viernes, 4 de septiembre de 2009

Christian Poveda acusa de plagio a Isabel Muñoz.
Entrevista con Christian Poveda
Plagio de su obra, falta de ética profesional y poca profundidad en el tratamiento del tema, son las acusaciones que el fotógrafo francés Christian Poveda hace sobre el trabajo de la artista española Isabel Muñoz, quien recientemente presentó en Madrid una exposición de fotografías de mareros salvadoreños.

Lunes 28 de mayo de 2007
Georgina Vanegas
gvanegas@centroamerica21.com


“El Gangster de Iberia”, retratado por Christian Poveda. Fotografía publicada en la revista Picnic (septiembre-octubre de 2006)


“Quiero denunciar esto, quiero gritarlo porque está poniendo en peligro 3 años de trabajo que he realizado desde el 2004. He estado haciendo un estudio periodístico y a la vez socioeconómico sobre la problemática de las pandillas”, dijo a Centroamérica 21 el fotógrafo francés Christian Poveda.

“Lo que más me asombra es el plagio. ¿Cómo esta señora, con la fama que tiene, se puede permitir tal cosa? Es algo de ética profesional”, insistió. Se refiere a la reciente exposición de la fotógrafa española Isabel Muñoz, titulada: Maras. La cultura de la violencia.

Se trata de un trabajo de 250 fotografías en las que Muñoz retrata a pandilleros de las maras Salvatrucha y Dieciocho. Ella trabajó en El Salvador durante tres semanas de febrero y otras tres de mayo del año pasado. Las fotografías conformaron una exposición en Casa de América, España.

Estos retratos, que el suplemento madrileño El País Semanal cataloga como un “trabajo inédito” son los que Christian Poveda califica como una copia a su trabajo. Aunque admite no ser el primero en retomar la temática de las maras en El Salvador, defiende lo que reconoce como parte de la originalidad de su trabajo: “Yo lo hice de una forma bien particular: instalé un estudio, con un fondo blanco, hice unos retratos bien específicos. Es una técnica muy simple, que se usa desde los principios de la fotografía”.

Aunque Poveda reconoce la sencillez de la técnica, apunta que no es usual ese procedimiento: “No he sido el primero en montar un estudio dentro de un penal, pero es algo particular”. Con estos recursos y técnicas, Christian Poveda realizó, en 2004, una serie de 130 retratos fotográficos por encargo del diario Paris Match. Los protagonistas fueron pandilleros de las maras Salvatrucha y Dieciocho recluidos en cuatro centros penitenciarios del país: el penal de Quezaltepeque, el de Chalatenango, el penal de mujeres de Ilopango y el Centro de Menores de Tonacatepeque.

El fotógrafo comenzó su acusación con argumentos que van desde el procedimiento de elaboración de las fotografías, pasan por el dilema de la originalidad y continúan con el tratamiento del fenómeno de las maras en El Salvador.


“El Happy”, fotografiado por Christian Poveda. Fotografía publicada en la revista Le Monde (04/03/06)


El reto de ser original

“¿Dónde está la diferencia?”, decía Poveda mientras comparaba el retrato que Isabel Muñoz hizo de Walter, miembro de la mara Salvatrucha, actualmente recluido en el penal de Quezaltepeque, con el que él hizo de José, “El Happy”, de la mara Dieciocho. La fotografía de Muñoz apareció publicada en El País Semanal, el 10 de diciembre de 2006, e ilustra el reportaje hecho por Rafael Ruiz, titulado Violencia Tatuada.

La fotografía que Poveda le tomó a “El Happy” se publicó 9 meses antes, en la revista Le Monde. Se trata de dos trabajos en que se retrata el perfil de los pandilleros y se muestra cómo han adornado su cuello y parte de su rostro con tatuajes.

“Estamos hablando de originalidad, de creatividad”, dijo, e hizo énfasis en esta cualidad, que le adjudica a su trabajo, y considera “imposible” el desconocimiento de su obra por parte de la artista debido a la difusión que ha tenido y a que ambos fotógrafos están representados por la misma agencia europea, Vu’ l’agence.

Las fotografías de Christian Poveda fueron presentadas en enero de 2005 (más de un año antes de que Isabel viniera a El Salvador) en la Guangzhou Photo Biennial, en China, bajo el título Las Maras. Once meses después se exhibieron en el Museo de Bellas Artes de México.

En 2006 la agencia Corbis lo presentó en diversas revistas de renombre, como Picnic de México, Playboy en español y Le Monde. “Le Monde es para los fotógrafos, de las revistas más importantes que existen en Europa porque dedica hasta 10 portafolios para reportajes fotográficos. Ahí me publicaron el 4 de marzo de 2006”. Por eso a Poveda le parece poco probable que la publicación haya pasado desapercibida por Isabel.

Por otra parte, Vu’ l’agence representa a ambos exponentes. “Ese trabajo no se lo di a Vu sino a otra agencia, pero se lo presenté al director artístico de Vu, que al mismo tiempo es el agente de Isabel Muñoz y uno de sus mejores amigos”. Se refiere a Christian Caujolle. Según Poveda, tenía conocimiento del trabajo desde septiembre de 2004.

“Estoy seguro de que Isabel no empieza un trabajo sin consultar a Christian Caujolle, que es su amigo, director artístico y agente. Es quien le vende las fotos en galería, le organiza exposiciones fuera de España, busca editores para sus libros, quien escribe todas las introducciones de los libros. Entonces le es imposible a Isabel Muñoz no conocer mi trabajo”, dijo Christian Poveda.


El Maligno se dejó retratar para la cámara de Poveda en el penal de Quezaltepeque. Fotografía publicada en revista Le Monde (04/03/06)


Las maras no son un Reality Show

“La segunda parte de lo que estoy denunciando del trabajo de Isabel Muñoz es la no profundidad. Si lee la entrevista que dio a la periodista de la BBC, las respuestas de ella no tienen ningún sentido. Estamos frente a una persona que no sabe de lo que está hablando.”

Christian Poveda se refiere a la entrevista de Isabel Muñoz con BBC Mundo, publicada el dos de mayo de este año. Destacó que un fotógrafo debe conocer el tema que está tratando y criticó específicamente una respuesta de Muñoz, frente a la pregunta: ¿Qué son? (los pandilleros). La fotógrafa afirmó no saber lo que son, aunque mencionó algunas características comunes que encontró, como que vienen de familias monoparentales.

Esto escandalizó a Poveda. “Mostrar una banda de chicos, solamente porque están tatuados, sin que se sepa exactamente lo que hay detrás de esas personas es peligroso. Más cuando estamos tratado con asesinos, ladrones, violadores”, comenta.

El fotógrafo cuestionó el objetivo del trabajo de Isabel: “¿Cuál es el propósito de Isabel Muñoz al tomar esas fotos cuando se viene aquí llevando cámaras de televisión para filmarla a ella tomándoles fotos a los pandilleros? ¿Quién es el sujeto importante ahí? ¿El sujeto es Isabel Muñoz, la artista que viene acá a hacer su reality show? ¿O realmente es hacer un trabajo fotográfico, periodístico, social, sociológico para mostrar y dar a entender la realidad de esta gente?”, dice Poveda.

Frankenstein: más allá del monstruo

Entonces, ¿cuáles son los propósitos de este fotoperiodista francés con su trabajo? “Quería entender cuáles eran las causas, por qué hoy miles de jóvenes llegaron a este punto sin vuelta. No surgen pandilleros de la noche a la mañana. Hay causas socioeconómicas, familiares. A través de las entrevistas lo logré. Me interesa dar elementos a la gente que está interesada en entender y buscar soluciones que, a mí parecer, no se encuentran para nada en la represión. Esa es la forma de empeorar esto.”

A Christian Poveda le gusta utilizar un ejemplo particular cuando habla de las maras: Frankenstein, la novela llevada al cine: “el doctor Frankenstein es el creador del monstruo. Cuando se le escapa empieza a matar por todos lados ¿quién es el culpable? ¿El monstruo o el doctor Frankenstein, quien lo inventó? Para mí, es el doctor Frankenstein.”

Sin embargo, el fotógrafo no se interesó solo en “el monstruo”, intentó ir más allá: “No me interesé en el pandillero asesino y ladrón, sino en la persona. En saber por qué ese joven a los 13, 14, 15 años decidió integrarse a una pandilla, con todo lo que indica esta integración. No te integras a una pandilla como a un partido de fútbol: le estás ofreciendo tu vida a la pandilla”.

No es la primera vez que este periodista francés, nacido de padres españoles, se interesa por las coyunturas de Latinoamérica, específicamente de El Salvador. Cubrió los primeros 5 años de la guerra civil y dejó testimonio del conflicto en su video “Revolución o muerte”. De ahí se desprendió el nombre de la exposición fotográfica que se ha exhibido por mucho tiempo en el Photo Café, de la colonia Centroamérica de San Salvador.


Christian Poveda le pidió a “La Chola” que desnudara su espalda para ver los tatuajes que la recubrían. Foto publicada en Le Monde (04/03/06)


En la cárcel

Veintiséis años después, Poveda reafirma su interés en El Salvador y para realizar su trabajo, consiguió permiso de la dirección de Centros Penales y se contactó con ex pandilleros, quienes mediaron y explicaron el proyecto a los prisioneros.

Poveda recuerda especialmente el penal de Quezaltepeque: “Ahí hay un patio central, muy pequeño. Habíamos instalado una hoja de papel blanco, y llevaba todas mis cosas. Estaba solo, no podía entrar con nadie. Entonces varios prisioneros se ofrecieron a ayudarme. Dos o tres de ellos estuvieron ayudándome todo el tiempo. Cada pandillero que estaba interesado venía y yo le tomaba el retrato. Luego llamé a cada uno y les hice la entrevista”, relató.

Así conoció a “El Maligno”, a “El Gangster de Iberia” (MS) y a “La Chola”(Dieciocho), quienes se integraron a las pandillas cuando tenían entre 13 y 15 años de edad; y conversó con el “Viejo Lin” cabecilla de la mara Dieciocho. “El viejo Lin no es ningún tonto. Conoce bien el proceso socioeconómico del país”, comenta.
Entrevistó, retrató y envió una copia de la fotografía a cada uno de los 130 pandilleros. Pronto, esos 130 se hicieron 190, cuando en el 2006 comenzó a trabajar en la colonia La Campanera, con miembros de la mara Dieciocho.

La Vida Loca en La Campanera

“Tomé solo a la Dieciocho porque presenté el proyecto a las dos maras al mismo tiempo y la Salvatrucha me dijo que no estaba interesada. No hago diferencia entre las dos pandillas, para mí son idénticas, al menos en un nivel social, sociológico. Y también lo hice porque trabajar al mismo tiempo con las dos pandillas habría sido muy peligroso para mí y para la gente que trabaja con nosotros.”

Este trabajo con la mara Dieciocho sigue el mismo formato que el realizado en los penales, tres años atrás. Pero con este material Poveda prepara su próxima producción audiovisual. Ya tiene título: La Vida Loca. En el largometraje sigue la vida cotidiana de sus protagonistas, los mareros.

“Empecé en La Campanera el 1 de marzo de 2006 y terminé la filmación el 31 de marzo de 2007. De las personas que estaba filmando cinco han muerto asesinados por la mara Salvatrucha. Dos eran personajes de la película. He estado con gente a la que filmé viva y muerta. Eso es algo muy particular, muy fuerte”, dijo.
Poveda planea exhibir el documental el año entrante en diferentes festivales cinematográficos, como el de Cannes y el de Berlín
. También lo mostrará a las personas que ayudaron en la filmación y a los protagonistas. Con respecto al resto del público salvadoreño, guarda un poco de reservas: “De sacarla en un cine o difundirla acá en El Salvador no sé. La situación política y la problemática entre las dos pandillas puede hacer que sea una situación bastante peligrosa y hay que tener cuidado con eso”, comentó para a Centroamérica21.

Centroamérica 21 se ha comunicado con el representante de Isabel Muñoz en Madrid, nos ha informado que la artista se encuentra de viaje pero que a su regreso ofrecerá una entrevista a Oscar Morales, nuestro corresponsal en España

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