sábado, 17 de abril de 2010

Lech Kaczynski - Presidente de Polonia.

Polonia homenajea a las víctimas del accidente de aviación
Pie de foto: Polonia homenajea a las víctimas del accidente de aviación (reuters_tickers)VARSOVIA (Reuters) - Polonia rindió el sábado un emotivo homenaje al presidente Lech Kaczynski, a su esposa Maria y a las 94 personas, en su mayoría altos cargos políticos y militares, que murieron en un accidente de aviación hace una semana en Rusia.

Hasta 100.000 personas, muchos portando banderas nacionales blanquirrojas, abarrotaron la amplia plaza Pilsudski, en el centro de Varsovia, para recordar a las víctimas del accidente más devastador del pais desde la Segunda Guerra Mundial.

"Todos tenían sueños y esperanzas para el futuro de su tierra. Es una gran prueba para que entendamos bien esas esperanzas y las llevemos al futuro", dijo el primer ministro Donald Tusk, que había sido rival político de Kaczynski, a la multitud.

"Esto es lo más que podemos hacer por ellos. Estamos aquí para recordarlos. No los olvidaremos", dijo Tusk.

Detrás de él, en el podio, se levantaba una cruz blanca entre dos grandes paneles negros con retratos de todos los muertos, cuyos nombres leyó un actor en voz alta.

El hermano gemelo de Kaczynski, Jaroslaw, ex primer ministro que ahora es líder del principal partido de la posición, permaneció sentado al frente de los dolientes, con otros miembros de la familia, incluida la hija del presidente, Marta, de 29 años. Kaczynski tenía dos nietos.

El acto del sábado, que incluyó una salva de disparos y una misa católica, llega un día antes del funeral de Kaczynski y su esposa, previsto para el domingo en la cripta de la catedral de Wawel, en Cracovia, la antigua capital en el sur del país.

Dirigentes mundiales como el presidente estadounidense, Barack Obama, tenían previsto acudir al funeral, pero la nube de ceniza volcánica que está afectando al norte de Europa ha cerrado los aeropuertos polacos y no está claro cuántos de ellos podrán viajar. La delegación española, encabezada por el Rey, ya ha anunciado que no acudirá.

Kaczynski y su entorno se dirigían el sábado pasado al bosque de Katyn, cerca de Smolensk, en Rusia, para conmemorar el 70 aniversario de la masacre de 22.000 oficiales e intelectuales polacos a manos de la policía secreta soviética.

El accidente ha conmocionado Polonia. Decenas de miles se agolparon en las calles de Varsovia para recibir los féretros y la zona del palacio de Kaczynski, en la pintoresca Ciudad Vieja de Varsovia, se ha transformado en un santuario lleno de velas, flores, crucifijos y banderas del país.

El presidente en funciones de Polonia, Bronislaw Komorowski, dijo que la tragedia había unido a los polacos de todas las creencias y también agradeció a los líderes rusos por su estrecha cooperación y sus gestos de solidaridad tras el accidente

martes, 13 de abril de 2010

correspondencia entre Silvio Rodríguez y Montaner (activista cubano)

registrar en titularesconectarMiércoles, 14/4/2010, 04:36 h
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ELPAIS.com > Internacional TEXTO DE REFERENCIA
Correspondencia íntegra entre Silvio Rodríguez y Carlos Alberto Montaner
EL PAÍS publica los textos completos de las misivas intercambiadas hasta el 9 de abril de 2010 entre el famoso cantautor y el célebre opositor cubano en el exilio
EL PAÍS - Madrid - 10/04/2010


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A finales del mes de marzo el cantautor cubano Silvio Rodríguez publicó un poema en la web Rebelión en el que lanzaba una serie de preguntas. Una de ellas, dirigida al opositor anticastrista en el exilio Carlos Alberto Montaner. Éste contestó al texto de Rodríguez al día siguiente, en una carta abierta. Arrancó entonces un inédito intercambio entre un icono de la revolución y un destacado opositor anticastrista, que fue publicado por EL PAÍS y que se ha mantenido desde entonces. La última carta ha sido enviada hoy por Carlos Alberto Montaner. Reproducimos de manera íntegra el contenido de esta conversación epistolar, todavía abierta.


"Encontrémonos en un claro de la historia"
Silvio Rodríguez encabeza un concierto a favor de los Castro
Artistas cubanos repudian la "campaña" contra el régimen
La noticia en otros webs
webs en español
en otros idiomas
Carta del 31 de marzo de 2010 [De Silvio Rodríguez a Carlos Alberto Montaner]

Preguntas de un trovador que sueña

(a Bertold Brecht, por sus Preguntas de un obrero que lee)

Si el flautista de Hamelín partiera con todos nuestros / hijos ¿comprenderíamos que se nos va el futuro? / Si ese futuro que se nos va supiera adónde lo lleva el / flautista de Hamelín ¿partiría con él?

Si un huelguista de hambre exigiera que Obama levantara / el bloqueo ¿lo apoyaría el Grupo Prisa?

Si los miles de cubanos que perdimos familia / en atentados de la CIA hiciéramos una carta de denuncia / ¿la firmaría Carlos Alberto Montaner?

Si algunas firmas meditaran antes de condenar las / cárceles ajenas ¿resultarían incólumes las propias?

Si un líder del norte es un líder / ¿por qué es caudillo el que nació en el sur?

Si la política imperial es responsable de algunas de / nuestras desgracias ¿no deberíamos liberarnos también / de esa parte de la política imperial?

Si condenamos la guerra fría ¿nos referimos a toda / o sólo a la porción ajena?

Si este Gobierno ha sido tan malo ¿de dónde / ha salido este pueblo tan bueno?

Aborto (marque con una cruz): / asesinato, hedonismo, piedad

Homosexuales (marque con una cruz): / Elton John advierte que Cristo era gay

¿Quién le importa al PP? (marque con una cruz): / ¿Zapata o Zapatero?

Si la Casa Blanca devolviera Guantánamo y acabara el / embargo ¿qué posición (común) adoptaría / el Kama-Sutra europeo?

Si el que hoy maldice ayer bendijo / ¿con quién pasó la noche?

Si de veras nos haría tanto daño una amnistía / ¿por qué no me lo explican?

Si la suma de ambas intransigencias nos extingue y la / nada baldía nos arrastra al pasado ¿nuestros hijos / tendrán lo que merecen?

¿Qué pasa con los negros? ¿Qué pasa con los amarillos? / ¿Qué pasa con los blancos?

¿Qué pasa con los rojos, con / los azules e incluso con los hombrecillos verdes?

Si alguien roba comida y después resulta que no da la vida / ¿qué hacer?

Si otro Martí naciera entre nosotros ¿podría ser / emigrante, rapero, cuentapropista, ciudadano provincial / en una chabola periférica?

Patria, Universo, Vida, respeto al semejante / y todos Venceremos un poquito

Carta del 1 de abril de 2010 [De Carlos Alberto Montaner a Silvio Rodríguez]

El cantautor Silvio Rodríguez me ha hecho una pregunta públicamente. Se la voy a responder. Es un magnífico y admirado compositor al que debe tomársele en cuenta. Dice Silvio: "Si los miles de cubanos que perdimos familia en atentados de la CIA hiciéramos una carta denuncia ¿la firmaría Carlos Alberto Montaner?". La pregunta forma parte de lo que parece ser un poema o la letra de una canción inédita. El texto se titula "Preguntas de un trovador que sueña" y está disponible en un website llamado Kaosenlared.net, vertedero ideológico en el que es posible leer elogios a los narcoterroristas de las FARC o a los asesinos de ETA, pero donde, de vez en cuando, aparecen críticas lúcidas a la dictadura cubana.

Por supuesto, Silvio: yo firmaría esa denuncia. La CIA, como todos los servicios de inteligencia, ha hecho cosas deplorables que merecen ser censuradas. Y las ha hecho el ejército norteamericano cuando maltrató cruelmente a los prisioneros. Y las sigue haciendo el Departamento de Justicia de Estados Unidos, y hasta la Corte Suprema, cuando priva a ciertos detenidos del amparo de la ley. Todo eso, incluida la pena de muerte, me parece abominable y contrario a un verdadero Estado de Derecho en el que se respeten las libertades individuales.

Ahora, Silvio, me toca preguntarte a ti: ¿firmarías una carta en la que se denunciaran los atropellos a los presos políticos cubanos y el acoso a las Damas de Blanco? Una carta en la que mostraríamos nuestro respeto por Orlando Zapata Tamayo, Guillermo Fariñas y todo aquel dispuesto a morir defendiendo su dignidad de ser humano. Una carta en la que solicitaríamos la condena a los policías responsables de la muerte de 41 infelices, la mayor parte niños y mujeres, que huían de Cuba en un barco en la madrugada del 13 de julio de 1994. Una carta en la que los cubanos les pediríamos perdón a los somalíes por la matanza de miles de personas llevada a cabo en 1977 y 78 por el ejército cubano en la Guerra de Ogadén, cuando Cuba se alió a la dictadura etíope. Una carta en la que se condenara la censura, el dogmatismo, el partido único, la persecución a las personas por tratar de defender sus ideas políticas, sus creencias religiosas, sus preferencias sexuales. Una carta en la que les dijéramos a los hermanos Castro que 51 años es un periodo demasiado prolongado para continuar imponiéndoles a los cubanos un sistema fallido y cruel en el que ya casi nadie cree, comenzando por ti, Silvio, y por tu talentoso hijo "Silvito", músico, como tú, a quien apodan "el Libre" para diferenciarlos, porque Silvito ha decidido cantar y decir lo que piensa.

Voy a contestar por ti, Silvio: yo creo que la firmarías. Y creo que la firmaría el 90% de los cubanos, hartos ya de esa vieja dictadura de difuntos y flores. Y te diría más: es importante que todos los cubanos interesados en salvar el futuro (porque el pasado lo hemos hecho añicos irremediablemente), los de la oposición democrática y los reformistas del régimen, como es tu caso, se encuentren en un punto medio para buscar una salida a la trampa que nos van a legar los hermanos Castro cuando decidan morirse y nos dejen como herencia un manicomio empobrecido y sin ilusiones patrullado por una legión de policías corruptos.

Hace pocas fechas dijiste que a la palabra "Revolución" hay que quitarle la "R" para comenzar a evolucionar. De acuerdo. ¿Cómo se hace ese prodigio? Se hace vaciando las cárceles de presos políticos, permitiendo la libre expresión de las ideas y la asociación espontánea y sin coacciones de las personas. No se trata de determinar ahora hacia dónde debe ir el país. Lo que se impone en este momento es abrir los cauces de participación para que los propios cubanos cambien todo lo que haya que cambiar y decidan democráticamente el rumbo que debe seguirse. Después, poco a poco, sin violencia, sin revanchas, pacíficamente, elección tras elección, las piezas irán cayendo en su lugar hasta que salgamos de la etapa actual y la sociedad, si así lo decide libremente, redefina el Estado y el perfil de la convivencia.

¿Hacemos esa carta juntos? Atrévete.

Carlos Alberto Montaner

Miami

Carta del 2 de abril de 2010 [De Silvio Rodríguez a Carlos Alberto Montaner]

Montaner:

Mi hijo Silvio-Liam es una voz que comienza a extender sus verdades. El ama a nuestro Apóstol, no le resulta incómodo, no desea borrarlo de la Historia. A él no le crispa que Martí haya dicho: "Viví en el monstruo y le conozco las entrañas". Él escogió ponerse "el libre" por no sentirse atado. Asume haber nacido así y su padre aplaude que lo sienta y lo diga en su clave generacional.

Desconoces la razón de un joven, pero intentas apropiártelo. No pareces comprender mucho lo que aseguras defender. ¿Será costumbre tuya? Diseñas una Cuba distorsionada que propagan las monstruosas cadenas. Cortando y pegando repartes un odio que ha derribado aviones llenos de inocentes. Siempre he reprobado el hundimiento del remolcador "13 de marzo". Pero quién va a creer que te importan los muertos somalíes, cuando no te interesan los cubanos que dieron su vida por un fingido prócer. A mí me conforta saber que no fue en vano el sacrificio de los caídos en Angola. No sólo porque los haya visto combatir y morir pobres y limpios, sino porque fueron consagrados en la eternidad por Nelson Mandela.

Atrévete, Carlos Alberto, a afirmar que Mandela mintió cuando dijo que la presencia cubana en África significó el principio del fin del apartheid.

Sé que tus argucias serán multiplicadas mil veces más que cualquier verdad desde Cuba. Desde esta dignidad cercada continuaré cantando lo que pienso: Sigo con muchas más razones para creer en la Revolución que en sus detractores. Si este gobierno es tan malo ¿de dónde salió este pueblo tan bueno?

Atrévete un día a respetar al prójimo. Atrévete a expulsar la soberbia. Atrévete a merecer un pueblo como este.

Silvio Rodríguez Domínguez

La Habana, Cuba

Carta del 3 de abril de 2010 [De Carlos Alberto Montaner a Silvio Rodríguez]

Estimado Silvio Rodríguez,

Me has respondido con cierta vehemencia. No te gustó mi anterior contestación a una pregunta tuya. Ojalá estos papeles tengan mejor suerte. Mi intención no es hostilizarte, sino conversar civilizadamente. Veamos.

Dices: "Mi hijo Silvio-Liam es una voz que comienza a extender sus verdades. El ama a nuestro Apóstol, no le resulta incómodo, no desea borrarlo de la Historia. A él no le crispa que Martí haya dicho: "Viví en el monstruo y le conozco las entrañas". Él escogió ponerse "el libre" por no sentirse atado. Asume haber nacido así y su padre aplaude que lo sienta y lo diga en su clave generacional".

Yo también, Silvio, respeto la memoria de Martí, el más ilustre de todos los cubanos, pero no sólo el que, con bastante sagacidad y razón, temía los impulsos imperialistas de Estados Unidos a fines del siglo XIX, sino, además, el que criticó severamente a Marx y alabó a los empresarios con iniciativa al grado de afirmar: "Pero los pobres sin éxito en la vida, que enseñan el puño a los pobres que tuvieron éxito; los trabajadores sin fortuna que se encienden en ira contra los trabajadores con fortuna, son locos que quieren negar a la naturaleza humana el legítimo uso de las facultades que vienen con ella.

Como coincido con Martí, Silvio, y no con Fidel, a mi me parece muy bien que alguien con tu talento haya podido enriquecerse legítimamente, tener propiedades dentro y fuera de Cuba y poseer una próspera empresa de grabaciones construida con el producto de su esfuerzo. Lo que quisiera es que ese privilegio que te han concedido se convierta en un derecho y se extienda a todos los cubanos. Es cruel y terriblemente empobrecedor que tanta gente talentosa y con iniciativa, como hay en Cuba, tenga que vivir subordinada a los caprichos de los comisarios y los burócratas.

Pero volvamos a la generación de tu hijo, la de Silvito "el Libre", que es, también, la de los míos, y la de Yoani Sánchez y Gorki Águila. ¿No te parece criminal que esos jóvenes estén obligados a suscribir las ideas y prejuicios de unos confundidos octogenarios, paralizados por el miedo y el dogmatismo, que adquirieron sus juicios morales y su percepción de la realidad y de los conflictos sociales hace sesenta años, en otras circunstancias radicalmente diferentes? Tenemos que liberar a las jóvenes generaciones de esa carga nefasta para que sean capaces de construir libremente sus vidas. Eso es urgente.

Sigo con tu carta. Dices: "Diseñas una Cuba distorsionada que propagan las monstruosas cadenas. Cortando y pegando repartes un odio que ha derribado aviones llenos de inocentes. Siempre he reprobado el hundimiento del remolcador 13 de marzo".

¡Ay, Silvio! ¿Diseño una Cuba distorsionada? ¿Te parece poco que, desde que se instauró la revolución, hace ya más de medio siglo, el 20 por ciento de la población ha huido a bordo de cualquier cosa, pagando el intento con varios miles han muertos? ¿Son falsos los fusilamientos, los maltratos en las cárceles, los actos de repudio a quienes se atreven a criticar al régimen? ¿Es mentira la censura?

¿Recuerdas cuando apaleaban a los cubanos por quererse ir del país en aquellos "actos de repudio", que no han cesado nunca porque hoy los organizan contra las Damas de Blanco y los demócratas de la oposición? ¿Se te ha olvidado como encerraban a los homosexuales en campos de concentración, como los echaban de la Universidad tras humillarlos públicamente? ¿No es verdad que en la primavera del 2003 encarcelaron y condenaron a penas de hasta 28 años de cárcel a 75 personas por prestar libros prohibidos, pedir un referéndum y escribir crónicas en los diarios extranjeros?

¿Qué tiene que ver la denuncia de esas monstruosidades con el condenable derribo de un avión de "Cubana de Aviación" lleno de inocentes, crimen que me parece repugnante? Tú condenas, y yo creo en tu sinceridad, el hundimiento del remolcador "13 de marzo" y el asesinato en ese episodio de 41 personas, pero ¿por qué no alzaste tu voz en la Asamblea Nacional del Poder Popular para denunciar el crimen? Eras un diputado, un representante de la sociedad. ¿Por qué callaste? Si quienes pueden hablar no se atreven a hacerlo se convierten en cómplices de la barbarie y contribuyen a perpetuarla. Quienes desean cambios deben proclamarlo con valentía.

Y luego dices: "Pero quién va a creer que te importan los muertos somalíes, cuando no te interesan los cubanos que dieron su vida por un fingido prócer. A mí me conforta saber que no fue en vano el sacrificio de los caídos en Angola. No sólo porque los haya visto combatir y morir pobres y limpios, sino porque fueron consagrados en la eternidad por Nelson Mandela. Atrévete, Carlos Alberto, a afirmar que Mandela mintió cuando dijo que la presencia cubana en África significó el principio del fin del apartheid".

Claro, Silvio, que me importan los miles de muertos somalíes exterminados por el ejército de Cuba en una guerra desigual y sin piedad que nada tenía que ver con la lucha contra el apartheid y sí con darle una victoria a la dictadura etíope, entonces aliada de la URSS. Como me importan, y mucho, los tres mil cubanos que dejaron la piel en África, sólo porque Fidel Castro, sin consultar con nadie, ni siquiera con el Partido Comunista, decidió convertirse en un líder planetario y transformó a la pobre Cuba en la punta de lanza de sus apetencias de renombre internacional y en el peón más agresivo y oportunista de la Guerra Fría.

¿Para qué tanto sacrificio? Al final, las tropas cubanas, entre otras ironías de esa insensata carnicería, acabaron custodiando los intereses petroleros norteamericanos en la zona de Cabinda, y hoy Angola es una nación capitalista deseosa de olvidar los años en los que planeaba construir un estado calcado del modelo soviético. En Angola ya nadie recuerda aquel proyecto revolucionario por el que murieron tantos cubanos inútilmente.

¿No crees que es hora de poner punto final a la utilización del pueblo como carne de cañón para saciar las ansias de notoriedad de una camarilla sedienta de poder y gloria? ¿No crees que el arrendamiento de profesionales cubanos para pagar deudas, como si fueran esclavos, en nombre de la solidaridad internacional, es una ofensa profunda al honor nacional?

Mi admirado Mandela, Silvio, no mintió: tiene, sencillamente, un ángulo diferente al mío sobre el papel de las tropas cubanas en África. En todo caso, lo que me emociona de Nelson Mandela no es su discutible opinión sobre el rol de las tropas cubanas en ese continente, sino esa democracia y esa libertad sin ira que les llevó a todos los sudafricanos en lugar de seguir el ejemplo totalitario de Fidel.

Terminas tu carta de una forma curiosa: "Sé que tus argucias serán multiplicadas mil veces más que cualquier verdad desde Cuba. Desde esta dignidad cercada continuaré cantando lo que pienso: Sigo con muchas más razones para creer en la Revolución que en sus detractores. Si este gobierno es tan malo ¿de dónde salió este pueblo tan bueno?

Concuerdo contigo, Silvio, en que la prensa libre será más generosa con mis explicaciones que con las tuyas, pero no es tu culpa. El mundo al que se adscribía la revolución cubana se derrumbó con el Muro de Berlín y hoy esa dictadura es sólo un viejo y desacreditado fósil, apenas emparentado con Corea del Norte, porque ya ni siquiera China y Vietnam son regímenes comunistas, aunque, lamentablemente, sigan siendo dictaduras gobernadas por un partido único con mano de hierro.

No obstante, me parece legítimo que continúes cantando lo que piensas e insistas en defender la revolución y la dictadura comunista. Ese es tu derecho. Te diré más: la Cuba con la que sueñan millones de cubanos debe ser un país en el que tú puedas cantar lo que piensas, pero en el que también quepan Gloria Estefan, Willy Chirino, Paquito D?Rivera y Los Aldeanos. Una Cuba sin exclusiones.

Entre todos, Silvio, tenemos que forjar esa Cuba tolerante en la que no se persiga a nadie por manifestar sus ideas. No te equivocas cuando dices que el cubano es un pueblo "bueno". Todas las dictaduras comunistas padecían malos gobiernos, pero tenían pueblos buenos en los que no faltaban los Sajarov, los Walesa y los Havel. En Cuba también abunda esa clase de héroes. Muchos están presos.

Tenemos que encontrarnos en un claro de la historia patria para darnos ese abrazo de reconciliación, libertad y cambio que casi todos anhelamos. Saltemos sobre nuestras diferencias, Silvio, y hagamos un mundo mejor para nuestros hijos. Un mundo democrático y libre, como esas veinte naciones que están a la cabeza del planeta; esas veinte naciones a las que quieren escapar tantos cubanos jóvenes, como tú mismo acabas de advertir muy preocupado. Entre todos, Silvio, pacíficamente, podemos cambiar nuestro destino y salvar el futuro.

Con genuina cordialidad cívica,

Carlos Alberto Montaner

Madrid.

Carta del 9 de abril de 2010 [De Silvio Rodríguez a Carlos Alberto Montaner]

(Segunda réplica a Carlos Alberto Montaner. Letanía)

Montaner:

Sé que, cuando Marx murió, Martí le dedicó algunas frases de homenaje, si mal no recuerdo "por haberse puesto de parte de los pobres". Por favor, ilústrame y muéstrame las "críticas severas" del Apóstol al autor de El Capital.

Montaner:

Antes de la Revolución, la mayoría de los cubanos no podía ni soñar con tener casa propia. Mi familia entre ellos. El único inmueble que ahora mismo poseo es mi casa. Infórmate mejor, porque hasta el día de hoy no tengo propiedades o empresas en Cuba o en el extranjero.

Montaner:

En algunas entrevistas y canciones, a través de una trayectoria de más de 40 años, he señalado lo que he considerado criticable del proceso revolucionario. En otras he apoyado este proceso, sin caer jamás en el servilismo o el panfleto. No hay dualidad en esto. En ambas facetas soy el mismo cubano pretendiendo asistir a los suyos.

Montaner:

No me molesta un gobierno de ancianos. En muchas culturas antiguas tener edad, por la sensatez inmanente, era un requisito para gobernar. Acuérdate de que tú también adquiriste tus "juicios morales, tu precepción de la realidad y de los conflictos sociales" hace medio siglo. No pretendas venderte como prospecto de la generación del dos mil, que no te queda bien.

Montaner:

Los fusilamientos se originaron en los primeros meses de la Revolución, contra criminales de guerra del batistato: torturadores y asesinos probados en los juicios que el pueblo de Cuba miró sobrecogido. La guerra despiadada que nos impuso la CIA obligó al gobierno a mantenerla como medida persuasiva. Con los años me he dado cuenta de que la pena de muerte es algo que debiera abolirse en todo el mundo, por incivilizada. Estoy convencido de que el cese de las hostilidades contra Cuba sería el principio del fin de la pena de muerte en nuestra Patria.

Montaner:

La oposición, en las prisiones, enfrenta el mismo drama que en las calles: no tienen pueblo, sus posiciones los alejan de las masas. En el 2008 más de treinta artistas e intelectuales visitamos 16 prisiones y cantamos ante más de 40 mil reclusos. Los malos tratos que ustedes manifiestan no tienen nada que ver con la mucha preocupación que vimos en las autoridades carcelarias de todos los penales que visitamos. El mismo hecho de que exista un movimiento de aficionados tan poderoso en las prisiones cubanas contradice profundamente la versión que ustedes propagan.

Montaner:

No estoy de acuerdo con los actos de repudio, pero otros cubanos se indignan hasta el punto de cometerlos. Los cubanos de Miami hacen lo mismo. Debe ser la parte triste de nuestro karma. Encuentro lógico que las madres y esposas de los presos se preocupen por sus familiares y que lo manifiesten. No me parece muy honesto que reciban ayuda económica de otro gobierno y mucho menos de connotados terroristas, como parece ser el caso de ciertas señoras. La censura, como en otros países, existe en Cuba. Y ahí donde estás ahora mismo, existe también, sobre todo para los que no piensan como tú.

Montaner:

Me parece que no te corresponde decir lo que recuerdan los angoleños. A mí me consta que recuerdan mucho y bien la desinteresada ayuda de los cubanos. En Cuba nunca se ha usado una gota de combustible de Cabinda, donde estuve personalmente y vi caer a hombres extraordinarios, defendiendo ese petróleo para que una Angola soberana decidiera su suerte.

Montaner:

Si tanto deseas que Cuba sea mejor, cambia tu lógica y empieza a luchar contra el bloqueo. El bloqueo es genocida, inmoral, impresentable. Mientras exista será la justificación para no bajar ni un ápice la tensión defensiva. Si quieres tanto a los somalíes, supongo que debes querer al menos igual a los niños cubanos. Pues bien: los niños cubanos, gracias al bloqueo, este año no podrán entrar masivamente a los conservatorios musicales. Y no me vayas a decir que el gobierno cubano se volvió loco y ahora quiere destruir lo que construyó. En tus manos queda hacer felices a cientos de miles de niños del país en que naciste.

Por eso, Montaner:

Lucha contra el bloqueo para que el talento que lleva 50 años floreciendo no se frustre.

Con probada vocación patriótica e internacionalista,

Silvio Rodríguez Domínguez.

La Habana, 9 de abril de 2010

PD: La todopoderosa "Gran Prensa" que te apoya ya empezó a publicar versiones convenientes de este careo. Sé demócrata cabal (y cívico) y pídeles que muestren íntegras mis palabras.

Carta del 13 de abril de 2010 [De Carlos Alberto Montaner a Silvio Rodríguez]

Estimado Silvio Rodríguez:

Celebro que mantengamos este intercambio epistolar. No creo, como afirmó el profesor Emilio Ichikawa con humor, que es un diálogo imposible porque yo no canto y tú no piensas. Es verdad que yo no canto, pero es evidente que tú piensas. Sé que para ti esta polémica tiene un costo en fricciones y presiones. Conozco el paño. Pero esto sí va siendo una batalla de ideas y no esos aburridos monólogos propagandísticos a que nos tienen acostumbrados los medios de comunicación cubanos. Ya les he pedido a todos los websites a los que estoy vinculado y con los que tengo buenas relaciones que reproduzcan tus textos completos. Si entras en www.carlosalbertomontaner.com o en www.firmaspress.com podrás confirmarlo. Les he solicitado a los diarios que publican mi columna que no olviden incluir tus escritos. Espero que tú hagas lo mismo con Granma, Juventud Rebelde, Trabajadores y el resto de los sitios de Internet vinculados al régimen cubano y a su aparato de información.

Silvio:

Como te veo tan firme en tu deseo de comunicar tus ideas y de informarte sin obstáculos ni censuras, creo que debes pedir pública y enérgicamente esos mismos derechos para el resto de nuestros compatriotas. Eso es lo honorable. Debes encabezar esa protesta para que Yoani y los periodistas independientes puedan divulgar sus textos sin ser encarcelados, golpeados o amenazados por la policía. Tras leer lo que escribes, estoy seguro de que te parece repugnante que la policía política se dedique a impedir que los cubanos oigan estaciones de onda corta, vean por cable los canales de la televisión extranjera y se vinculen a Internet. No es justo que sólo tú, Amaury Pérez y otros pocos privilegiados tengan acceso a esas fuentes de información. Eso debes denunciarlo. Es un escandaloso agravio comparativo.

Silvio:

Por supuesto, es importante -luego explico por qué- que conozcas las críticas de José Martí a Marx y al socialismo. Cuando murió el pensador alemán en 1883, Martí, que no ignoraba su obra, escribió una frase perfecta para precisar su juicio crítico: "Como se puso del lado de los débiles, merece honor. Pero no hace bien el que señala el daño y arde en ansias generosas de ponerle remedio, sino el que enseña remedio blando al daño. Espanta la tarea de echar a los hombres sobre los hombres".

Es decir, Martí, como cualquier persona compasiva, admiraba las intenciones de Marx, pero como cualquier persona sensata y conocedora de la naturaleza humana, censuraba sus métodos violentos. Razonamiento que reitera años más tarde en una carta a su amigo Fermín Valdés Domínguez: "Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en los que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados...".

Silvio:

Como has dedicado una de tus más bellas canciones al Mayor General Ignacio Agramonte, tan admirado por Martí, el gran héroe militar y civil de la Guerra de 1868, te transcribo un párrafo de lo que Agramonte, y probablemente muchos de los jefes insurrectos más educados, pensaban del centralismo y del comunismo: "La centralización hace desaparecer ese individualismo, cuya conservación hemos sostenido como necesaria a la sociedad. De allí al comunismo no hay más que un paso; se comienza por declarar impotente al individuo y se concluye por justificar la intervención de la sociedad en su acción destruyendo su libertad, sujetando a reglamento sus deseos, sus pensamientos, sus más íntimas afecciones, sus necesidades, sus acciones todas".

Hay otros pasajes muy reveladores que muestran el rechazo del Apóstol al colectivismo (como la reseña que Martí le hace a La futura esclavitud de Herbert Spencer), pero a estas alturas discutir lo que Martí pensaba de Marx y del socialismo sería un ejercicio académico casi inútil, si no fuera porque Fidel Castro ha montado la legitimación histórica de su dictadura sobre la falsificación del pensamiento de Martí.

Silvio:

El absurdo silogismo que Fidel les ha impuesto a los cubanos, y que espero que tú, como persona inteligente, no suscribas, tiene la siguiente secuencia: la revolución tomó el curso marxista porque ésa, o muy cercana a ésa, era la ideología de Martí; quienes gobernaron la República, entre 1902 y 1958, traicionaron el ideario martiano; los revolucionarios que derrotaron a Fulgencio Batista, y desde entonces controlan el país, son los verdaderos herederos del espíritu de Martí y de los mambises que pelearon contra España por la independencia.

El colofón de esta disparatada fantasía histórica, absolutamente alejada de la verdad, es que la autoridad moral para mandar a los cubanos la tiene Fidel Castro con carácter permanente porque él es el descendiente directo de Martí, una figura por la que los cubanos tenemos una devoción especial, ergo su estirpe moral, la de Fidel, es la de los luchadores independentistas del siglo XIX.

Silvio:

No es cierto: las raíces del régimen cubano están en las supersticiones del marxismo-leninismo, en el modelo de gobierno calcado de la Unión Soviética, y en las prácticas de control político aprendidas del KGB. Martí, que era un demócrata liberal convencido de las virtudes republicanas, creyente en la existencia de los derechos naturales, no tiene la menor responsabilidad en este engendro. Fueron Fidel, Raúl y el Che los que traicionaron un movimiento insurreccional que prometía elecciones democráticas, libertades y la vuelta a la Constitución de 1940. Lejos de venir de Martí, la dictadura de los Castro traicionó el ideario martiano. ¿Recuerdas cuando Fidel, al principio, juraba una y otra vez que ni él ni la Revolución eran comunistas?

Silvio:

Es verdad que muchos cubanos no tenían casa propia. La nuestra, la que visitaba Fidel para conversar con mi padre, su amigo, en la calle Tejadillo, y a donde alguna vez acudió junto a mi tío Pepe Jesús Ginjaume Montaner, jefe de Fidel en la violenta organización llamada Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR), también era alquilada. ¿Y qué? Celebro que hayas podido comprar una casa con el fruto de tus éxitos. Pero, ¿la puedes vender? ¿Puedes disponer de ella como en los países libres disponemos de las propiedades? Si es así, gozas de un raro privilegio. En cambio, si te sucede como al resto de los cubanos, no has comprado una casa, sino el precario derecho a usar una vivienda en las condiciones que el gobierno dispone. Cuba, además, debe ser el único país de Occidente en el que un buen profesional, trabajador, prudente y ahorrativo, no puede adquirir propiedades con el fruto de su esfuerzo porque el gobierno lo impide. No todos tienen tu suerte.

Silvio:

Los cubanos quieren tener propiedades realmente. Quieren poder venderlas y comprarlas sin que el Estado los persiga. Quieren abrir sus propios negocios, como hacen los extranjeros. Quieren retomar el control de sus vidas, secuestradas por los burócratas del Partido bajo la vigilancia de la policía política. Quieren generar riqueza y disfrutarla. ¿Por qué los jugadores de béisbol o los boxeadores no pueden explotar su talento en el extranjero en su propio beneficio sin ser tratados como traidores por el gobierno? ¿Por qué para poder vivir bien tienen que arriesgarse a navegar en una balsa hasta la Florida o "desertar" en un viaje al extranjero? ¿Cómo se puede defender un régimen que declara que el cerebro de la Dra. Hilda Molina (entre mil ejemplos) le pertenece a la revolución y la deja retenida en Cuba durante más de una década sin poder usar ni su cerebro ni sus hábiles manos de neurocirujana? ¿No te resulta eso un atropello abominable contra el derecho de las personas a definir y buscar su propia felicidad?

Silvio:

Supongo que una parte importante de tus ingresos deriva de los dólares o euros que recibes en calidad de derechos de autor. Eso me parece muy bien, pero ¿qué pasa con ese 99.99% de cubanos a los que solamente les pagan en pesos? Oficialmente, el peso y el CUC, que es la divisa convertible cubana, valen aproximadamente lo mismo. El salario promedio de los cubanos es de unos 300 pesos. Sin embargo, en el mercado paralelo, que es oficial y es el de verdad, el que cuenta, el cambio es de 20 a 1. Los cubanos ganan, realmente, unos cincuenta centavos de dólar al día. Es la estafa perfecta, Silvio. El gobierno, como los peores tahúres, maneja dos monedas: a los obreros cubanos les pagan por su trabajo con la moneda mala, pero les venden los productos apetecibles en la buena.

Silvio:

Dices que has señalado lo que te parece criticable del proceso. No me consta. Ojalá. Como soy admirador de tu obra conozco varias de tus canciones, pero no todas. No sé si alguna vez alzaste tu voz en el parlamento contra la represión y la censura, o si escribiste alguna canción en defensa del proletariado esquilmado y sin derechos, pero, si ocurrió, yo no tuve noticias. Ignoro si alguna vez te inspiraste en los miles de balseros ahogados tratando de alcanzar la libertad. No recuerdo una sola línea tuya en defensa de los héroes de la revolución fusilados o encarcelados por la dictadura. Ojalá existan esos testimonios.

Silvio:

No estoy hablando de los militares de Batista, que fueron, por cierto, condenados a muerte o a largas penas en juicios sumarios sin garantías, sino de Huber Matos, Comandante de la Revolución, que pasó 20 años en la cárcel por escribirle a Fidel una carta privada en la que renunciaba al Ejército Rebelde por no estar de acuerdo con el comunismo. Me refiero a Mario Chanes, que acompañó a Fidel y a Raúl en el asalto al Moncada y luego en la expedición del Granma, y cumplió 30 años de presidio injusto. Me refiero a los cientos de dirigentes y militantes de la revolución a los que la dictadura mató o trituró en las cárceles. Supongo, Silvio, en que concuerdas conmigo en que esa crueldad era criticable. ¿La denunciaste?

Silvio:

Afirmas que no te molesta padecer un "gobierno de ancianos" y me adviertes que yo también formé mis juicios morales, mi percepción de la realidad y de los conflictos sociales hace medio siglo. Pero hay una diferencia, Silvio: el rasgo más evidente y lamentable de los hermanos Castro es la incapacidad para aprender y cambiar. Estos señores, tras medio siglo de fracasos, y tras haber devastado a Cuba con los caprichos más inverosímiles (desde fabulosas vacas lecheras hasta dulces vaquitas enanas y caseras; desde gallineros domésticos hasta hortalizas hidropónicas en el cuarto de baño), continúan aferrados al disparate del colectivismo como objetivo de la sociedad y al palo y a la represión para alcanzarlo.

Silvio:

Estos hermanos son incapaces de aprender. Son autistas políticos indiferentes a la realidad. Confunden la terquedad con los principios. ¿No escuchaste a Raúl, muy ufano, decir recientemente que primero desaparecería la Isla antes que cambiar? Y Fidel lo felicitó al día siguiente, lo que era una forma de felicitarse a sí mismo, porque lleva décadas insistiendo en esa barbaridad, como si la vida de millones de compatriotas les importara un rábano.

Silvio:

Y es que les importa un rábano. ¿Recuerdas -Raúl aludió a aquel episodio muy orgulloso- durante la peligrosísima Crisis de los Misiles de 1962, cuando el mundo estuvo al borde de la destrucción, el mensaje de Fidel a Kruschev pidiéndole que atacara preventivamente a Estados Unidos y desatara la Tercera Guerra mundial, a sabiendas de que en la represalia morirían todos los cubanos? Pero lo terrible no es que entonces aquellos jóvenes desbordantes de testosterona revolucionaria hayan incurrido en esa petición irresponsable y asesina, sino que, medio siglo más tarde, ya ancianos y llenos de nietos, reinciden en la misma imprudencia criminal. Eso es lo grave: no cambian.

Silvio:

Como me comparas con los Castro, porque también a los 67 años ya soy viejo, te explico la diferencia entre los Castro y la mayor parte de los adultos. El problema no está en la edad. Hay viejos como Adenauer, Churchill, De Gaulle o Reagan que sirvieron a sus países en la ancianidad. Como soy un hombre normal, abierto a las influencias exteriores, siempre dispuesto a aprender de la experiencia y a pedir perdón cuando me he equivocado o a revocar decisiones erróneas, he cambiado mucho a lo largo de mi vida y, creo, para bien.

Silvio:

Comencé siendo, como tantos cubanitos ignorantes de hace medio siglo, un "revolucionario" radical confiado en que la justicia y el buen gobierno llegarían a mi país de la mano de un grupo de barbudos bienintencionados. Luego, cuando me desengañé, a base de paredón y calabozo, pasé a ser un socialdemócrata confiado en el papel redistribuidor de un estado justiciero. Más tarde, por las lecturas y la experiencia, me transformé en un liberal convencido de la superioridad moral y práctica de las ideas de la libertad para lograr sociedades más prósperas, libres y habitables. En suma, mientras millones de cubanos, y yo entre ellos, hemos cambiado, estos empedernidos hermanos Castro continúan anclados en el lugar de origen, repitiendo e insistiendo en las tonterías que aprendieron en las conversaciones de café cuando eran unos mozalbetes escasamente instruidos. Eso es gravísimo.

Silvio:

Esa incapacidad para rectificar que tienen estos dos señores (y otros de su entorno) es lo que explica uno de los fenómenos más asombrosos de cuantos ha generado la revolución cubana: el intenso fracaso material que ha provocado. Por primera vez, en los cientos de años que tiene Cuba de historia occidental, tres generaciones sucesivas de cubanos han padecido la extraña experiencia del empobrecimiento progresivo. Mañana siempre es peor que hoy. En Cuba, hasta la llegada de la revolución, la norma era que los padres vivían mejor que los abuelos y los hijos mejor que sus padres. Pero esa tradición terminó cuando estos caballeros tomaron el timón del país y los cubanos aprendieron la amarga lección de que la vida, lejos de mejorar, empeoraba. Hasta Raúl Castro lo ha admitido públicamente, desesperado, cuando manifestó que ni siquiera hay leche para los niños cubanos cuando pasan de los siete años. ¿Te imaginas? Ni un miserable vaso de leche.

Silvio:

Ese es el gobierno más ineficiente que hemos padecido los cubanos en toda nuestra atormentada historia. La calidad material mínima de cualquier sociedad se mide por seis elementos básicos: la alimentación, la vivienda, la electrificación, el transporte, las comunicaciones y el acceso al agua potable. En los seis, la revolución ha transformado la convivencia en una pesadilla. La comida escasea, está racionada, es muy pobre o es inalcanzable para el sueldo miserable de los trabajadores. Hay un déficit de viviendas que excede al millón de unidades, mientras más de la mitad de los hogares están en condiciones deplorables. Cuando falta el subsidio petrolero de Hugo Chávez, como cuando desapareció el que proporcionaba la URSS, cortan la luz intermitentemente. El acceso a teléfonos o correo es de los peores de América Latina, y no digamos Internet, que se obstruye por razones políticas. Las calles, carreteras y transporte público son un castigo demoniaco contra el pueblo. Los acueductos, infectos y rotos, pierden el 60% del agua disponible y la que llega es poca y esporádica. ¿Si en medio siglo de gestión, sin ninguna obstrucción parlamentaria, lejos de solucionar estos problemas esenciales, ese gobierno, minuciosamente torpe, los ha agravado, quién puede creer que, con el mismo sistema, con los mismos métodos y con la misma gerencia, algún día los resultados van a ser diferentes?

Silvio:

Celebro que estemos de acuerdo en que hay que abolir la pena de muerte. Pero no es cierto que esa medida cruel se deba al acoso de la CIA. Tú sabes perfectamente que mucho antes de que el gobierno de Estados Unidos intentara derrocar la dictadura comunista, la revolución, desde su inicio mismo, había fusilado a miles de personas. Tú no ignoras que, incluso antes de triunfar, ya los rebeldes fusilaban sin miramientos en la Sierra Maestra. Los Castro no conocen mejor escarmiento ni mejor forma de intimidación que el paredón. Matan, sencillamente, porque para ellos la vida de los otros no vale nada. Ni siquiera la del general Arnaldo Ochoa y el coronel Tony de la Guardia, sus mejores oficiales.

Silvio:

He oído antes el argumento de que los demócratas de la oposición carecen del apoyo del pueblo. Lo escuché en la España del franquismo donde, en efecto, el Partido Socialista apenas tenía un centenar de miembros activos antes de la desaparición del Caudillo. Lo escuché en Checoslovaquia, cuando se burlaban de la Carta 77 que encabezó mi admirado Vaclav Havel, porque la oposición contra la dictadura comunista apenas llegaba a dos docenas de valientes. ¿Y qué ocurrió cuando se abrieron los cauces de participación y los oprimidos pudieron decir su verdad? Ocurrió que los demócratas instantáneamente se multiplicaron por millones y los partidos oficialistas se encogieron hasta casi desvanecerse en medio de la vergüenza. Ocurrió que el pueblo pudo estrenar su verdadero rostro y manifestar sus creencias reales. En Cuba no será diferente.

Silvio:

Tú opinas que en las cárceles cubanas se trata bien a los prisioneros. ¿Qué es para ti encerrar durante años en un calabozo tapiado, sin luz, en medio de alimañas, casi sin alimentos ni agua, a numerosos presos políticos? ¿Qué son para ti las golpizas a las que los someten? Pero más importante que tu opinión o la mía es la de Amnistía Internacional, la de Human Rigths Watch, la de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. ¿Por qué no deja Cuba que una misión imparcial de la Cruz Roja recorra las prisiones y hable sin testigos con los prisioneros? Hay varios libros estremecedores que describen la vida cotidiana en el presidio político cubano de hombres y mujeres: los escribieron, entre otros, Huber Matos, Jorge Valls, Reinol González, Armando Valladares, Alejandro González Raga y Ana Lázara Rodríguez. Son testimonios terribles e irrefutables.

Silvio:

No te parece honesto que los disidentes y las Damas de Blanco reciban ayuda de otros gobiernos. Sin embargo, sabes que el artículo duodécimo de la Constitución cubana de 1976 dice lo siguiente: "[Cuba] reconoce la legitimidad de las guerras de liberación nacional, así como la resistencia armada a la agresión y a la conquista, y considera su derecho y su deber internacionalista ayudar al agredido y a los pueblos que luchan por su liberación". Y no ignoras que el régimen cubano ha practicado intensamente ese internacionalismo revolucionario, contribuyendo con adiestramiento, recursos económicos, hombres, armas y explosivos a grupos y movimientos insurreccionales de diversos países del mundo.

Silvio:

Si crees en ese derecho que el gobierno cubano se arroga a practicar el internacionalismo revolucionario y ayudar a sus aliados y correligionarios, por un mínimo de decoro intelectual admitirás el derecho de los países libres a practicar el internacionalismo democrático y a ayudar a los suyos, aunque en el caso cubano apenas se trate de darles a los disidentes pequeñas computadoras, acceso a Internet, material de lectura, teléfonos celulares, algún dinero para sostener a las familias de los presos políticos y apoyo diplomático, porque hace varias décadas que nadie recurre en Cuba a la violencia política. Te recuerdo, además, lo importante que fue la ayuda de la Internacional Socialista y de las Fundaciones alemanas para el establecimiento de la democracia en España tras la muerte de Franco y en Chile durante el referéndum que le puso fin al gobierno de Pinochet. Esa solidaridad no sólo es muy común: es muy conveniente para la libertad de Cuba.

Silvio:

Lo decente es que las fuerzas democráticas del mundo libre ayuden a sobrevivir a las Damas de Blanco y a todos los demócratas de la oposición, al menos hasta que se vacíen las cárceles, puedan organizarse públicamente, participen en la vida pública, formen parte del parlamento y defiendan sus ideas sin el riesgo de ser exterminados. Lo natural es ayudar a las víctimas. Al fin y al cabo, el tejido ideológico de estos disidentes es el mismo que encuentras en el Parlamento Europeo y en la arena política de todos los países libres: democristianos, socialdemócratas, liberales y conservadores. Tenderles una mano solidaria a los disidentes perseguidos dentro de Cuba no sólo es legal, es lo moralmente justificable.

Silvio:

¿Por qué crees que el Parlamento Europeo condenó al gobierno cubano por 509 votos procedentes de todo el arco democrático contra 30 de los comunistas? Lo hizo por solidaridad con sus pares cubanos. Por supuesto que lo ético es que nos ayuden en esta etapa trágica de nuestra historia. A todas estas fuerzas internacionales, convocadas en nuestro auxilio por la oposición democrática cubana del interior y del exterior, les irrita la burla del gobierno de los Castro, capaz de firmar en la Cumbre iberoamericana de Viña del Mar en 1996 su adhesión a los comportamientos democráticos, para luego pisotear ese compromiso, de la misma manera que más tarde ignoró el acuerdo firmado con la ONU en el 2008 de respetar los derechos humanos. Ya se agotó la paciencia internacional con un régimen que no cumple nada de lo que promete.

Silvio:

Dices no estar de acuerdo con los actos de repudio, y te creo, pero no es cierto que ocurran porque "otros cubanos", espontáneamente, se indignan contra personas como las Dama de Blanco y las agreden. Esos actos están orquestados por la policía política y el Partido Comunista, como puede comprobar cualquiera que entre en el blog de penúltimosdías.com y vea el facsímil de la planilla con las instrucciones para los matones de las turbas conocidas como "Brigadas de respuesta rápida". Deben llevar "palos, cabillas y cables" para golpear a cualquiera que se manifieste. Son operaciones parapoliciacas y ni siquiera son novedosas: en todas las dictaduras comunistas y fascistas han existido variantes de este procedimiento de control social. No me detengo a refutar la equivalencia que haces con las manifestaciones anticastristas de los cubanos de Miami porque me parece una broma. Las diferencias son abismales.

Silvio:

Y llegamos al tema del bloqueo, tu plato fuerte. Me pides que me manifieste contra el bloqueo. Por supuesto que lo haré. Yo también quiero que se elimine, pero antes tenemos que dejar aclarados varios aspectos de este asunto. En primer término, como los cubanos sabemos muy bien, Estados Unidos es el principal vendedor de alimentos a Cuba, mientras las remesas de los exiliados constituyen una de las primeras fuentes de ingreso de la Isla. Asimismo, Estados Unidos es el único país que alivia las presiones migratorias que sufre el gobierno cubano otorgándole nada menos que 20,000 visas todos los años. En esas condiciones, hablar de un embargo, y mucho menos de un bloqueo, es una exageración. De los siete mil millones de personas que pueblan el planeta, Cuba puede comerciar, y comercia, con seis mil setecientos. De los dos centenares de estados organizados que existen en el mundo, Cuba puede comerciar, y comercia, con 199 que representan el 75% del PIB planetario.

Silvio:

Ninguna persona informada pone en duda que el desastre económico cubano se debe, fundamentalmente, a la inherente improductividad de los sistemas colectivistas de corte marxista-leninista, sumada, en este caso, a la caprichosa e incompetente gerencia revolucionaria. No es el bloqueo. Como se ha probado hasta la saciedad, el colectivismo autoritario es un modelo económico fallido. Basta con comparar a las dos Corea o las dos Alemania para comprobarlo.

Silvio:

En todo caso, hay dos maneras de enfrentarse al embargo. Una es puramente propagandística, encaminada a culpar a Estados Unidos del horror de la pobreza cubana, pero sin el deseo real de que sea eliminado. Es en ésa en la que se entretiene el gobierno de La Habana y en la que invierte un notable caudal de recursos y energía. El otro camino, el serio, el de quienes queremos que realmente se levante, es el que te describo a continuación.

Silvio:

Para levantar el embargo, el gobierno cubano no puede saltarse a la oposición democrática. Tiene que pactar. Es el eficiente lobby de los cubano-americanos y son las hábiles maniobras de los legisladores de este origen lo que mantiene vigente esas medidas en la administración norteamericana. Si la dictadura realmente desea que se levante el embargo, sólo tiene que hacer cuatro concesiones totalmente razonables que le ganarán el aplauso universal:

- Amnistiar a los presos políticos.

- Concederles a los cubanos el derecho de libre asociación.

- Permitirles que se expresen libremente.

- Acabar con el embargo interior y dejar que los cubanos libremente entren en Cuba o salgan de ella.

Silvio:

Me dirás que estás de acuerdo con esas medidas, pero que te parece abusivo que se le exija a Cuba lo que no se le exige a China. A lo que te respondo que las transacciones políticas no se dan en el marco abstracto de la filosofía, sino en el de las realidades, y es una necedad ignorar esta verdad. ¿El gobierno cubano quiere realmente que se levante el embargo o todo lo que pretende es jugar con la propaganda?

Silvio:

Como consecuencia de la larga dictadura de los Castro, el 20% de los cubanos han tenido que emigrar a Estados Unidos durante medio siglo y allí han adquirido poder y han aprendido a usarlo, como hacen los judíos con relación a Israel y los afroamericanos con respecto a África. El régimen cubano no ha podido ni podrá vencer ese obstáculo, a menos que decida hablar con su propio pueblo. No es cuestión de dar gritos, insultar a sus oponentes y montar campañas estridentes, sino de conversar con serenidad.

Silvio:

Lo sensato, para terminar con el embargo y para solucionar los problemas del país, es que gobierno y oposición se sienten de buena fe a hablar civilizadamente con un temario abierto. Estoy seguro de que en un plazo corto una relación de ese tipo rendirá sus frutos, se levantará el embargo y estaremos en el camino de la concordia. Me imagino que muchos reformistas dentro del régimen estarán de acuerdo conmigo y deseosos de que comience cuanto antes ese proceso.

Silvio:

Te propongo, con la mejor buena fe, que creemos los dos un comité para luchar conjunta y simultáneamente contra el embargo norteamericano, a favor de conceder la amnistía a los presos políticos, a favor de otorgar el derecho a la libertad de asociación y expresión, a favor de que los cubanos puedan entrar y salir libremente de Cuba. Ese comité pudiera ser el comienzo de la reconciliación, la paz y el progreso para nuestro país que los dos deseamos. Conquistemos juntos un futuro mejor para nuestros hijos.

Espero tu respuesta con mucho interés. Va un abrazo cívico y cordial,

Carlos Alberto Montaner

viernes, 9 de abril de 2010

El sospechoso MVM

Sábado 20 de marzo de 2010
El sospechoso MVM



Se decía de Vázquez Montalbán que escribía más que nadie y que estaba mejor informado que nadie. Empezó a escribir cuando un servidor no había nacido, 1960, y es algo que lamentaré siempre. La publicación de su obra periodística, hasta 1973, por la editorial Debate viene a consolarme un poco. Se decía de MVM si tenía negros, dado que lo mismo Castellet lo incluía entre los novísimos de la poesía, que su nombre aparecía a diario en unas cuantas revistas y periódicos, o que se inventaba las andanzas de un tal Carvalho, detective, gastrónomo y turista de los mares del sur, donde cumplió su destino, que daban para más series que el Aviraneta de Baroja. Porque también alguien dijo de MVM que era barojiano, por su desaliño -incluido el indumentario- y barojiano en su afán por contar historias con suma eficacia. Como al otro calvo de la boina, le traían al pairo las fruslerías de la sintaxis. Ante los hallazgos prestos de su ingenio prefería ponernos al día en tantos asuntos con su buena dosis de sorna a escribir con pretensiones -desde luego, nunca estéticas- la misma columna todos los días. Se decía del bueno de Manolo que no era de fiar por escribir en las gacetas del régimen, de ser comunista fichado y tampoco de fiar para los otros, de ser de la CIA o de la KGB, según del lado igualmente de donde se mire, o aunque no fuera por culpa suya, ¿o también sí?, de ser un xarnego irremediable, a pesar de su pasión por el Barça...

No le faltaba razón cuando aseguraba que él, sin haberse movido todos estos años, había pasado de ser un cómodo y triste socialdemócrata a un radical izquierdista, a causa de la derechización española y mundial.

Ahora hay quien dice que escribió no una (la que elige el antólogo), sino 9 loas al régimen por sus 25 años de la victoria. En las entradillas que preceden a los artículos y columnas ya se explica que fueron 9. El problema por lo visto radica en que el sagaz crítico no la considera la más representativa.

¡Vaya sospechosa trayectoria, la de este peligroso columnista!

La de este "maldito socialdemócrata, reformista, revisionista y no sé cuantas cosas más", según reza su propia confesión. Que, como él mismo ironizaba, parece como si el tiempo transcurrido desde los 60 le hubiera "pillado en la cama y durmiendo" mientras los demás ejercían su derecho divino a las metamorfosis. ¡Y lo suelta, uno de tantos ex comunistas acomodados que se jacta de haber expiado esos pecadillos de juventud! ¡Cómo no!

Antes de eso ya había pasado por la cárcel, con el periodismo se alimentaba porque no era un niño de papá. Elegir el oficio de periodista en vez de seguir estudiando Letras le resulto más fácil y práctico. Como sabrá este paisano suyo, adalid del nuevo periodismo, que lo denuncia, de la nómina de brillantes periodistas de la República apenas quedaba sobre este suelo asolado su prologado Julio Camba durmiendo en el hotel Palace. ¡Cuidado con Camba!, avisaba el nuevo enfant terrible de la derecha centralista, 40 años después de que don Julio la palmara, en "Cuatro historias de la República" (Destino, 2003). El hecho de que no se exiliara, me temo que corresponde al terreno de las decisiones estrictamente personales. Además, su trayectoria conoció despidos, cierres por multa y el empuje de sus textos desafiando las rígidas costuras de la censura. Con motivo de las grotescas filas de españoles que se desplazaban a Perpiñán para ver El último tango escribía: “lo único que está consiguiendo la censura es ver cómodamente lo que los demás españoles podemos ver a base de rascarnos a fondo el bolsillo...de dar el espectáculo ante toda Europa e incluso de tener que reírnos de nosotros mismos”.

Sí que resulta sospechoso hoy en este cambiante mundo que MVM siga vivo. El próximo año saldrá la segunda selección de su obra periodística. Hasta 1986. ¡Y al siguiente la tercera!

* * *
(Lo anterior es un torpe plagio en la forma, perdón, homenaje al artículo contenido en la antología, que para hacer modesta publicidad del libro de la editorial Debate, reproduzco a continuación).


EL IRRITANTE ALLENDE


Se aseguraba que Frei y Allende eran amigos personales. Pertenecían a un estamento social similar y Allende, el candidato socialista
constantemente derrotado aunque por poco, tenía ese encanto de los
socialistas amables, antiestalinistas avant-garde, respetuosos con la persona humana, en la grave evidencia materialista de que sólo se vive
una vez.
Se aseguraba que Allende era una persona encantadora, rígido
sólo en lo fundamental, pero capaz de soportar bromas sobre el paraíso socialista en la Tierra y de no devolver a cambio ni una broma sobre el Paraíso con mayúscula. Se aseguraba que en Chile se había producido el milagro metafísico del espíritu olímpico y que lo importante para todos no era vencer, sino competir, bajo el sagrado compromiso del respeto a la norma constitucional.

Se aseguraba, sobre todo lo aseguraban los sociólogos, que en la tradicional oposición entre "competición" y "conflicto", la experiencia chilena era una
prueba de la posibilidad de una vía hacia el socialismo
por la senda
de la competición e incluso ateniéndose a reglas del juego prefijadas
por el "antiguo régimen". Se aseguraba que por vía cultural se
había inculcado en el ejército un espíritu de neutralidad histórica, sin más madre ni padre que las tablas de la ley constitucional y sin otro objetivo que el constante perfeccionamiento en el instrumental de trabajo.

Se aseguraba que la cultura del fair play puede modificar las reglas de la historia y que la "ideología" culturalista del respeto al juego democrático podía contrarrestar la ideología derivada de los intereses comprometidos por el proceso
reformista del Gobierno de Unidad Popular.


Las bombas y las balas han sido implacables.
Han tenido la fiereza y la ceguera del que no tiene otro lenguaje que destruir al interlocutor. Las bombas y las balas han perseguido a Salvador Allende hasta su residencia particular, en busca de esa víctima irritante que se negaba a dar el paso en falso de disparar primero.

Las bombas y las balas se han aplicado a derribar algo más
que un hombre, un Gobierno, un edificio, una experiencia. Han querido
destruir la imagen de que la fuerza del antagonista radicaba precisamente
en que estaba prácticamente desarmado y que defendía un orden que sus competidores se habían hecho a la medida tras siglos de control del poder.

El cuerpo de Allende ocupa el horizonte del mundo. Oscurece todas
las perspectivas, oculta todos los caminos. Hoy por hoy, aunque sólo
sea hoy, ese cuerpo de manos blanca, limpias, de pies cansados de
caminar en busca de palabras propicias, se merece esa paralizada
congoja universal, antes de penetrar en el epílogo del Canto general
de Pablo Neruda,
si es que vive para escribirlo.

Mañana el balance político de los hechos aportará un inesperado vencedor: la extreme
izquierda chilena que profetizó este final en el momento mismo de
ponerse en marcha la experiencia allendista.
Entonces el MIR declaró
que Allende no podría escapar al dilema: o traición o revolución.


Allende jamás aceptó ese dilema. Era amigo personal de Frei. Aunque
era masón, presidía actos religiosos. Exigió a los izquierdistas
que respetaran el honor de las Fuerzas Armadas
. Durante más de
treinta años demostró su confianza en las urnas para cambiar la
historia.
Soportó provocaciones continuadas en la confianza de que
cada provocación le ratificaba a los ojos de las masas que le
sostenían a pesar de que les pedía y les imponía sacrificios.


Sus medidas más espectaculares y drásticas fueron más "nacionalistas"
que "socialistas".

Comprensible que este hombre irritara. Cuando la paciencia de la
víctima no tiene límite, la paciencia del verdugo se acaba.


Tele / eXpres, 12 de septiembre de 1973, recopilado en el libro "Del alfiler al elefante",, p.10. Y 478-479 del aquí reseñado: "Manuel Vázquez Montalbán. Obra periodística 1960-1973. La construcción del columnista".

Los rojos no comían cordero - Pedro de la Paz / Blas López Angulo

ueves 22 de enero de 2009
EL hombre que mató a Durruti y a Ascaso



Mi penúltimo post “Los rojos no comían cordero” inspirado en ese slogan de posguerra con que lo iniciaba, “Los rojos no usaban sombrero”, ha provocado en el gran Otoski un par de comentarios, que guiados por esa cereza del sombrero le han llevado a “recordar una novela corta "El hombre que mató a Durruti" de Pedro de Paz, dónde un comandante republicano recibe el encargo de investigar y aclarar la muerte del llorado anarquista leonés. En algún momento de la obra, el comandante es perseguido por un hombre con "gabardina y sombrero", algo muy poco usual en el céntrico Madrid bombardeado de principios del 37, dónde se desarrolla la trama”.


Tienes razón, cito la novela:
“Fernández Durán reparó en un hombre alto, vestido con gabardina de color oscuro y sombrero que caminaba detrás de él a una distancia prudencial (¡! –la admiración por el adjetivo es mía-). Aquel hombre había estado en la puerta de la checa cuando él salió y ahora parecía seguirle en su recorrido. Se había fijado en él al salir por el detalle del sombrero”. ¿Sólo por el sombrero! Me da que el autor hubiera vestido a tan extravagante espía con la misma vestimenta, así lloviera o cayeran 40 grados madrileños de una tarde de agosto en la Gran Vía. Me da que ese espía –de cine negro, como dice Otoski- no se quitaba el sombrero, la corbata y la gabardina que luce en la portada ni para dormir. Además, esperando discretamente en la puerta de la checa, se imaginan el tiempo récord que debería haber transcurrido para terminar dentro. Esos temores, al menos, hubiesen sido más que fundados. Una lectura atenta de Días de llamas, una de las mejores novelas para entender el Madrid revolucionario de la guerra, de Juan Iturralde nos sumerge mejor en este otro tipo de zozobras. No es de extrañar que la escena se solucione con ese Humphrey Bogart caído al cielo limpio de Madrid “echando a correr calle abajo”. Si es un mandado para presionar al comandante no se comprenden bien los medios elegidos para hacerle desistir de la investigación sobre el final de Durruti. De hecho, salvo el pretendido efecto novelesco nada consigue. Por cierto, que un poco más adelante, conocemos al amo del sabueso: “vestía un atuendo de aspecto elegante y refinado que en nada resultaba artificial, puesto que lo portaba con total naturalidad (elemental, Watson, es de noche porque no es de día -/B.) y llevaba un fino bigote que le daba un aspecto distinguido”. ¿No sería, además un fascista indisimulado de la quinta columna?
El desenlace es aún más novelesco, digno del Baroja del Escuadrón del Brigante que en el mismo post aludido al inicio comentaba con Diego del ídem (Casa Brigante) de Lerma. Pero, a mi modo de ver, con algunas licencias insostenibles en el plano histórico:

En el último capítulo nos topamos 25 años después con el comandante republicano reintegrado en la policía franquista, ahora como el comisario Lobato. Lo explica de esta guisa el novelista:

“Después de no pocas dificultades y con la ayuda de algunos de los pocos amigos que le quedaban, consiguió crearse una nueva identidad y vencer los recelos del nuevo régimen para ingresar de nuevo en el cuerpo de policía”.

Un comandante republicano a quien el ministro le manifestó personalmente haber sido elegido para la investigación del caso Durruti por su “probada confianza y por sus méritos como policía antes de la guerra” continúa en el cuerpo – ¡nada menos que el encargado de la represión!-, vencidos “los recelos de nuevo régimen”. ¡Hostias, don Pedro de Paz!, ¡Usted fuma más que Baroja! Joder, y qué amigos, pocos, pero para que más, ni el mismo Paquito en persona. ¡Pero mi ahrma!, con un pasado profesional tan significado y en puestos de máxima confianza política como acabamos de ver, no sólo le depuran: garrote y prensa. Y por favor, más churros….

Entremos, ya, de lleno, en el fondo del affaire Durruti. Tan enigmático como desde el primer día. Otoski comentaba:”Creo que señalar al sargento Manzana como posible portador del naranjero del que salió la bala que atravesó al anarquista leonés (con dos hermanos falangistas por cierto, uno muerto en el frente y otro fusilado por sus compañeros al no fiarse de él y creerle un espía infiltrado de los anarquistas), ya lo hizo hace tiempo entre otros en sus excelentes memorias Juan García Oliver, el que fuera ministro de Justicia del gobierno de Largo Caballero. Otra cosa es especular con una sola pregunta retórica que se hace el autor, si fue un accidente o fue intencionado. La pregunta es más o menos ésta: ¿Por qué se habría reconvertido en anarquista un militar sublevado en Barcelona a sus 34 años?Podría contestarle cualquiera que aunque fuera hombre de confianza de Durruti no tenía por qué ser anarquista, como ya pasó con el cura secretario personal que como puede apreciarse también en sus memorias, nunca fue anarquista pero si "durrutista" hasta la muerte. Y que en ambos casos tal vez salvaron la vida por la intervención personal y directa de Durruti, de ahí su "inquebrantable" lealtad.”
Puesto que hasta la fecha todas las versiones que nos han llegado son contradictorias, cualquier toma de postura es más voluntarista que otra cosa.
Aunque de nuevo el ansia fabuladora del novelista va mucho más lejos: el sargento Manzana, según nos descubre en ese asombroso final, ya se había cargado en los primeros combates a Ascaso, el amigo inseparable de Buenaventura. Ambos la flor y nata del anarquismo español.
Según el novelista, Manzana estaba dentro del cuartel de Atarazanas en Barcelona repeliendo el ataque de los milicianos. Como resulta que era “Maestro Tirador”, como resulta también que Ascaso murió de un “certero disparo entre ceja y ceja”, ergo, quien podría haber sido sino Manzana. ¡Joder, y los guionistas de Hollywood en huelga!
En cambio es sabido que los contactos entre los sargentos Manzana y Gordo del parque de Artillería y los comités libertarios eran continuos. Otro tanto se daba con varios oficiales de la base aérea militar del Prat. Ítem plus: el 19 de julio hacia las 9 de la mañana García Oliver, Ascaso y Durruti se encontraban el plaza Arco del Teatro junto con los sargentos Gordo y Manzana, “que habían fracasado en su intento de apoderarse de Atarazanas, y, teniendo que huir por la puerta que daba a la calle de Montserrat, afortunadamente salieron llevándose unas cajas de municiones de fusil y cintas para ametralladoras”. Esta información la da Pablo Ruiz, uno de los creadores en noviembre de la Agrupación “Los Amigos de Durruti”. Allí se convino que Manzana y Gordo, apoyados por un grupo de militantes del Sindicato de Transporte se emplazaran en la terraza de una casa donde se hallaba el restaurante “casa Juan” para desde allí atacar a Dependencias Militares. El 20 de julio sobre las 13 horas cayó Francisco Ascaso. Ese día continuaba el fuego cruzado de Atarazanas y Dependencias Militares. Desde una de las garitas de aquel cuartel fue disparado varias veces sin alcanzarle. “Ascaso se detuvo un instante para descargar la pistola contra el tirador de la garita, muy próximo a él; pero en el momento de ganar, con otro salto, el camión, recibió una bala en plena frente”. Momentos después, en Atarazanas se levantaba bandera blanca. Se había ganado Barcelona y perdido a uno de sus mayores valedores. (Testimonios de José Mira, Pablo Ruiz y Liberto Ros, recogidos por Abel Paz, Durruti en la Revolución española).
Diego Peña desmintiendo la emboscada de Hontoria del Pinar de Baroja y otro Diego, Diego Camacho, alias Abel Paz, fastidiando los planes de otro Paz.
Con todo a Otoski, con razón, le parece “la mejor novela del autor publicada hasta ahora, e incluso creo que si profundiza en alguno de los personajes apenas dibujados, puede completar y mejorarla sin duda.Y no sería el primer caso, por citar alguno conocido, algo parecido hizo ya Fernando Quiñones con su excepcional cuento largo "Legionaria, al que añadiendo de aquí y de allá presentó como novela al premio Planeta, quedando vencedor sin amaño con Lara, es decir finalista, bajo el nombre de "Las mil noches de Hortensia Romero".
Por lo demás, ya entrando en el enigma Durruti, ahí juega con ventaja, puesto que no hay forma humana de atar cabos. Y la discusión puede alargarse, mientras persita el interés por la figura del heroico luchador, bastantes décadas más.
- En el libro de Joan Llarch, La muerte de Durruti se habla hasta de 7 ocupantes del vehículo. El cual, por cierto para unos es un Hispano- Suiza, para otros Twik y finalmente Packard. En cambio, siguiendo las memorias de Cipriano Mera (ni el García Oliver del Eco de mis pasos ni el resto de dirigentes se hallaba en Madrid), podemos intentar alguna conclusión, siempre provisional, a falta de pruebas irrefutables:
- Los ocupantes del Packard sólo eran tres (véase ilustración del libro Durruti de Rai Ferrer). Durruti solía ir delante y los testimonios del chófer y el sargento Manzana no coinciden para empezar siquiera ni en su número. Para José Manzana viajaban también dos escoltas, cuya identidad nadie conoce y miguel Yoldi. Para Graves no hay más testigos que él y el sargento.
- El arma homicida no se recogió. Durruti acostumbraba a llevar un colt 45 y Manzana un naranjero. El sargento Manzana llevaba el brazo derecho vendado en cabestrillo.
- Sobre la posibilidad de que fuera un accidente, en un foro ácrata muy concurrido http://www.alasbarricadas.org/, recojo lo siguiente:
“Aquí, el primer nombre, de creo el jefe de la milicia anarquista, el nombre de esta se me ha pasado lo siento. López-Tienda, muerto el día 2 en Móstoles al bajarse del coche, y caerse el arma, muriendo de herida mortal producida por esta, y recogido, por un tal Climent Ferrer, en circunstancias parecidas a la muerte de Durruti.”
Es un dato más, los dos jefes de los milicianos que acuden a la defensa de Madrid mueren de accidente similar. ¿Casualidad?
Sería muy prolijo entrar en los intereses partidistas de los defensores de Madrid, la supuesta evolución de Durruti, las purgas estalinistas, etc. Me limito sumariamente a manejar un mínimo de datos, desde los cuales resulten más plausibles unas hipótesis que otras.
Tampoco coinciden las versiones de los cirujanos que NO operaron a Durruti. (Recojo también estas manifestaciones del foro:)
“Hoy he caído por casualidad en este foro, buscando algo sobre mi abuelo, el Doctor Manuel Bastos Ansart. Don Manuel Bastos fue llamado en su época, el padre de la traumatología moderna y aún hoy se estudian sus tratados en las facultades de medicina de medio mundo. Aparte de esto, fue él quién efectivamente atendió a Durruti, al que herido de muerte llevaron al hospital que se había habilitado en el Hotel Ritz. Mi abuelo murió hace ya tiempo pero siempre contaba la historia de como llegó Durruti, de como se le había disparado el naranjero, y de las pocas palabras que salieron de su boca antes de morir. Al parecer y según contaba mi abuelo, repetía ya moribundo: "que tontería, que tontería "el jodío fusil", así ni más ni menos. No dijo nada más, pero si es cierto, al parecer, que en el momento de la muerte decidieron que nadie contaría nada de la forma tan "poco heroica" en que murió.” (http://www.alasbarricadas.org/forums/viewtopic.php?p=58708&sid=5d61f1d8d647e1e068f1c4f6bcc15679). De hecho, en su parte médico dice: “… la bala de gran calibre (seguramente del 9 largo) rozó el colon, destruyó el bazo, perforó el diafragma, hiriendo el pulmón donde quedó alojada”. No menciona que el disparo fuese a corta distancia. En cambio, en su libro, De las guerras coloniales a la guerra civil. Memorias de un cirujano, manifiesta: “los que le rodeaban (al herido) no se recataron en darme a entender que habían sido sus propios secuaces los causantes de la herida”.
José Santamaría, médico personal de Durruti, años más tarde, en respuesta a Joan Llarch estima en 35 cm. la distancia del disparo, “cálculo deducido por la intensidad de la impregnación de pólvora en la prenda que vestía en el instante de los hechos”. No obstante, la camisa y cazadora para apreciar el agujero de la bala también desapareció. De la camisa que fue entregada a su viuda se habla de que la abertura era enorme y manchada por la detonación, lo que probarían que el tiro fue a quemarropa y no fuego enemigo desde el Clínico, a unos 800 metros. Lo cual, asimismo, sería corroborado por el orificio de entrada en un costado, su trayectoria horizontal y el mortal destrozo, ya indicado un poco más arriba.
- En conclusión, sólo el conductor Julio Graves y el sargento José Manzana podrían haber aclarado lo que pasó. Reunidos con Mera, García Oliver y Federica Montseny, en rápidos viajes a Valencia de ida y vuelta, es obvio que eligieron la versión menos comprometedora, dadas la dificilísimas circunstancias en el frente de Madrid.
A todo esto, no es cierta la huida del sargento Manzana. Puede verse en la foto del funeral en Barcelona, el primero por la izquierda con su brazo vendado, al lado Mera, también herido y la viuda Émilienne. De ahí partió para el frente de Aragón.
Ahora bien, su silencio posterior ha propiciado fabulaciones tan efectistas como la descrita en la interesante –pese a todo- novela que comentamos, donde, para no ser menos que el comandante republicano Fdez Durán o el capitán Angulo de las Milicias de Durruti, el sargento Manzana reaparece cambiado de bando y recompensado. “Pero aún queda el plato fuerte” –anuncia el novelista:
Ya en la posguerra en casa de un general tiene lugar una reunión de militares del régimen vencedor, el anfitrión exclamó: “aquí entra el hombre que mató a Durruti”.
Para terminar deseo para el exitoso autor del documento Saldaña, una reedición de El hombre que mató a Durruti, mucho menos conocida, y que el autopomposo cine español, ¡incluso la lleve al cine!
Sería la primera peli sobre Durruti. Y promete.
De momento nos consolamos escuchando el Romancero de Durruti compuesto por Chicho Sánchez Ferlosio:
Os dejo con una pieza tan sencilla como logradamente popular.
Los solidarios.
Publicado por Blas López-Angulo en 01:35
Etiquetas: "El hombre que mató a Durruti", Ascaso, Durruti, García Oliver, Mera, Pedro de Paz, sargento Manzana
11 comentarios:

otoski dijo...

No son pocos los enigmas irresolutos que plagan de pequeños pero importantes detalles el curso de la contienda que siguió al golpe nazifranquista y fascista en el 36.
Mucho se ha especulado sobre lo que habría hecho Durruti de seguir vivo durante todo el conflicto en asuntos tan graves y polémicos como la regularización de las milicias, los sucesos de Mayo en Barcelona, el ataque de Lister a las Colectividades de Aragón y el asesinato de sus líderes, según el estalinista por orden secreta de Prieto, según el ministro diracta de Stalin. En fin figura decisiva para una muerte tan "ridícula" si de un accidente se trató.
En cuanto a la novela y el punto de vista del autor, nada gratuito, sería todo un tanto para la "inteligencia" franquista e historiadores del nuevo revisionismo que el asesino de Durruti hubiese sido un quintacolumnista con una capacidad de mimetismo y disimulo solo comparable a la de Ramón Mercader. Pero me temo que el Sargento Manzanas no tuvo ni antes ni después ni nunca intención alguna de cargarse a su amigo Durruti y la pesada carga de sus silencio tiene más que ver con la vergúenza de la culpa y mala conciencia por el error fatal que con componendas nunca demostradas con el gobierno de ilegal de Burgos.
!qué facil habría sido para Manzanas volver la España Franquista como un héroe que asesinó a Durruti por orden del mismísimo Franco y escribir un relato pormenorizado de cómo ejecutó su plan, con el sin par asesoramiento del guíonista de raza o con la pluma servivial del abuelo de Aznar!.
No hubiera sido raro, ya sabemos que Stalin concedió a su madre Caridad Mercader, en ausencia de Ramón preso en Méjico, las mas altas ditinciones por el servicio prestado a "la patria y la humanidad" asesinando al "traídor" troski. !Habría sido menos generoso con el asesino de Durruti el espléndido Franco, que no dudó en hacer consejero de confianza a un exPeneuvista mano derecha de Sabino Arana, como fue Don Manuel Aznar que vió la luz nacional católica ante el pelotón de fusilamiento falangista que le preparaba su camino a la inmortaldad como martir nacionalista vasco!

Bueno otro detalle curioso de la novela de Pedro que estamos destripando,(lo siento en mi primer comentario quise preservar la intriga por si alguien se la leía) es que el Comandante Fernández Durán, encargado de la investigación "imparcial" hecha por un "ministro" indeterminado del gobierno de Largo Caballero(¿Oliver?) inició su carrera profesional un año antes del de Primo y obtuvo notoriedad por la resolución de un famoso crimen de la época. Daría para todo un capítulo ver como se desenvolvió este honesto policia católico en los años más duros del pistolerismo empresarial, la ley de fugas, y la persecución salvaje a los anarcosindicalistas, con el aplauso y compresión que hicieronde semejante actitud los aliados de la dictadura de auqellos años, el PSOE y la UGT.

Tal vez sean los descendientes de Durruti y de Manzanas o sobre todo de éste si existen los que pudieran aclarar algo de lo sucedido, pués seguro que alguno de estos familiares tuvieron conocimiento cierto de lo cómo fue el fin del lider anarquista y ha pasado de unos a otros como tradición oral entre los nuevos miembros de la familia.

Otro enigma nunca resuelto también novelado es el de la participación de GAlvez en la Muerte de Muñoz Seca, si como dijo el tribunal que lo condenó y ejecutó tras la guerra, fue su asesino, o al contrario el pobre y viejo galvez hizo todo lo posible por salvarle la vida igualque se comportó con el portero Ricardo Zamora y algún que otro "conocido suyo".

Y otro caso que sorprendería precisamente por su inquebrantable lealtad a la república a pesar de sus firmes convicciones concervadoras y cristianas es el de el General de la Guardia Civil Escobar, fusilado por Franco una vez terminada la guerra, sin ni siquiera darle porsibilidad de "arrepentirse" (Era un mal-buen ejempplo de militar leal a su jurameto constitucional)como si se hizo con en cambio con el exministro anarquista Peiró, al que durante un año se le trató de convercer que salvara la vida aceptando ser el Jefe del Sindicato Vertical para dar legitimad a semejante enendro. Ni que decir tiene que Peiró no dudó ni un instante, y su honestidad le costó la vida.

Demasiado interesante todo, da para varias y buenas películas. A ver si el que ha hecho las dos sobre el CHE, se fija en Durruti y nos da una alegría. !seguro que hasta el Bardem dirigido por este tío borda el papel de Durruti!


SAlud

Blas dijo...

¡Uf! Y cuántas cerezas. Oye, a propósito, llamas Manzanas al sargento Manzana. De mala memoria, efectivamente, existió un Melitón Manzanas. Supongo que es un lapsus sin importancia. En cuanto a tu versión es muy razonable.

He visto un blog de Manuel Durruti, bioquímico, sobrino de Durruti. Sólo tiene 2 entradas, en la primera, traza una biografía del héroe con bastantes detalles familiares, aunque por Abel Paz ya me resultaban conocidos. Además, recoge una frase de Durruti cuya autenticidad es harto discutible, buena prueba de como andaban las cosas:"Se puede renunciar a todo salvo a la victoria". También recoge la versión acusadora hacia Manzana, en los mismos términos que el otro Paz, en este caso, el novelista Pedro: "Si la muerte fue intencionada o no, habría que preguntárselo al sargento José Manzana Vivo, héroe de África con tres medallas; cosa rara para un asesor de Durruti."

Parece increíble, (estas cosas también darían para otra novela, como la última de Lorenzo Silva,¿quién crees que contesta a su blog? Pues quien dice ser María, la nieta del sargento Manzana se dirige a él en su blog:

"como me comunico contigo mi nombre es maria manzana nieta del sargento jose manzana vivo y me encantaria hablar de historia contigo gracias". Y además lo hace un 20 de noviembre ("de 2008 14:02").

Manuel Durruti dijo...
"A la atención de María:
Puedes ponerte en contacto conmigo en la dirección: durrutim@yahoo.es".

¡Menudas cerezas, ¿no? Ya sabes que son buenas pero dan mal empacho. Por tanto, no cojo más.

sólo dos menciones.
- No te preocupes por el destripe: La novelita de Pedro de Paz ahora mismo no hay donde pillarla y su difusión ha sido mínima.
- ¿Sabes cómo terminó el comandante Fdez Durán? No me vayas a dar más sorpresas, por favor. Ya sabemos que la realidad es lo más inverosímil que hay, por eso mismo, a veces, no resiste la ficción. Y no es un juego de palabras.

22 de enero de 2009 12:10
otoski dijo...

Creo que el personaje encargado de la investigación no tiene su contraparte real en ningún personaje histórico concreto ni de mismo nombre ni de similar comportamiento. Pero sería el autor el que podría sacarnos de dudas si puesiera a nuestra disposición qué personaje le dio pie para crear al comandante (Escobar, rojo, miaja), así como certificarnos la siniestra identidad del hombre de gabardina y sombrero en el madrid del 37 ¿un agente del NKVD, Orlov, alguno de sus esbirros alojados en el Palace?, o la del ministro que hizo el encargo ¿de justicia?. Ya te digo, si amplia la novela con gracia le dan el planeta al año que viene, y sin necesidad de pastelear con Lara junior.

Pero cualquiera sabe, tal vez alguien lea esto y diga que es el nieto del comandante Fernandez Durán y nos aclara su final, alegremente jubilado como policia franquista en el 70 y muerto de infarto miestras que bailaba los pajaritos un verano del 80 en Benidor. !un fin normal como el de tantos buenos policias franquistas.

Lo del blo del nieto de Durruti y la contestación de la nieta de Manzana (que no manzanas claro), si que da para retomar el tema, sería cuestión de que Pedro de Paz contacte con ambos si no lo ha hecho ya.

Cosas peores me contaron en la ruta del Quijote, nada menos dónde nació Alonso Quijano, el mismo, que no Cervantes.

Un abrazo

Salud
22 de enero de 2009 13:23
Blas dijo...

Sí, claro, el personaje parece más tomado de Doyle, Hammet, Chandler o el propio Silva; pero me has asustado cuando dices que era un honesto policía católico que resolvió un famoso crimen de la época, etc...¿Eso lo has sacado de la novela? 22 de enero de 2009 14:00


Pedro de Paz dijo...

Estimados Blas y Otoski:

Ante todo, agradeceros a ambos la extensa e interesante disertación que habeis llevado a cabo con relación a algunos de los aspectos en los que se apoya mi novela "El hombre que mató a Durruti". Por el tono y las formas, me consta que las disensiones han sido hechas de buena fe y sin el ánimo de iniciar un debate viciado, cuestión que os agradezco de veras. Con ánimo de participar en esa propuesta, sí me gustaría matizar y puntualizar algunos de los detalles que reseñais tanto en la propia entrada como en los posteriores comentarios. Aun así, me gustaría dejar sentado como premisa que "El hombre que mató a Durruti" es, en puridad, una obra de ficción de género policíaco que sobrevuela uno de los muchos asuntos turbios e intrigantes que se produjeron durante la guerra civil y que lo hace tratando de ser lo más fiel posible a la documentación recopilada. <strong>Pero ni es un ensayo ni tan siquiera una novela histórica. Y que no sería justo que fuese juzgada bajo esa perspectiva.


** Lo del sombrero y la gabardina, sin ser falso del todo, tiene mucho más de mito que de realidad. Un mito explotado hasta la saciedad en épocas posteriores a la guerra civil. Todos estamos acostumbrados a ver fotos de milicianos vestidos con el mono azul y la gorra y tendemos a extrapolar la idea de que ese era el "uniforme oficial" de todo bicho viviente que se preciase de ser proletario y republicano. Y aun siendo esa una indumentaria de uso muy extendido, no resultaba nada extraordinario ni sorprendente ni sospechoso -aunque despetarse algún recelo que otro- el ver a alguien, sobre todo de cierta posición política y social, con otra indumentaria. A las pruebas me remito:

- Web SBHAC ( http://www.sbhac.net/Republica/Imagenes/FotoRep/FotoRep.htm ). Foto 1.7: Largo Caballero y Wenceslao Carrilo, ambos con sombrero. Foto 1.19: Prieto acompañado de varios militares usando gabardina.

- http://img248.imageshack.us/my.php?image=tarradellasrl5.jpg Foto de Azaña y Companys. Al fondo, Tarradellas. Todos con sombrero y alguno incluso con sombrero y gabardina (Companys).

Y no, Blas. Si en lugar de trasncurrir en enero del 37, la acción hubiese transcurrido en julio, no le habría puesto gabardina y sombrero. Pero sí traje :-)


** "...Si es un mandado para presionar al comandante no se comprenden bien los medios elegidos para hacerle desistir de la investigación sobre el final de Durruti. ..."

En ningún momento trata de presionar a nadie. Se limita a vigilarlo y a seguir sus pasos para saber que hace en cada momento. Cuando se siente descubierto, se escabulle. Lo más clásico en seguimiento y vigilancia desde los tiempos de Pompeyo. :-)


** "...Un comandante republicano a quien el ministro le manifestó personalmente haber sido elegido para la investigación del caso Durruti por su “probada confianza y por sus méritos como policía antes de la guerra” continúa en el cuerpo – ¡nada menos que el encargado de la represión!-, vencidos “los recelos de nuevo régimen”. ¡Hostias, don Pedro de Paz!, ¡Usted fuma más que Baroja! ..."

"Amárramela al muslo, Manuel" que diría un escritor amigo mío :-DDDD. Vamos a ver. De acuerdo que en el supuesto se abusa en cierta medida del factor "suerte", pero LOBATO ni es comandante republicano ni ningún ministro le encarga nada. LOBATO es una nueva identidad que nadie conoce y sin ningún tipo de antecedente al que poco se le puede rebatir o reprochar. No es algo descabellado, tras el maremagnum del fin de la guerra, el cambio de identidad entre republicanos que no se exiliaron se produjo con bastante más frecuencia de lo que imagina. FERNÁNDEZ DURÁN, el ínclito policía famoso por su perspicacia, desapareció al día siguiente de terminar la guerra y de él nunca más se supo. Cierto es que el riesgo de ser reconocido sería muy grande, pero aquí jugamos al 50% de posibilidades. O es que sí o es que no. Y salió el que no. Si hubiese salido el que sí, la trama argumental hubiese sido otra. Ten en cuenta que, en aquella época, la imagen pública de un policía, por muy eficiente que fuese en su labor, no era conocida de forma amplia. En aquella época, su foto no salía en el "Hola" :-) Y con ciertos cambios fisionómicos uno, si no era persona relevante, podía pasar hasta cierto punto desapercibido.


** "...(con dos hermanos falangistas por cierto, uno muerto en el frente y otro fusilado por sus compañeros al no fiarse de él y creerle un espía infiltrado de los anarquistas)..."

Esto no es correcto. Es la típica información errónea que circula de boca en boca en boca y que no hay quien la pare. Durruti sólo tuvo un hermano falangista, Pedro Marciano que, en efecto, fue fusilado por sus propios compañeros falangistas (y no tras una saca de la Cárcel Modelo de Madrid, error que también se lee muy a menudo por ahí) aunque no por creerle infiltrado sino más bien por otras causas un poco más oscuras. El otro al que siempre se le atribuye tal filación se llamaba, creo recordar que Manuel (que no era falangista y que además no murió en el frente sino en los disturbios de la revolución del 34). Este artículo ( http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2007/596/1175378408.html ), elaborado a partir de documentación recopilada durante años por Manuel Durruti, sobrino de Buenaventura (cuya copia obra en mi poder gracias a la generosidad de D. Manuel), es bastante esclarecedor al respecto.


** "...Aunque de nuevo el ansia fabuladora del novelista va mucho más lejos: el sargento Manzana, según nos descubre en ese asombroso final, ya se había cargado en los primeros combates a Ascaso, el amigo inseparable de Buenaventura. Ambos la flor y nata del anarquismo español..."

Bueno, al margen de "licencias literarias", ésta es una cuestión que en la novela se plantea como una hipótesis más. Se sugiere como posibilidad, pero, en ningún momento de la obra se afirma taxativamente, ni como fabulación ni como aparente verdad. Forma parte de todo ese "resto de casualidades" que, sumadas, dejan intuir tras todas ellas algo más que la mera casualidad pura. En cualquier caso, en la novela se divaga sobre la posibilidad, no se afirma.


** "...Según el novelista, Manzana estaba dentro del cuartel de Atarazanas en Barcelona repeliendo el ataque de los milicianos. ..."

No es "según el novelista". De esto hay testimonios probados. Si me deja un tiempo, le busco las fuentes (que no tengo a mano ahora mismo). Lo que no está tan claro es ni el momento ni las circunstancias de su salida de las Atarazanas teniendo que remitirnos en exclusiva al testimonio de Pablo Ruiz.


** "...Por lo demás, ya entrando en el enigma Durruti, ahí juega con ventaja, puesto que no hay forma humana de atar cabos. Y la discusión puede alargarse, mientras persita el interés por la figura del heroico luchador, bastantes décadas más..."


De esas mismas "ventajas" ya dejo yo mismo constancia en este mensaje aportado a una red de estudiosos de la guerra civil ( http://arxiu-llistes.tinet.org/mllistes/gce/April_2003/msg00728.html ). Fíjese en la fecha (abril del 2003). La cuestión es que desde siempre yo he querido dejar claro que "El hombre que mató a Durruti" es una fabulación novelada (o novelesca) que no trata de aportar ninguna solución al enigma (de ahí su final abierto) y el problema invariablemente ha surgido cuando alguien ha querido ver tras la obra algun tipo de "verdad" sobre un asunto del que, en efecto, nada se sabe (que no digo que sea vuestro caso, ni el de Otoski ni el tuyo).


** "...De hecho, en su parte médico dice: “… la bala de gran calibre (seguramente del 9 largo) rozó el colon, destruyó el bazo, perforó el diafragma, hiriendo el pulmón donde quedó alojada”..."

Pues el doctor Bastos miente o bien en el parte médico (que yo no he tenido ocasión de encontrar ni leer y mira que he buscado) o bien en sus memorias ("De las guerras coloniales a la guerra civil: memorias de un cirujano") por que en estas últimas especifica que Durruti presentaba orificio de entrada en el pecho y de salida en el centro de la espalda. Y que la pretendida operación (que, efectivamente, NO se llevó a cabo), era para tratar de atajar las hemorragias internas, en ningun caso para extraer una bala que NO estaba alojada en el cuerpo de Durruti.


** "...No menciona que el disparo fuese a corta distancia.”..."

En efecto. Esto lo mencionan otras fuentes, entre ellas, el Dr. Santamaría.


** "...Ya en la posguerra en casa de un general tiene lugar una reunión de militares del régimen vencedor, el anfitrión exclamó: “aquí entra el hombre que mató a Durruti”..."

Pues fíjese, D. Blas, que la "realidad" (con comillas) supera a la ficción en la mayoría de las ocasiones por que la idea ni siquiera es mía. Yo solamente hice un puzzle novelado con muchas de las piezas que encontré, entre ellas la de un articulista que decía haber hallado, tras muchos meses de investigación, el expediente militar de José Manzana Vivó y ahí están las hemerotecas para demostrarlo. Le doy la referencia: "Diario de Cordoba, 09/12/2002 - Artículo de Oscasr Arauxo León. En cualquier caso, jamás negaré que todo pueda tratarse de un "cuento de viejas", pero... es lo que tiene de bonito la literatura. :-)


** "...el Comandante Fernández Durán, encargado de la investigación "imparcial" hecha por un "ministro" indeterminado del gobierno de Largo Caballero(¿Oliver?)..."

En efecto, amigo Otoski. La identidad del "ministro", nunca mencionada en la novela, es un guiño para "avisados". Se trata de García Oliver. Por coherencia y por cargo (Ministro de Justicia) no podía tratarse de otro ;-)


** "...Otro enigma nunca resuelto también novelado es el de la participación de GAlvez en la Muerte de Muñoz Seca..."

Yo estoy convencido de que el pobre Gálvez (que era un sinverguenza, un fantoche y un "Juan Lanas", pero no mala persona en el fondo) fue un cabeza de turco que se tragó un monton de marrones debido a su notoriedad y "aprovechando que pasaba por allí". El episodio de Muñoz Seca (y de cómo recordaba constantemente a sus captores "A este no me lo mateis, que a este lo mato yo" -a lo que Muñoz Seca, con su retranca habitual, siempre respondía: "muy honrado, Gálvez. Muy honrado"), leído entre líneas (algo a lo que eran muy poco aficionados los facciosos), es bastante significativo al respecto.


** "...Creo que el personaje encargado de la investigación no tiene su contraparte real en ningún personaje histórico concreto ni de mismo nombre ni de similar comportamiento. Pero sería el autor el que podría sacarnos de dudas si puesiera a nuestra disposición qué personaje le dio pie para crear al comandante ..."

El autor pone a vuestra disposición que, según cierta fuente, si existió un intento de esclarecer los hechos y se le encargó a un militar una investigación al respecto. De sus conclusiones y de si llegó a algo, nunca más se supo. Por cierto, este dato sólo me llegó a través de una única fuente y no he vuelto a verlo reseñado en ningún otro lado con lo que su fiabilidad es más bien escasa. ¿El nombre del militar? (guiño al canto): Comandante Fernández Lobato. :-) La idea de ese personaje -que no su trayectoria puesto que de él nada más supe- fue la que dio origen al personaje de Fernández Durán.


** "...así como certificarnos la siniestra identidad del hombre de gabardina y sombrero en el madrid del 37 ¿un agente del NKVD, Orlov , alguno de sus esbirros alojados en el Palace?..."

De esto nada puedo avanzar porque dicho personaje podría tener una continuidad en breve. Dejémoslo en alguien sin ideales, de moral disoluta y ventajosa y cuyo interés está con mejor postor.


Señores, ha sido un autentico placer. Ya saben dónde me tienen a su disposición.

Abrazos,
Pedro de Paz

PS1.- La posible reedición de "El hombre que mató a Durruti" se está negociando pero aún no hay nada en firme.

PS2.- En breve, en unos días (creo), en el podcast de la web de los amigos de "Radio Onda Expansiva" ( http://ondaexpansiva.net ) se publicará una entrevista sobre la génesis y el desarrollo de la novela. Invito a todos a escucharla.
23 de enero de 2009 19:49
Blas dijo...

Contestando al autor de “El hombre que mató a Durruti”.

Los sombreros, signo de distinción de los caballeros de una época ya fenecida, primero al gran Otoski le llevaron a su novela y ahora me llevan a mí ante su autor. Discutamos, pues, de sombreros.
En los primeros meses de la guerra y revolución en Madrid por supuesto que no se llegó a una total uniformidad. Lo que si experimentó la vestimenta del personal fue un cambio considerable. Parecido ocurrió en la España rebelde-nazionalista con la proliferación de tantos falangistas de camisa azul o requetés con pistolón al cinto. En Madrid, la gente más acomodada guardó los trajes en el armario, incluidos los sombreros, y hasta prefirió cierto desarreglo, cuando no desaseo. No tengo aquí la novela que le cité de Juan Iturralde, Días de llamas, por lo que recuerdo, recrea muy bien todo aquello. El protagonista es juez y su padre y familia militares de alta graduación. Siempre en una gran capital la indumentaria nos ofrece un abanico coloridísimo, más marcado y variado. Imagínese durante esos días la tendencia: había que echarle un par para salir con la corbata bien puesta, recién duchado, perfumado y el sombrero en su sitio. Don Pedro, no me valen sus numerosas pruebas en contrario. Se trata de burgueses republicanos en su mayor parte tan distinguidos, que pueden permitírselo: ¡el presidente de la República, el president de la Generalitat y su sucesor, el presidente del Gobierno y un ministro! No eran gente de “a pie”, como se dice ahora, ni de encontrártelos a solas por las calles. Suerte tenían que sus retratos sí aparecían en la multitud de periódicos, revistas gráficas y de humor, en suma, reconocibles y reconocidos por las masas (también mítines, actos públicos,….). De lo contrario, se los imaginan apostados con esa guisa de espías de cine negro en la puerta de una ¡checa!...con los milicianos más coléricos, a un paso.
De todas maneras, debo preguntar como acostumbra usted a algún amigo o experto en la cuestión. Antonio Ferres usa sombrero y tal vez sepa algo. Le preguntaré. En estos momentos no que es muy temprano.

** "...Un comandante republicano a quien el ministro le manifestó personalmente haber sido elegido para la investigación del caso Durruti por su “probada confianza y por sus méritos como policía antes de la guerra” continúa en el cuerpo – ¡nada menos que el encargado de la represión!-, vencidos “los recelos de nuevo régimen” (Blas L-A)
Cierto es que el riesgo de ser reconocido sería muy grande, pero aquí jugamos al 50% de posibilidades. O es que sí o es que no. Y salió el que no. (Pedro de Paz).

Habrá que concederle ese 50 % de posibilidades, aunque si usted se empeña -por el buen final de su trama- también hubiera podido ser “que si” con un 99% de posibilidades. Desde luego que de ser el rostro del protagonista muy conocido habría necesitado del cirujano de Michael Jackson. El problema es que le podrían reconocer muchos colegas del otro bando o pasados ellos sí con mejor suerte y con la furia del converso, ¿no le parece? Más a un tipo con su historial (Policía Gubernativa e inspector de primera clase con Primo de Rivera, 2 condecoraciones, resuelve el célebre “crimen del compañero”, en 1930 se traslada al cuerpo de seguridad de la P.G., etc.), que en “unos meses” recién terminada la guerra, reingresa en el cuerpo de policía.
Por cierto, no se entiende bien como pudo ser “oficialmente dado por desaparecido” a las pocas semanas. A los más se le tendría por no presentado en el cuerpo de seguridad donde estaba en julio del 36 y depurado por su notorio pasado, en todo caso.
Paso a entrar de lleno en los dos asuntos capitales de su apasionante historia.
1) El hombre que mató a Ascaso.
2) El hombre que mató a Durruti.
Porque, casualidad o no, ese hombre mató primero a Ascaso. “O divaga sobre esa posibilidad”. Se trata de una legítima licencia como narrador (por supuesto, toda la razón, Pedro de Paz) que junto a las anteriores bien administradas consiguen un fascinante final. Y olvidadas en parte las anteriores a fe que lo consigue. Su relato es sobrio, preciso (ya ve, puede que hasta demasiado) y avanza derecho hacia ese final.
Otra cosa es que Otoski y yo, devotos de la figura de Durruti, pinchemos en el juguete que tanto nos ha gustado, como dos traviesos niños, para ver lo que de verdad tiene dentro.

“Lo que no está tan claro es ni el momento ni las circunstancias de su salida de las Atarazanas teniendo que remitirnos en exclusiva al testimonio de Pablo Ruiz.”

En la plaza Arc del Teatre el Comité de Defensa local de la CNT y de la FAI instaló su puesto de coordinación. A la reunión del 19 de julio a las 9 horas acudieron García Oliver, Ascaso, Durruti, Gordo y Manzana, como ya recogí. También otros enlaces, concretamente, Belmonte, de Sindicato de la Madera. A ellos se unieron Antonio Ortiz y Aurelio Fernández. Todo esto lo cuenta el poco después ministro de Justicia, García Oliver, en un artículo en Le Libertaire (18-8-1938) “Ce que fut le 19 juillet” y seguramente en sus memorias El eco de los pasos (extremo éste que Otoski le podrá confirmar, puesto que le han regalado la nueva edición de la obra, teniéndola más a mano que un servidor).
En cuanto a testigos presenciales de la muerte de Francisco Ascaso, sucedida aproximadamente 28 horas más tarde, no sólo lo fue Pablo Ruiz, sino también los demás reseñados en mi texto. El supuesto doble infiltrado Manzana y doble cazador sería todo un prodigio si acertó a abandonar el cuartel, no faltar a las reuniones de la plaza Arc del Teatre y regresar a tiempo al cuartel para cargarse, repito, al mismo Ascaso. Más, si tenemos en cuenta que era el punto más caliente de la ciudad, sin duda, por el fuego cruzado. Otrosí: en toda la anchura de la Rambla Santa Mónica, los obreros del Transporte y de la Metalurgia habían levantado una imponente barricada, impidiendo la salida a la tropa de Atarazanas y Dependencias Militares.

“Pues el doctor Bastos miente o bien en el parte médico (que yo no he tenido ocasión de encontrar ni leer y mira que he buscado) o bien en sus memorias ("De las guerras coloniales a la guerra civil: memorias de un cirujano") por que en estas últimas especifica que Durruti presentaba orificio de entrada en el pecho y de salida en el centro de la espalda.”

En efecto, su parte médico se prestaba a posibilitar la hipótesis oficial de la bala procedente de fuego enemigo, disparada desde el Hospital Clínico. De haber reconocido el orificio de salida por la espalda perdía consistencia, habida cuenta la distancia, que fue calculada en unos 6oo metros .

“Yo solamente hice un puzzle novelado con muchas de las piezas que encontré, entre ellas la de un articulista que decía haber hallado, tras muchos meses de investigación, el expediente militar de José Manzana Vivó (…) En cualquier caso, jamás negaré que todo pueda tratarse de un "cuento de viejas", pero... es lo que tiene de bonito la literatura.”

Había visto ese artículo en la red, lo malo que finaliza de manera un tanto sesgada inopinadamente”: “La versión más pulida sobre la muerte de Durruti apunta a un”
Nada he podido leer de su expediente. No sé usted. Claro que para los intereses que persigue un novelista tanto da.
He pasado por alto la alusión a los “dos hermanos falangistas”. Debería responder el amigo Otoski “que es él que metió la pata” o casi mejor que no porque suele abrir demasiados frentes y algunos muy atractivos, como el de la muerte de Muñoz-Seca atribuida a Gálvez.
En cuanto a la primera, como recojo en un anterior comentario he visto la semblanza que sobre los Durruti traza un descendiente en su blog. En ella cita la trágica suerte de su tío Manolo Durruti (él también se llama Manuel Durruti) muerto en el 34 en Asturias. Por cierto, hace unas horas me ha respondido esto, lo pongo para quienes siguieron aquel comentario. Esto no es una novela, pero también la historia es algo, no lo olvidemos, vivido:
Estimado Blas:
“La nieta del sargento manzana no se ha puesto en contacto conmigo.
Le di mi dirección, pero sin respuesta. Pudo ser una broma.

Saludos
Manuel
Tengo el acta militar del asesinato a Pedro Marciano. Fue detenido el sábado y el domingo asesinado. Todo muy rápido.

En cuanto a la segunda y con esto concluyo (¡habremos de poner un límite a nuestra común pasión!), totalmente de acuerdo.”
En esto también habría que precisar al querido Otoski que no se le imputó crímenes concretos, (ergo: no se le juzgó por la muerte de Muñoz-Seca) lo que constituye una muestra más de la irregularidad y nulidad total de los sentencias y de los propios tribunales que durante tantos años después de finalizar la guerra funcionaron, eso sí, a pleno rendimiento. Acerca de esto puede leerse en la Wikipedia: “…un Consejo de Guerra el 5 de diciembre de 1939 por «conspiración marxista y otros cargos más» entre los que se contaba «la muerte de varias decenas de monjas», sin especificar, y no se le comunicó la sentencia…”

Tenemos de nuevo un nieto, para nada apócrifo, preguntándose o, más bien, respondiéndose él mismo: Ussía. Pero le puede el rencor, maneja indicios, no pruebas.

El periodista de la C.N.T. Eduardo de Guzmán (que junto a Ramón J. Sender denunció la matanza de Casas Viejas con Azaña en el Gobierno) compartió las checas trocadas de los rebeldes y prisión con el bohemio sonetista/sablista. Fue testigo de sus últimas horas. (Que no fueron en Porlier ni en Yeserías, sino en el más lejano Alto Carabanchel, al lado de donde, poco después, se construiría la cárcel, la misma que apenas un mes se descopuló con precipitación y nocturnidad). Lo cuenta Eduardo de Guzmán en la primera parte de una trilogía publicada en la transición, Nosotros, los asesinos es su título. El testimonio es de primera por la calidad moral e intelectual del memorialista. Gálvez sufría un arrebato místico-religioso, ¡auténtico! Que no exento de lucidez: «sé que van a matarme, pero no me preocupa gran cosa. Nadie pasa de viejo, y yo lo soy hace muchos años. Todo lo que pueden hacer es ahorrarme unos meses o unas semanas la agonía y decrepitud».

La leí no hace mucho. A Gálvez se la tenían jurada por su exhibicionismo de miliciano chequista. Daba igual las pruebas. Claro que como cuenta Guzmán en su libro era un personaje, mitad santo, mitad vil fementida canalla, con pasaporte lo mismo para el cielo que para las calderas de Botero.

25 de enero de 2009 08:25
Lorenzo Silva dijo...

Interesantes reflexiones sobre un no menos interesante personaje y un episodio como poco emblemático de lo que esa República, por desgracia, podía resistir a los rebeldes.

Saludos cordiales
Lorenzo Silva

25 de enero de 2009 22:32
Pedro de Paz dijo...

Lorenzo, ¿are you here? ¿El Lorenzo de verdad? ¡Amos, anda! :-)


Saludos,
Pedro de Paz
26 de enero de 2009 00:15


Blas dijo...

El novelista Pedro de Paz me envía esta entrevista que le hacen recientemente sobre la novela. La podéis escuchar aquí: http://ondaexpansiva.net/?p=85
17 de febrero de 2009 23:02


Anónimo dijo...

hola blas mi nombre es nadxelly navarro manzana como dije a manuel soy nieta de jose manzana vivo,me encantaria poder intercambiar opiniones sobre mi abuelo y de una buena vez darle en su descanso real paz,el no mato a durruti y si cambio de bando fue porque amaba espana y creia en el pueblo no en la politiqueria sucia muchas gracias puedes contactarme en nadxelly_manzana@yahoo.com estoy a tus ordenes
18 de marzo de 2009 01:48
Anónimo dijo...

Pues a mi me da la impresión que a este lo mataron los comunistas o los socialistas. Reconocidas y ampliamente documentadas (ahora mas, tras la caida del imperio sovietico y publicos sus archivos)son las limpiezas que entre sus propias filas y las de sus aliados politicos se hacian. Por lo que fuera a este le metieron "cuatro tiros" y crearon la leyenda (lo mas epica posible) para ocultar su propia felonia. Uhmmmm, interesante...