malvinas. La plataforma es, además, una rica pesquería.

Políticamente, el interés de la Argentina por el archipiélago obedece a su visión del mismo como territorio irredento.

Estratégicamente, la posesión de territorios adyacentes a la Antártida puede otorgar derechos sobre este continente en futuras negociaciones relacionadas con el mismo;
el control de este archipiélago entrega una posición estratégica a su ocupante sobre el cruce austral y su tráfico marítimo.

No obstante, en la década previa al estallido de la guerra, el Ministerio de Asuntos Exteriores británico consideraba más bien las Malvinas como un problema a la hora de estabilizar sus relaciones con América Latina. Pero, aunque propuso una devolución en arriendo (una soberanía de la Argentina durante un tiempo prolongado con la expectativa de una devolución al final del mismo), los ciudadanos de las Malvinas (los kelpers) se negaron a aceptar la propuesta.[3]


La situación en Argentina antes del conflicto-


Moneda de 2 pesos conmemorativa de la guerra de las Malvinas

A comienzos de los años 1980, el modelo económico de la Junta militar dio claras muestras de agotamiento, lo que provocó numerosas tensiones sociales: 90% de inflación anual, recesión profunda, interrupción de buena parte de la actividad económica, generalización del IVA, empobrecimiento de las clases medias, brusco aumento del endeudamiento externo de las empresas y del Estado, salario real cada vez más depreciado, aumento de la pobreza, etc.

La sustitución del jefe de la primera Junta Jorge Rafael Videla por el general Roberto Viola y, luego, de este por el general Leopoldo Galtieri, fue una consecuencia de esa crisis. La consiguiente decisión de intentar recuperar las Malvinas fue tomada, entre otras varias razones, tanto por el efecto que podría conseguirse a la hora de desviar la atención social de esos problemas, como por las posibilidades de recuperar el crédito perdido entre determinados sectores sociales sensibles a una acción de interés patriótico como esa.[4] [5]


Fundamentos políticos y militares de la invasión argentina

La decisión se basó en los siguientes presupuestos políticos y militares:

Naciones Unidas se había adherido firmemente a la doctrina de la guerra justa mediante la aprobación, por grandes mayorías, de las resoluciones 2131 (1965), 2326 (1967), 2908 (1972), 3281 (1974) y 3314 (1974), que reconocían explícitamente la legitimidad de las guerras de liberación, de autodeterminación, contrarias a la opresión racial, etc. Amparada en este antecedente legal, la mención a una hipotética recuperación de las islas por la vía armada había estado presente en el discurso diplomático bilateral desde 1972.[6]

Entre 1981 y 1982, varias acciones del gobierno británico fueron interpretadas por la junta militar argentina como señales de desinterés por el archipiélago, sus habitantes y su futuro; entre otras:

debido a recortes presupuestarios, el ministerio de defensa británico decidió prescindir de sus dos portaaviones (HMS Hermes y HMS Invincible), sus dos buques de desembarco de tropas (HMS Fearless y HMS Intrepid) y del patrullero antártico HMS Endurance, llamado por los británicos «el guardián de las Islas Falkland». Varios periódicos argentinos llegaron a afirmar que el Reino Unido abandonaba la protección de las Islas Malvinas. En el mismo sentido, los representantes malvinenses en Londres expresaron su profunda preocupación por el inminente desarme.[7]

La nueva ley de nacionalidad aprobada por el parlamento británico relegaba a la mayoría de los nativos malvinenses a una segunda categoría y les negaba la ciudadanía completa.[8]

La guarnición británica en las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur era reducida, y la lejanía a la metrópoli impedía la llegada de refuerzos a tiempo.

La capacidad de guerra anfibia del Reino Unido a medio mundo de distancia no parecía estar a la altura de las circunstancias, pese a su gran poderío aeronaval.
No parecía probable que el Reino Unido realizara un contraataque a gran escala, afectando al territorio continental argentino —por ejemplo, usando sus submarinos nucleares— por una cuestión colonial sobre unas islas remotas.

Basándose, en líneas generales, en lo anterior, el gobierno argentino diseñó un plan para la recuperación militar de los tres archipiélagos en disputa llamado Operación Rosario, alterando el statu quo por la vía de los hechos. La operación fue creada a finales de 1981 y principios de 1982 por el Almirante Jorge Isaac Anaya, miembro de la Junta presidida por Galtieri.


La Operación Rosario

Operación Rosario
La Operación Rosario (al principio denominada Operación Azul) consistía en una serie de acciones de intensidad creciente encaminadas a la recuperación argentina de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, que se conseguirían en sentido inverso (de Este a Oeste y de menor a mayor relevancia política), iniciándose de la manera más discreta posible y culminando con la toma del archipiélago de las islas Malvinas y de su capital, Puerto Argentino/Stanley, mediante un asalto directo. La Junta logró mantener en secreto el plan de Anaya hasta apenas 48 horas antes del inicio de las hostilidades.


Movimientos previos en las Islas Georgias del Sur -


En septiembre de 1979, el empresario argentino Constantino Davidoff, especializado en negocios con chatarra, firmó un contrato con la empresa Christian Salvensen de Edimburgo, por el cual adquiría las instalaciones balleneras abandonadas en las islas Georgias del Sur.


Davidoff gestionó en la Embajada británica de Buenos Aires el servicio del buque Endurance con el fin de transportar a las Islas el personal y equipos necesarios para desmantelar las instalaciones, pero como su pedido no fue aceptado, la Armada Argentina llevó a cabo la tarea.


El empresario comunicó a la Embajada británica su viaje al archipiélago de Malvinas y, en diciembre de 1981, zarpó con destino a las Georgias, a bordo del rompehielos ARA Almirante Irízar (Q-5).


Meses más tarde, el 19 de marzo de 1982, con motivo de un nuevo viaje de Davidoff al lugar, ahora en el ARA Bahía Buen Suceso (B-4), se produjo el izado de una bandera Argentina en las islas que provocó que el Ministerio de Exteriores inglés ordenase el envió del Endurance con el objetivo de obligar a los operarios a arriar la bandera y evitar el desembarco del personal.

El 20 de marzo, Thatcher fue informada de lo sucedido y decidió enviar el Endurance desde Port Stanley, con un complemento de 24 soldados de marina. Se organizó, además, una protesta diplomática en Buenos Aires.

El 21 de marzo, después de la marcha del ARA Bahía Buen Suceso (B-4) y con grupo de Davidoff en tierra para seguir con sus tareas, se solicitó al gobierno argentino desalojar a los operarios allí apostados.

El 23 de marzo, el Comandante del Grupo Naval Antártico,[9] CN César Trombetta, al mando del ARA Bahía Paraíso (B-1), recibió órdenes del Estado Mayor General Naval de dirigirse a máxima velocidad a las islas Georgias del Sur, con la misión de evitar el desalojo del grupo de obreros argentinos de Davidoff por parte del HMS Endurance, salido a tal efecto desde las Islas Malvinas.

El B-1, comandado por Trombetta, arribó a Puerto Leith en la noche del 24 de marzo y desembarcó un grupo de apoyo a los obreros argentinos; luego, permaneció en la zona y patrulló con sus helicópteros el área durante las horas subsiguientes, las noticias procedentes del sur dieron cuenta de un inusual movimiento de buques de guerra de la Armada Argentina en el Atlántico Sur.[10]

El 28 de marzo de 1982, a las 10.57, el ARA Santísima Trinidad (D-2) (DEST) zarpó como buque insignia del Comandante de la Fuerza de Tareas 40, embarcando a su comandante y al Comandante del teatro de Operaciones Malvinas, General de División Osvaldo García.

Al día siguiente, la FT.40 inició el desplazamiento hacia su objetivo, navegando a 14nudos, en formación circular, protegiendo a la nave más valiosa del conjunto, el Buque de Desembarco de Tanques (BDT) ARA Cabo de San Antonio (Q-42), que llevaba las tropas y medios para el desembarco.

Mar afuera, se les unió el rompehielos ARA Almirante Irizar (Q-5) (RHAI), y comenzó la distribución de los planes y la cartografía necesarios por medio de helicópteros, mientras la FT.40 se destacaba en una posición al norte de las Islas.

El viento se incrementó y afirmó del sudoeste con intensidad de temporal, por lo que la FT.40 debió bajar su velocidad hasta tener un avance efectivo de 6 nudos. El DEST, debido a los golpes de mar, perdió parte de la carga de nafta que la Agrupación de Comandos Anfibios llevaba en tanques sobre su cubierta. Las pésimas condiciones del tiempo produjeron un sensible atraso en derrota de la Fuerza Anfibia, lo que provocó que se cambiase el Día "D" para el 2 de abril.

Con un viento que llegaba a los 45 nudos del sur sudoeste, mediante el uso de helicópteros desde el RHAI se repusieron los tambores de combustible perdidos en el D-2, y aviones Grumman S-2 Tracker del PAL ARA Veinticinco de Mayo (V-2) cumplían vuelos de exploración.

El 30 de marzo, cuando se hizo obvio que la invasión era inminente, el Gobierno británico ordenó que el destructor HMS Antrim, seguido de otros dos buques de superficie y tres submarinos nucleares, se dirigieran a las islas Georgias del Sur para apoyar al HMS Endurance. El resto de unidades de la marina británica se puso en alerta de cuatro horas.

El 31 de marzo el Comandante de la FT.40 dispuso una reunión en su buque insignia para analizar la situación en función de las últimas informaciones recibidas, teniendo en cuenta que, dado que el Gobernador de Malvinas impartía por radiodifusión, a su población, instrucciones, disponiendo una serie de medidas de prevención y defensa, se había perdido el factor sorpresa.
Se explicó que el Aeropuerto de Puerto Stanley se encontraba defendido con emplazamiento de ametralladoras, imposibilitando el descenso sorpresivo de aeronaves e imponiendo la necesidad de capturarlo y apresarlo. A las 18.00, se comunicó al personal a bordo del BDT la misión que debían cumplir y los riesgos de la misma.

El 1 de abril el Estado Mayor General Naval recibió la orden de "ocupar Grytviken y mantener Leith a fin de asegurar el dominio de las Islas Georgias", para lo que se le asignó la corbeta misilística ARA Guerrico (P-2) (actual P-32) a mando del CF Carlos Alfonso, y un grupo de Infantería de Marina al mando del Teniente de Navío Guillermo Luna.

Como consecuencia de lo anterior, se sucedieron una serie de reuniones y conversaciones de alto nivel mandatario a fin de evitar la invasión argentina. La noche del día 1 de abril Ronald Reagan se comprometió ante Thatcher a hablar con la Junta militar para evitar el ataque. No obstante, su conversación telefónica con Galtieri fue infructuosa.[11]

El desembarco en las islas Malvinas

Orden de batalla

Argentina Reino Unido

Fuerza de Operaciones 40 (comandante: vicealmirante Juan Lombardo)



Destructor misilístico ARA Hércules (D-1) (actual B-52) (4.100 t) con 4 lanzadoras de misiles MM-38 Exocet antibuque (cada una, 1 misil), 1 lanzamisiles doble antiaéreo Sea Dart, 1 cañón de 114 mm, 2 antiaéreos de 20 mm, 2 lanzadores triples de torpedos de 324 mm y 1 helicóptero Westland Sea Lynx (1977).
Destructor misilístico D-2 ARA Santísima Trinidad (D-2) (4.100 t) con 4 lanzadoras de misiles MM-38 Exocet antibuque (cada una, 1 misil), 1 lanzamisiles doble antiaéreo Sea Dart, 1 cañón de 114 mm, 2 antiaéreos de 20 mm, 2 lanzadores triples de torpedos de 324 mm y 1 helicóptero Westland Sea Lynx (1981).
Corbeta misilística ARA Drummond (P-1) (actual P-31) (1.250 t) 4 lanzadoras de misiles MM-38 Exocet antibuque (cada una, 1 misil), 1 cañón de 100 mm + 1 doble de 40 mm (1978).
Corbeta misilística ARA Granville (P-3) (actual P-33) (1.250 t) con 4 lanzadoras de misiles MM-38 Exocet antibuque (cada una, 1 misil), 1 cañón de 100 mm + 1 doble de 40 mm (1981).
Submarino ARA Santa Fe (S-21) (1.526 t) (Clase Balao ex-USS Catfish SS 339) con 10 tubos lanzatorpedos de 254 y 533 mm (1944, modernizado en 1960).
Rompehielos ARA Almirante Irízar (Q-5) (14.900 t) con 2 helicópteros medianos Sikorsky Sea King (1978).
Buque de transporte ARA Isla de los Estados (B-18) (3.100 t, 1951).
Buque de desembarco de tanques LST ARA Cabo San Antonio (Q-42) (8.000 t, 1977).
84 comandos anfibios y buzos tácticos embarcados.
1º y 2º batallón de infantería de marina blindada (con vehículos anfibios LVTP-7 y LARC-5).
Comandante: gobernador Rex Hunt
Buque civil costero Forrest.
57 infantes de marina (Unidad 8901) en tierra.
11 miembros de la Marina Real.
40 miembros de la Fuerza de Defensa de las Islas Malvinas.



La 3ra Sección de la Compañía C del Regimiento de Infantería 25 del Ejército Argentino y parte de la jefatura de esa unidad.



El 25 de marzo el general de división Osvaldo Jorge García, como comandante del Teatro de Operaciones Malvinas, dio órdenes de ejecutar el plan de operaciones.

El 26 de marzo, una importante fuerza naval argentina abandonó Puerto Belgrano bajo la apariencia de disponerse a realizar unas maniobras con la flota uruguaya. Sin embargo, dirigieron sus pasos hacia las islas Malvinas.

El día 30, la inteligencia británica notificó al gobernador Rex Hunt que se trataba de una amenaza real y que se esperaba la invasión para el día 2 de abril. Hunt reunió a sus pocas tropas y les encomendó la defensa de las islas. En la mañana del 1 de abril, apagaron el faro e inutilizaron el pequeño aeropuerto local y sus radiobalizas. Ese mismo día el general García, debido a las malas condiciones meteorológicas reinantes, postergó un día la operación de desembarco, fijando como día “D” al 2 de abril y como hora “H” las 06:00.[12]

Cronología del desembarco
El 1 de abril, a las 21:18, el primer grupo de botes se desprendió del D-2: 84
comandos anfibios y buzos tácticos bajo el mando del Capitán de Corbeta Guillermo Sánchez-Sabarots. A las 22:45, el grueso de la Agrupación de Comandos Anfibios salió del buque en 19 embarcaciones destacándose, inmediatamente, el destructor en su zona de patrullado. Desembarcaron en Mullet Creek sobre las 23:00 horas. A esa misma hora, el submarino ARA Santa Fe (S-21) libró a otros diez buzos tácticos para colocar balizas de radionavegación y ocupar el Faro San Felipe (Pembroke). Cuando el ARA Santa Fe (S-21) emergió, fue detectado por el radar de navegación del buque costero Forrest dándose inicio a las hostilidades. A las 23:40 en la zona del aeropuerto se observó una bengala verde y al poco tiempo fue apagado el Faro San Felipe.

Ya el 2 de abril, a la 1:30 horas, los hombres de Sánchez-Sabarots se dividieron en dos grupos: el primero, comandado por él mismo, se dirigió a los barracones de la infantería de marina británica en Moody Brook para atacarlos; el segundo, bajo el mando del Capitán de Corbeta Pedro Edgardo Giachino, avanzó hacia Puerto Stanley con objeto de tomar las oficinas del Gobernador y capturarlo.

A la 1:55, el submarino ARA Santa Fe (S-21) salió a la superficie, frente a Punta Calebroña y lanzó sus Buzos Tácticos a unos 3.000 metros del Faro San Felipe, que se encontraba apagado, alejándose, luego, a máxima velocidad en superficie, para regresar a su lugar de patrulla. Pero los británicos, sobre aviso, habían evacuado los barracones y estaban desplegados en posiciones de combate para defender la localidad.

A las 4:20, el destructor ARA Hércules (D-1) izó su Pabellón de Guerra y comenzó su patrullado en Puerto Groussac, protegiendo a la iniciación de la fase de asalto, la aproximación del BDT ARA Cabo San Antonio (Q-42) y de la corbeta ARA Drummond (P-1).


Dos de los comandos anfibios que ocuparon el cuartel de los Royal Marines en Moody BrookA las 5:45 horas, la Fuerza de Desembarco de Sánchez-Sabarots abrió intenso fuego automático y de granadas sobre los barracones donde suponían a los infantes de marina británicos. A los pocos minutos, descubrieron que nadie devolvía el fuego (estaban vacíos). El ruido, por el contrario, alertó al mayor Norman —que dirigía a las fuerzas británicas— de que los argentinos habían llegado.

Cerca de las 6:00 se apagaron las luces de la bodega del BDT, se abrieron las compuertas de proa y se pusieron en marcha los enormes extractores de gases.

A las 6:22 horas, llegó la orden "¡Primera ola al agua!" y, desde el BDT ARA Cabo San Antonio (Q-42), comenzaron a desembarcar los vehículos anfibios, con fuerzas del Regimiento de Infantería 25 del Ejército Argentino. El ARA Cabo San Antonio (Q-42) libró la compañía E de vehículos anfibios LVTP-7 y LARC-5 del 2º de Infantería de Marina, orientándose con las balizas que habían colocado los buzos tácticos del ARA Santa Fe (S-21). La primera oleada, bajo el mando del capitán de corbeta (IM) Hugo Santillan, llegó a tierra y tomó la dirección del aeropuerto. La compañía "D" desembarcó poco después para ocupar el faro.

A las 6:30, desde el D-2, se irradió un comunicado en el que intimaba a la población a no ofrecer resistencia para evitar derramamiento de sangre.

El grupo de Giachino, la avanzada de las fuerzas argentinas, se dirigió a la casa del Gobernador, invitándole a la rendición. Al no recibirse respuesta, entraron al anexo de los sirvientes, donde se había atrincherado un grupo de Marines Reales, entablándose un combate. Comenzó un tiroteo generalizado, donde se produjo la primer baja del conflicto, el CCIM Pedro Giachino, que fue herido mortalmente;[13] fueron también alcanzados por las esquirlas y resultaron heridos de gravedad, el Teniente de Fragata Diego García Quiroga y el Cabo Primero Ernesto Urbina. El resto de sus hombres se replegaron, aunque mantuvieron el asedio sobre la sede del gobierno británico, disparando desde una posición elevada ubicada al sur de la misma.

Los constantes cambios de posición de los comandos y el uso de granadas de aturdimiento hicieron creer a los defensores que estaban bajo el ataque de una fuerza numéricamente muy superior a la real, lo cual resultó decisivo para obtener su rendición. A los pocos minutos, aterrizó el primer Lockheed C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Argentina en el Aeropuerto de Puerto Stanley.

Cuando la compañía E llegó a las proximidades del viejo aeropuerto, sufrió el primer ataque de la infantería de marina británica. Un blindado LVTP-7 fue averiado por disparos de una ametralladora, pero la tripulación resultó ilesa. El Contraalmirante Busser, responsable del desembarco, comenzó a preocuparse: las tropas blindadas aún no habían entrado en contacto con los comandos, y la resistencia británica era más intensa de lo esperado. Ordenó entonces que una compañía del Batallón de Infantería de Marina 1 con lanzacohetes de 105 mm fuesen helitransportados a la costa.

Un cabo de los comandos anfibios conduce prisionero a un grupo de Royal Marines tras la rendición británica

A las 8:30 horas, el gobernador Hunt y el mayor Norman, sitiados y bajo presión, debatieron qué hacer
. Se sugirió dispersarse por el interior para iniciar una guerra de guerrillas, pero, finalmente, creyéndose rodeados por un batallón de Infantería de Marina, decidieron que este plan de acción no tenía sentido.[14] Hicieron traer a Héctor Gilobert, un argentino residente de las islas al que consideran un espía, y le encargaron negociar el alto el fuego. A las 9:30 horas, el gobernador Hunt rindió las islas Malvinas al contraalmirante Busser. Un avión de transporte militar argentino llevó a Hunt a Montevideo, desde donde se dirigió a Londres.

Utilizando el helicóptero Westland Lynx Mk.23 0739/3-H-141, desde el ARA Hércules (D-1), se trasladó al abanderado de la Flota de Mar, el Teniente de Fragata Martín Cazaux, para afirmar el pabellón en Puerto Stanley (posteriormente, llamado Puerto Argentino).

Cumplida su tarea por la Fuerza de Desembarco, algunas de sus fracciones se encontraban listas para el repliegue al Continente, que comenzó el mismo 2 de abril.

En esas circunstancias, y ante la necesidad de brindar apoyo logístico a las unidades navales que operaban en el puerto de la capital de las islas, el comandante de la Flota de Mar dispuso la creación del Apostadero Naval Malvinas, designando como jefe del mismo al capitán de fragata Adolfo A. Gaffoglio.

Al día siguiente, aparecieron en los periódico británicos las fotos de los marines tendidos en el suelo boca abajo. Aproximadamente 120 defensores (incluyendo civiles armados) fueron capturados por los argentinos en la acción.[15]

Sin embargo, en las islas Georgia del Sur los británicos no aceptaron la rendición, que les fue comunicada desde el ARA Bahía Paraíso (B-1). Cuando en la mañana del día 3 las fuerzas argentinas trataron de tomar Grytviken, los 22 infantes de marina británicos reaccionaron: no sólo derribaron el helicóptero Puma del Comando de Aviación del Ejército Argentino, sino que averiaron la corbeta misilística ARA Guerrico (P-2) (actual P-32) con denso fuego de infantería y un lanzacohetes Carl Gustav, cuando intentaba aproximarse a la población. El cabo Guanca, y los conscriptos Mario Almonacid y Jorge Águila, resultaron muertos y otros, heridos. Intervino el Alouette del COAN que, artillado, atacó a las posiciones inglesas. Finalmente, la P-2 logró alejarse y —aunque tenía inutilizado su cañón principal de 100 mm— disparó una salva con el de 40 mm contra las posiciones británicas. Ante este hecho, con un marine herido en un brazo y con los conscriptos infantes argentinos aproximándose, los Marines Reales decidieron rendirse.

Por lo demás, las fuerzas argentinas desistieron de atacar la base de la isla Bird, permaneciendo allí y en bahía Schlieper, glaciar Lyell y bahía Saint Andrews, 15 británicos que se mantuvieron fuera del control argentino hasta el retorno británico a las islas.

Pasado el mediodía del 3 de abril de 1982, la bandera argentina ondeó sobre las islas Malvinas, las islas Georgias del Sur y las islas Sándwich del Sur (en estas últimas hacía varios años).

Los prisioneros británicos volvieron a su país vía Montevideo.

Ese mismo día, Margaret Thatcher intervino en la Cámara de los Comunes para debatir el tema de las Malvinas; anunció la organización de una fuerza operativa especial, la creación de un gabinete de guerra y la renuncia, entre otras, de su Ministro de Asuntos Exteriores, lord Carrington.[16]

Repliegue
Durante el 3 de abril se comenzó a replegar los elementos usados en el desembarco al BDT y al rompehielos;
el grueso de las tropas que intervinieron en la recuperación regresó en aeronaves del Comando de la Aviación Naval y de la Fuerza Aérea Argentina.


El 4 de abril, desde el ARA Isla de los Estados (B-8) se trasladó en helicópteros a Darwin y a Pradera del Ganso a la Compañía "C" del Regimiento de Infantería Nº 25 del Ejército Argentino, que ocupó ambos establecimientos sin hallar oposición.

El 5 de abril una fracción de la Compañía de Ingenieros 9 ocupó Puerto Fox en la isla Gran Malvina.

Tras la conquista de la islas, entre el 6 y 7 de abril, los buques de la FT.20 y de la FT.40 se replegaron a la BNPB, a la que arribaron el 12 de abril.


La diplomacia tras la invasión

Leopoldo Fortunato Galtieri, presidente de facto de Argentina anuncia en la Plaza de Mayo el comienzo de la recuperación de las islas del Atlántico sur

Margaret Thatcher, Primera Ministra británica durante la Guerra de las Malvinas

Entre las primeras medidas tomadas por Argentina, estuvieron algunas de carácter administrativo, aunque con fuerte valor simbólico: cambios de topónimos por sus versiones argentinas, instauración del español como lengua oficial y modificación del código de la circulación vehicular para que se condujese por la derecha en vez de por la izquierda.

Frente a las celebraciones argentinas, el Reino Unido se conmocionó ante las imágenes de una derrota ante un ejército a todas luces inferior.

El gobierno de Margaret Thatcher, inmerso en distintas reformas muy contestadas socialmente, se hallaba en una situación delicada. Francis Pym, su ministro de Asuntos Exteriores, no veía con buenos ojos un conflicto con Argentina por la posesión de unas islas remotas en el Atlántico Sur.

Con todo, el 3 de abril el Reino Unido logró que la ONU aprobara la resolución 502, exigiendo a la Argentina que retirara sus tropas de los archipiélagos ocupados:

El Consejo de Seguridad,

Recordando la declaración formulada por el Presidente del Consejo de Seguridad en día 23 45a. Sesión del Consejo de Seguridad, celebrada el 1º de abril de 1982 (S/14944), en la que se instaba a los gobiernos de la Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte a que se abstuvieran del uso o la amenaza de la fuerza en la región de las Islas Malvinas (Falkland),

Profundamente preocupado por los informes acerca de una invasión por parte de las fuerzas armadas de la Argentina el 2 de abril de 1982,
Declarando que existe un quebrantamiento de la paz en la región de las Islas Malvinas (Falkland),
1. Exige la cesación inmediata de las hostilidades.
2. Exige la retirada inmediata de todas las fuerzas argentinas de las Islas Malvinas (Falkland).



3. Exhorta a los Gobiernos de la Argentina y el Reino Unido a que procuren hallar una solución diplomática a sus diferencias y a que respeten plenamente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.


Resolución 502 del Consejo de Seguridad. Nueva York, 3 de abril de 1982.
Votaron a favor Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Jordania, Togo, Uganda, Zaire, Guyana, Irlanda y Japón. En contra: Panamá. Se abstuvieron la Unión Soviética, China, Polonia y España.

El presidente de Francia, François Mitterrand, telefoneó a Thatcher para expresarle su apoyo. El Reino Unido también cortó todas las relaciones comerciales con Argentina, y comenzó a buscar aliados diplomáticos con un éxito mucho mayor al de la Junta Militar argentina.

Durante el conflicto bélico, y a raíz de la inmediata ruptura de las relaciones diplomáticas entre ambos estados beligerantes, Perú representó los intereses diplomáticos de Argentina en Gran Bretaña y, a su vez, Suiza representó los intereses diplomáticos de Gran Bretaña en Argentina.

Así, los diplomáticos argentinos destacados en Londres se convirtieron en diplomáticos peruanos de nacionalidad argentina y los británicos en Buenos Aires, diplomáticos suizos de nacionalidad británica. Durante el transcurso del conflicto bélico, los movimientos del Servicio de Inteligencia británico sobre la Embajada peruana en Londres y sus funcionarios diplomáticos conllevó como respuesta mensajes de distracción. Se supo después que Perú no sólo apoyó a Argentina diplomáticamente, sino también militarmente, con acciones de inteligencia, enviando 10 aviones Mirage M5-P[17] eludiendo radares bolivianos y chilenos,[18] con pertrechos militares y medicinas. Como acto de solidaridad peruana, los citados aviones fueron vendidos a Argentina a cinco millones de dólares cada uno toda vez que su precio era de veinte millones de dólares por avión.[19] Perú fue uno de los pocos aliados de Argentina que la apoyó abiertamente durante el conflicto.

Hacia el 9 de abril, el Reino Unido había logrado el pleno apoyo de la Comunidad Económica Europea (ahora Unión Europea), la OTAN, la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth) y la ONU. Surgieron entonces propuestas de paz por parte del Secretario General de las Naciones Unidas, el peruano Javier Pérez de Cuéllar, y del Presidente Peruano Fernando Belaúnde Terry.

Alexander Haig, Secretario de Estado de Estados Unidos, recorrió miles de kilómetros intentando evitar la guerra entre dos de sus aliados. La mediación se basaba en dos puntos principales:

retirada de Argentina de las islas;
administración interina conjunta de las islas o, en último caso, una administración neutral mientras se negociase la soberanía;

Aunque, al menos, en un par de ocasiones se estuvo a punto de conseguir, la oposición de Thatcher y Galtieri fue un escollo insalvable. Básicamente, la Primera ministra alegaba que, una vez producida la invasión, no se podía pasar por alto a esta; Galtieri, por su parte, rechazó de plano la retirada voluntaria del ejército argentino.[20]


La Unión Soviética, por su parte, se dedicó a observar el devenir de unos acontecimientos en los que dos aliados de los estadounidenses, ambos con gobiernos de derecha —una democracia y una dictadura—, se enfrentaban irremisiblemente.
Moscú era consciente de que, más pronto que tarde, Washington tendría que decantarse por uno de los dos. Hacerlo implicaba romper la OTAN o romper el TIAR. Cualquiera de las dos opciones resultaba beneficiosa para los soviéticos.

Ronald Reagan, presidente de Estados Unidos durante la Guerra de las Malvinas.

Tras unas semanas de política de dos caras (postura diplomática y neutral de Haig, por un lado, y continuo e importante apoyo militar y estratégico del Pentágono, por otro),[21] hacia finales del mes de abril, el presidente estadounidense Ronald Reagan se decantó por los británicos y por la OTAN. Tanto la URSS como Cuba criticaron a Estados Unidos por este posicionamiento, y Fidel Castro llegó a ofrecer su apoyo a la Junta Militar argentina.

Tras la experiencia de la Operación Soberanía, Chile optó también por apoyar a Gran Bretaña, probablemente motivada por sus conflictivas relaciones con Argentina que habían llegado al borde de la guerra a finales de 1978. Por lo demás, Chile no consideraba que se debiese aplicar el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca que implicaba que si un país de América era atacado por un extranjero todo el contienente debía defenderlo) ya que entendía que Argentina no había sido atacada, sino que era ella la atacante.

Desde los últimos días de abril, por tanto, el Reino Unido contó con este apoyo diplomático, con inteligencia satelital estadounidense, con las últimas versiones de armamento estadounidense (AIM-9L Sidewinder, Stingers, etc) y con datos tecnológicos esenciales de lo que se consideraba —y se demostraría— el arma más peligrosa de los argentinos: los misiles antibuque Exocet de fabricación francesa. No hubo declaración oficial de guerra por ninguna de las dos partes.

Tras el hundimiento del General Belgrano, cuyas cuantiosas pérdidas humanas provocaron una reacción de repulsa internacional contra Gran Bretaña, y la pérdida del Sheffield, Thatcher volvió a recibir solicitudes de mediación, en este caso del Presidente peruano Fernando Belaúnde. Se volvió a fracasar. Por un lado, la Primera ministra mostró, de nuevo, su reticencia a detener la guerra mientras los argentinos continuasen en las islas; pero, aunque aceptó la negociación sin condiciones previas sobre plazos o consecuencias, la Junta militar argentina se opuso.[22]

Las condiciones definitivas del Gobierno británico para llegar a un acuerdo fueron redactadas el 16 de mayo, y se exigía a Argentina un plazo de 48 horas para aceptarlas sin negociación posible. Las condiciones, que exigían la retirada incondicional de las tropas argentinas y el restablecimiento del statu quo previo, centraban el conflicto en que la agresión de Argentina iba en contra del derecho de autodeterminación de los isleños y así fue como consiguieron que parte de la opinión pública mundial se pusiese del lado de Gran Bretaña. Al rechazar Argentina el plan, se hizo inevitable la respuesta militar británica.


La reacción militar británica: la Operación Corporate y la campaña terrestre ]Artículo principal: Operación Corporate
La reacción del Reino Unido fue una inmediata respuesta militar lanzada el 21 de mayo de 1982. La ciudad capital de las islas, Puerto Argentino (Stanley para los Británicos), fue finalmente tomada por las fuerzas Británicas nuevamente el 14 de junio de 1982, devolviendo a las islas al status previo a la invasión argentina.

Operación Corporate fue el nombre dado a la operación Británica para retomar posesión de las islas Malvinas en 1982. El día 2 de mayo, fuera de la zona de exclusión, el submarino británico HMS Conqueror torpedeó y hundió al crucero ARA General Belgrano: allí murieron 323 de sus tripulantes. Unos días después, aviones argentinos guiados por Capitán de Fragata VGM Ernesto Proni Leston devolvieron el golpe: lanzaron un misil Exocet que hundió al destructor HMS Sheffield. Los británicos desplazaron sus barcos al estrecho de San Carlos, que separaba ambas islas, y finalmente desembarcaron al Noroeste de isla Soledad, el 21 de mayo. Durante muchos días, la aviación argentina bombardeó tenazmente los barcos británicos, pero no pudo impedir el desembarco.

Las fuerzas británicas avanzaron rumbo a Puerto Darwin, donde se produjo la violenta batalla de Pradera del Ganso entre el 27 y el 28 de mayo. Murieron 55 argentinos. Entre el 10 y el 14 de junio, fecha de la rendición, se produjeron feroces combates en muchos de los cerros que rodean Puerto Argentino: Monte Longdon, Monte Two Sisters, Wireless Ridge, Monte Tumbledown. Fueron breves, pero duros enfrentamientos en malísimas condiciones climáticas, en general por la noche y luego de demoledores bombardeos desde tierra, mar y aire.


Pérdidas humanas
Muertos del bando argentino
Monumento a los caídos en Malvinas, en Plaza San Martín en Buenos Aires

Ejército Argentino:
194 (16 oficiales, 35 suboficiales, 143 soldados conscriptos)


Armada de la República Argentina:
375 (ARA General Belgrano 321, ARA Alférez Sobral 8, ARA Santa Fe 1, ARA Guerrico 1, ARA Isla de los Estados 5, Infantería de Marina 34, Base Islas Malvinas 1 y 4 pilotos del COAN)


Fuerza Aérea Argentina:
55 (41 aviadores)

Gendarmería Nacional Argentina:
7

Prefectura Naval Argentina:
2 (Río Iguazú 1
)

Agentes civiles:
16 (ARA Isla de los Estados 13, ARA General Belgrano 2 y Narwal 1)
649 hombres
Lista de los muertos, 1998
.
Lista de los muertos con Comandos


Muertos del bando británico
El Capitán Roberto Curilovic descendiendo de su avión Super Etendart luego del ataque y destrucción del buque portacontenedores Atlantic Conveyor, 25-05-82


Ejército Británico: 123 (7 oficiales, 40 suboficiales y 76 soldados voluntarios).
Regimiento de Paracaidistas: 39
Servicio Especial Aéreo (SAS - Special Air Service): 19
A bordo de las naves RFA Sir Galahad y Sir Tristam: 43.
Regimiento de Gurkhas: 1.
Marina Real Británica (Royal Navy): 86
destructores: HMS Sheffield 19, HMS Coventry 18, HMS Glamorgan 13, fragatas: HMS Ardent 22, HMS Argonaut 2.
Marines Reales (Royal Marines): 27 (2 oficiales, 14 suboficiales y 11 soldados voluntarios).
Real Flota Auxiliar (Royal Fleet Auxiliary ): 4. (RFA Sir Galahad y Atlantic Conveyor).
Real Fuerza Aérea Británica (Royal Air Force): 1 (1 oficial).
Agentes civiles: 14 (Atlantic Conveyor 8, RFA Sir Galahad y Sir Tristam 4).
Isleñas de Malvinas: 3 mujeres civiles. (La fragata HMS Avenger cañoneó su casa por error).
Total 255 hombres y 3 mujeres[23]



Pérdidas materiales -

De acuerdo a los datos de la Fuerza Aérea Argentina,[24] los británicos sufrieron las siguientes pérdidas: 31 aeronaves derribadas o destruidas, 8 buques hundidos o destruidos, 11 buques averiados de consideración y 11 buques averiados.

Las fuentes oficiales británicas reconocen la destrucción de 6 aviones Sea Harrier FRS.1, 4 Harrier GR.3, 3 helicópteros Chinook HC.1, 5 Sea King HC.4/HAS.5, 9 Wessex HAS.3/HU.5, 3 Lynx HAS.2, 3 Gazelle AH.1 , 1 Scout AH.1 y el Portaaviones HMS Invincible . De éstos, 5 Harrier/Sea Harriers y 18 helicópteros fueron destruidos por acción enemiga.[25] Otro Harrier GR.3 fue dañado por metralla de la artillería antiaérea, lo cual le provocó un incendio durante su descenso en el portaaviones Hermes y no volvió a tomar parte en el conflicto.[26]

En lo que hace al componente naval de la Task Force, fueron hundidas o destruidas 7 naves de distinto porte (2 Destructores, 2 Fragatas, 1 buque portacontenedores, 1 buque logístico y una lancha de desembarco), todas ellas víctimas de ataques aéreos. Dos destructores y dos fragatas fueron dañados al punto de ser retiradas del teatro de operaciones por el resto de la guerra.


Consecuencias de la Guerra de Malvinas

Fuentes bibliográficas

Franks, Oliver Shewell (1983). Report of the Committee Chaired by Lord Franks, presented in Parliament by Margaret Thatcher.
Gustafson, Lowell S. (1988). The Sovereignty Dispute over the Falkland (Malvinas) Islands. New York: Oxford University Press.
Hastings, Max y Jenkins, Simon (1983). The Battle for the Falklands. New York: W. W. Norton..
Graham Bound (2002). Falklands Islanders At War. Pen and Sword Books. ISBN 0-85052-836-4.
Lebow, Richard (1985). «Miscalculation in the South Atlantic: The Origins of the Falklands War», Jervis, Robert, Lebow, Richard y Gross Stein, Janice, Psychology and Deterrence. Baltimore: The Johns Hopkins University Press.
Levy, Jack y Vakili, Lilian (1991). «Diversionary Action by Authoritarian Regimes: Argentina in the Falklands/Malvinas Case», Midlarsky, Manus, The Internationalization of Communal Strife. London: Routledge.

Referencias
↑ El nombre de las islas, en inglés, fue acuñado por el navegante John Strong en honor a Anthony Cary, quinto vizconde Falkland, tesorero de la Real Armada Británica.

"La victoria produjo lo que llegó a conocerse como el "efecto Malvinas": un resurgimiento general del aplomo británico y de la reputación internacional de Gran Bretaña." John O'Sullivan, El Presidente, el Papa y la Primera Ministra, Gota a gota, Madrid, 2007, pag. 249.

↑ Cf. John O'Sullivan, op. cit., pág. 223.
↑ Lebow
↑ Levy y Vakili:118-146
↑ Gustafson:71
↑ Franks:34
↑ Hastings y Jenkins:43-44
↑ El Grupo Naval Antártico concluía en aquellas fechas la campaña de verano 1981/82 y, hacia la segunda quincena de marzo de 1982, el rompehielos ARA Almirante Irizar (Q-5) se encontraba en su base, el Apostadero Naval de Buenos Aires (ADBA), y el buque transporte polar ARA Bahía Paraíso (B-1) (BPBP) (CF Ismael J. García) partía desde la Base Naval Ushuaia hacia la Base Esperanza, en la Antártida, transportando a las familias que allí invernarían, para luego dirigirse a las Islas Orcadas del Sur y reembarcar al personal de Batallón de Construcciones Navales que había finalizado en ellas el nuevo edificio para el destacamento antártico local.
↑ Con la unidades disponibles se forma el Grupo de Tareas 60.1, con CN César Trombetta como comandante y las unidades:
60.1.1. buque polar ARA Bahía Paraíso (B-1),CF Ismael J. García
60.1.2. Corbeta ARA Guerrico (P-2) CF Carlos Alfonso
60.1.3. fracción del BIM (Batallón de Infantería de Marina) N° 4 (40 hombres), TNIM Guillermo Luna
60.1.4. dos helicópteros de la Agrupación Antártica (1 Aerospatiale Puma del Ejército Argentino, 1 Sud Aviation Alouette (del Comando de Aviación Naval de la Armada Argentina)
60.1.5. grupo de Buzos Tácticos y Comandos Anfibios (14 hombres) TNIM Alfredo Astiz.
↑ Cf. Jonh O'Sullivan, op. cit., págs. 229-230.
↑ CONFLICTO DEL ATLÁNTICO SUR, sitio oficial del Ejército Argentino Pedro Giachino murió después, convirtiéndose así en la primera baja de la Guerra de las Malvinas (por esta acción, el Capitán Giachino recibió post-morten la Cruz al Heroico Valor en Combate).

↑ Bound, página 60. En una comunicación radial durante el combate, el Gobernador Hunt aseguró que creía que la residencia estaba sitiada por 200 efectivos. En rigor, hasta ese momento sólo había entrado en acción el grupo comandado por Giachino, compuesto por 16 hombres.

↑ El número de miembros de la Fuerza Voluntaria de Defensa de las Falklands Islands, que habían sido entrenados en los campos de tiros por la fuerza de elite de los marines de la guarnicion britanica, fue de alrededor de 40, contradiciendo los datos ingleses de que sólo habían sido 23 los presentes en aquella batalla del 2 de abril; cf. Recuerdos de la Guerra de las Malvinas, en Telegraph.co.uk.

↑ Cf. John O'Sullivan, op. cit., pág. 233.
↑ Pilotos de la Fuerza Aérea del Perú llevaron los mirage a Buenos Aires en vuelo silencioso. El Comercio, 2 de abril de 2007
↑ Plan de vuelo desde Perú a Argentina para eludir radares. El Comercio, 2 de abril de 2007
↑ Venta de mirages peruanos a Argentina a la cuarta parte del precio real del momento. El Comercio, 2 de abril de 2007
↑ Cf. John O'Sullivan, op. cit., pág. 238-239.
↑ Tres días después de la invasión argentina se creó en el Pentágono un pequeño comité de coordinación que decidió permitir a los británicos usar la base americana de la isla Ascensión y que sus aviones repostaran allí, enviarles combustible y otras provisiones, además de otras concesiones. Cf. John O'Sullivan, op. cit., pág. 235-236.
↑ Cf. John O'Sullivan, op. cit., págs. 242-243.
↑ Falkland Islands - A history of the 1982 conflict
↑ Fuerza Aérea Argentina
↑ Autores británicos varios:Malvinas, la guerra aérea, Ediciones Open Argentina, 1988. PP. 280-281
↑ Diario oficial de la RAF durante el conflicto, 12 de Junio

Véase también
Informe Rattenbach
Armada Británica
Día del Veterano de Guerra y de los Caídos en la Guerra de las Malvinas
Mensaje de distracción
Operación Rosario
Operación Algeciras
Pedro Edgardo Giachino
Capitán Daniel Manzotti
Iluminados por el fuego

Enlaces externos Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Guerra de las Malvinas.Commons
Cronología de la Guerra de las Malvinas
Antecedes, información y acciones sobre las Malvinas. Fuerza Aérea Argentina)
Historia del conflicto y relación de caídos. Ejército de la Argentina.






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Categoría: Guerra de las Malvinas

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