sábado, 27 de febrero de 2010

¡A las barricadas, timoratos!

¡A las barricadas, timoratos!
Por: José María Izquierdo
Andan hoy los periódicos –con alguna salvedad- como perdidos, enmarañados en una crisis de identidad que les desfigura y les deja así como etéreos, sin bordes definidos. Más parecen nubes de algodón que férreos defensores, como siempre han sido, de sus históricas posiciones. La Razón, por ejemplo, se ha travestido de Mundo Obrero y es de mucha risa leer sus soflamas movilizadoras de masas. El Abc vive sin vivir en él y lo mismo parece sumarse a La Razón en su añoranza de los editoriales de Bandera Roja, que se traviste de El Mundo y se encela con el bar Faisán. Un lío, ya les digo. Para colmo, a Casimiro García Abadillo y a David Gistau les da, en El Mundo, por enredar con el Rey, el Príncipe y toda la familia real. Menos mal que Pedro J. sigue con su almacén de droguería -hoy toca nitroglicerina- empeñado, ¡ay!, en reabrir el juicio del 11-M.

“Francia se negó a detener a Elosúa horas después del chivatazo a ETA”, dice el Abc en un titular de primera a toda página que así, al pronto, te pilla desprevenido y tardas un tiempito –no un minuto ni dos, no; un buen rato- en saber de qué carajo están hablando. Vuelvan a leerlo y ya me dirán. ¿Por qué demonios tenía Francia que detener a un tal Elosúa, al que nadie conoce, horas después de no se sabe qué chivatazo?. Estas cosas pasan por travestirse. Se te enredan las palabras que no acostumbras a usar y dices fgtyhnm cuando querías decir tradición. Den gracias los guardianes del espíritu racial por la existencia de Hermann Terscht. Siempre en su papel, en “Golpistas” afirma que “en Chile, la dictadura de Pinochet duró –cada vez más suave- unos quince años. Dejó un país que hoy es modélico en Latinoamérica”. Con unos cuantos habitantes menos, a los que asesinó, pero ejemplar. No así de providenciales fueron los “golpistas de la UMD. Todos por supuesto unos fracasados (…) Todos acabaron cumpliendo penas blandísimas en castillos o penales medianamente razonables”. Si es que donde estuvieran unas buenas mazmorras con argollas en las paredes… Unos señoritos, estos de la UMD.

En La Razón, que como todo el mundo sabe, siempre se ha enfrentado valientemente a las patronales para defender las reivindicaciones del mundo del trabajo, están muy preocupados porque los sindicatos se han ablandado y ya no sirven para nada. A estos líderes sindicales de ahora se les arrugan las piernas a la hora de enfrentarse al patrono y al Gobierno. Se han quedado enclenques y canijos. Ni huelgas generales saben hacer, un desastre. Así que dedica gran foto y segundo titular para dar un pescozón a los sindicatos. “Manifestación de salón”, dice, ante la convocatoria prevista para hoy en Madrid. "Los sindicatos salen a la calle contra el 'pensionazo' con el visto bueno del Gobierno, que pide consenso”, añaden.

Dentro, Javier González Ferrari, también notable agitador de las masas en busca de acabar con la explotación obrera, titula su comentario "Bailando con lobos". “Unos sindicatos anacrónicos”, dice Ferrari, se ve que muy cabreado con los timoratos Toxo y Méndez, “salen a la calle para darle un pescozón cariñoso, nada amenazante, a Zapatero”. También le advierte al líder de IU que no ceda ni cabello de ángel en sus recias convicciones: “Si yo fuera Cayo Lara me cuidaría mucho de bailar ‘agarrao’ con el PSOE”. Les decíamos que el Abc también ayuda: en el editorial "Estreno sindical" también se lamenta de esta noñería sindical: “Las manifestaciones de hoy están más orientadas a cubrir el expediente y acallar críticas que a mostrar al Gobierno el poder de las movilizaciones obreras”.

¿No les emociona este arrebato revolucionario con aroma a Bakunin, este llamamiento a las barricadas? Parecería que La Razón y el Abc esperaran de la clase obrera una respuesta enérgica, bien contundente, a los desmanes del capitalismo: ¿Bastaría la quema de la Moncloa? ¿Acaso la toma armada del Banco de España? ¿De las Cajas de Ahorro, fusionadas o sin fusionar? ¿La quema de las iglesias?

Terminemos con el camino -¡tan predecible!- que ha llevado en el día de hoy –y abróchense los cinturones, que vienen curvas- esta basurilla del puff de El Mundo, los peritos y la química. Como era de prever, nuestra siempre enfadada muchachada, tan permisiva como escasa de memoria, se ha subido de nuevo a la mula vieja. O no ha reconocido al jumento –“Buenos días, ¿cómo estás?”, debieran haber saludado- o han hecho como aquellos señorones venidos a menos, que gustan estrenar el abrigo mil veces dado la vuelta. Esta cosa tan importante del trinitrotolueno, que amenaza con derribar los cimientos de nuestra democracia, no es si no la misma minucia mil y una veces repetida por los mismos en las mismas páginas de periódicos y libros, vociferadas una y otra vez en los mismos micrófonos y ante las cámaras de las mismas tertulias.

No perdamos el tiempo en aportar pruebas para desmontar un montaje: el sumario de la terrible tragedia del 11-M ocupó 100.000 folios; el juicio tuvo 57 sesiones durante 4 meses y 17 días o, lo que es lo mismo, 310 horas de vista oral. Hubo 309 testimonios, 24 traductores y 24 testigos protegidos, y se necesitaron 721 folios para acoger los razonamientos de la sentencia al detalle: el informe de los expertos sobre los explosivos ocupó 222 folios. La declaración conjunta de todos los peritos, ocupó dos sesiones completas, el 28 y el 29 de mayo de 2007. Allá se llenó la sesión de dibutil ftalato o Ftalato de dibutilo, de nitroglicerina, de dinitrotolueno, de nitroglicol, Goma 2 ECO y Titadyne. Y si Pedro J. quiere bronca con estas cosas puede pelearse con el director de EL PAÍS, Javier Moreno, que para eso es químico.


¿A qué viene entonces esta desvergüenza de volver, meses y meses después, a la misma mercancía averiada que el vicedirector de El Mundo, Casimiro García Abadillo, publicó en libro en la editorial de su empresa, la Esfera de los Libros, en colaboración con Antonio Iglesias, uno de los peritos de la acusación, y al que hoy entrevistan en El Mundo como gran experto, sin mencionar, faltaría más, que ya cobró de su editorial?




Cuando ya se desecharon las actas firmadas por todos los peritos tras meses de contrastar todos y cada uno de los datos desde aquel día de la grabación, ¿pretenden que se reabra el caso en base a unos gestos, unas interjecciones sobre aquello que ya se examinó científicamente del derecho y del revés?


Por eso es insufrible ver al director de El Mundo en el vídeo diario de su web hablar del cuento chino de la versión oficial, o escucharle, entrecortado por muchos puffs, acongojarse por tener esa sensación de estar cada vez más lejos de la verdad, o utilizar en vano el nombre de las víctimas. Si se animan, pinchen y vean.


Por si un acaso el estómago, en los hospitales tienen un tratamiento rápido para intoxicaciones medicamentosas: lavado gástrico con carbón activado, 1 gramo por kilo de peso (esto es, a voleo). Adminístrese cada ocho o seis horas aproximadamente.

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