jueves, 15 de julio de 2010

Nicaragua y el sandinismo

Jueves 15 de julio de 2010
Nicaragua a 31 años de la victoria sandinista de 1979: “Los intereses populares en el centro de las prioridades nacionales”
Sergio Ferrari (E-CHANGER)

Un amplio proyecto social. La promoción de la producción campesina y de las mujeres cabeza de familia. Política internacional solidaria: pro-ALBA, contra el Golpe en Honduras. El sandinismo y sus propias limitaciones.

El 19 de julio en Nicaragua se celebrará el 31er aniversario de la victoria popular del 1979. Entre ese momento histórico y el presente se sucedieron 11 años de Revolución Popular Sandinista (1979-1990); 17 años de “democracias” neoliberales (1990-2007) y tres y medio del retorno del FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional) al Gobierno con Daniel Ortega a la cabeza. Diversas voces dentro y fuera presentan al país centroamericano a través de caricaturas catastróficas. Algunas, incluso, hablan de *dictadura familiar* parangonando la gestión actual con la dictadura somocista que durante casi medio siglo se impuso con mano de hierro antes de la insurrección del 79.

¿Cuál es la realidad actual que vive ese país centroamericano? ¿Cuáles son las fortalezas y las debilidades del sandinismo en su segunda etapa?


Entrevista con Gerald Fioretta, sociólogo suizo que acaba de visitar Nicaragua, país donde vivió durante varios años en la década de los ochenta trabajando en tanto cooperante internacionalista en la región rural de Matagalpa.

P: Acaba de regresar de un viaje a Nicaragua en el que pudo mirar de primera mano la realidad cotidiana. ¿Cuál es su impresión sobre ese país centroamericano en relación con la versión que dan ciertos de comunicación en el exterior?

R: Los medios no hablan prácticamente más sobre Nicaragua desde hace mucho tiempo. En todo caso en Europa. Y cuando lo hacen, se alinean detrás de los cables producidos por las grandes transnacionales de la información como AP (Estados Unidos), AFP (Francia) o EFE (España) que denuncian al Presidente Ortega (Daniel) y su “dictadura familiar”.

Un contraste enorme entre las críticas europeas o estadounidenses sobre las “desviaciones” del Gobierno Ortega y la sensibilidad atenta de una gran parte de hombres y mujeres nicaragüenses con respecto a su Gobierno. Me pregunto, siempre en base a la interpretación de las grandes agencias internacionales: ¿dónde se pueden ver los afiches gigantes del “dictador Ortega” pisoteando a los líderes de la oposición, sean estos Arnoldo Alemán o Eduardo Montealegre? Nada de esto es visible ni existente cuando uno llega a Nicaragua. Y se comprueba que esa imagen de “Ortega dictador” no es más que el producto de una gran campaña de desinformación mediática, interna e internacional.

P: No son pocas las Organizaciones No-Gubernamentales (ONG) tanto internacionales como locales que critican también muy radicalmente al actual Gobierno Sandinista. Es decir no se trata sólo de medios de información...

R: La pregunta sería: ¿por qué tal manipulación? ¿Qué buscan los organismos oficiales de cooperación de los países europeos, muchas de las ONG internacionales e incluso ciertas pequeñas ONG, que en otro momento, fueron activamente solidarias con el sandinismo?

¿Por qué coinciden con las campañas de oposición de la derecha?

¿Por qué están sólo a la escucha de sus “contrapartes”, en general un estrecho sector social de cuadros y empleados de ONG internacionales y nacionales residentes en Nicaragua?

La controversia nació en torno a la victoria del FSLN en las elecciones del 2008.

Ciertos analistas hablan de *fábula* en relación al pretendido fraude electoral. Mala perdedora en las elecciones municipales del 2008, una parte de la oposición, detrás de Eduardo Montealegre y del Movimiento de Renovación Sandinista (sector disidente del FSLN), logró propagar su propia versión sobre el “fraude electoral” cometido supuestamente en 30 de las 153 municipalidades, incluida la capital Managua. Sin embargo, nunca aportó pruebas o documentación sólida de este eventual fraude delante las autoridades competentes, en las cuales están representados todos los partidos que participan en las elecciones.

P: ¿Cuál es su visión sobre lo que pasa en el terreno concreto, en la vida cotidiana de los sectores más amplios de la población?

R: Durante mi viaje, encontré una realidad diferente a la que transmiten las grandes agencias de información o una gran parte de las ONG presentes en Nicaragua.
Existe una gran lista de programas sociales en ejecución: “Hambre Cero”
; “Usura Cero”, “Bonos Productivos”, que buscan concretamente beneficiar a las familias campesinas pobres, incluso priorizando a las mujeres cabeza de familia. Se realizan también grandes esfuerzos para rehabilitar caminos y rutas rurales. En esas mismas zonas, se impulsan pequeños proyectos de energía limpia o de distribución de agua potable. Se promueve también la rehabilitación de calles en los barrios marginados de las ciudades. Se han instalado un millar de puestos “ENABAS” (centros de distribución de alimentos) para la venta de productos básicos a precios subsidiados

Hay un esfuerzo gubernamental estratégico a favor de los pequeños y medianos campesinos con la idea de aumentar la agricultura familiar y huertos.

Y también para promover cooperativas, que son actoras claves de la agricultura de exportación sustentable, fundamentalmente de café y carne.

De esta manera y a pesar de la crisis mundial que golpea muy rudamente a los países centroamericanos vecinos, Nicaragua ha visto aumentar significativamente su producción de alimentos de base en este primer semestre del 2010.
Y el país está a punto de ser auto-suficiente en la producción de muchos de esos productos.

Sin olvidar en esta radiografía rápida la nueva situación energética que favorece al país, luego de años de una verdadera penuria de electricidad.

P: Uno de los pilares distintivos de la revolución sandinista en los años ochenta fue la activa participación popular... ¿Qué se observa hoy en la esfera de la movilización y participación ciudadana?

R: Siento que hay una renovación de la participación popular, acentuada por la dinámica de la juventud.

Numerosos sandinistas, que se habían retirado de la vida política activa luego de la derrota electoral del FSLN en las elecciones de 1990 y que se mantuvieron alejados en los 17 años anteriores de gobiernos de neto corte neo-liberal, hoy comienzan a movilizarse de nuevo.

Por otra parte, los jóvenes que hoy tienen entre 18 y 25 años y que no habían vivido ni la lucha anti-somocista ni la revolución sandinista y que sólo conocieron el neoliberalismo depredador que empobreció a sus familias, comienzan a movilizarse. Pude observarlo claramente en el departamento rural de Matagalpa: desde el regreso del Gobierno Sandinista en el 2007, esos jóvenes son testigos de cambios sustanciales para ellos mismos, especialmente en el plano de la educación, que volvió a ser pública y gratuita a partir de la vuelta del FSLN en el 2007.

Las becas de estudio y las carreras técnicas volvieron a ser accesibles, incluso en algunos centros poblacionales de regiones rurales. Los jóvenes ven ampliarse sus horizontes; sus necesidades de formación son tenidas en cuenta; sus aspiraciones de participación se ven facilitadas. El cambio es rápido y una gran parte de la juventud respeta a este Gobierno que está cercano a sus necesidades y que facilita la innovación tecnológica. Se puede acceder de forma corriente y fácil a Internet en bibliotecas rurales de zonas alejadas e incluso en las municipalidades.

No es inusual, por tanto, que los jóvenes participan en los CPC (Consejos de Poder Ciudadano) que existen en cada barrio y cada poblado, para servir a la comunidad o para exigir a las autoridades locales el respeto y la aplicación de los planes de inversión comunal.

Cuando veo todo esto me pregunto por qué la campaña mediática de denigración del actual Gobierno golpea tan fuerte en el exterior, por ejemplo aquí en Europa. Para los medios de información que todo lo simplifican y lo denigran, los CPC son sólo “estructuras clientelistas” en manos de los sandinistas más ortodoxos para distribuir cartas de recomendación indispensables para acceder a un puesto de trabajo, a una vivienda o a una beca de estudio.

De tanto repetirse, estos argumentos son aceptados como verdad especialmente en Europa.

Es evidente que existen excesos, como han existido y existes en otros países mucho más ricos que Nicaragua. Nadie dice que todo el perfecto. Pero los CPC intentan revitalizar la organización popular. En tanto estructuras de poder ciudadano y de participación popular.

P: ¿Existe el riesgo que esos instrumentos fortalezcan un funcionamiento de tipo dictatorial tal como lo señalan voces críticas externas e internas?

R: Cuando ciertos dirigentes de la oposición o de la sociedad civil, muchas veces ex-sandinistas, comparan a Ortega con Somoza, me parece alucinar. La decencia mínima impide una comparación de esta naturaleza. Sobre todo si se conoce lo que fue el somocismo, implantado por los Estados Unidos de América, basado en una Guardia Nacional (ejército) terrorífico que asesinaba sin distinción, detenía indiscriminadamente a centenas de presos políticos, torturaba y violaba a miles de nicaragüenses.

La Revista “Envío” que pertenece a los jesuitas progresistas, próxima del opositor Movimiento de Renovación Sandinista – nacido de una división del FSLN- comienza finalmente a suavizar su tono, dándose cuenta que no es para nada creíble calificar a un Gobierno como el actual de dictadura sin que se den ninguna de las características básicas de una dictadura, particularmente en lo referente a la violación masiva de los derechos humanos.

No hay presos políticos, no se percibe una militarización de la sociedad, no existe censura a los medios de comunicación, muchos de los cuales son acérrimos opositores y critican cada día a Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo... ¿Cómo hablar de dictadura, entonces?

Recorrí la mitad del país, desde la zona pacífica a la región central montañosa...y nunca en mi reciente estadía fui objeto de un control personal, o de un tranque militar. Libertad de circulación y tranquilidad que todo viajero puede observar.
Lo que cualquier observador puede percibir es, de una parte, una campaña mediática intensa contra el sandinismo; y de otra parte, una dinámica social interna en pleno movimiento y portadora de esperanza.

P: ¿Cómo evalúa la política internacional del sandinismo?

R: Ha ido recuperando la dignidad y la soberanía de Nicaragua desde 2007 en adelante. Daniel Ortega se ha convertido en el dirigente centroamericano más convencido de los ideales de integración latinoamericana y subregional. La adhesión de Nicaragua al ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas) le ha dado un nuevo sentido/objetivo a la política exterior y como decía antes, ha permitido resolver la grave crisis energética del país gracias al acuerdo sobre el petróleo solidario firmado con Venezuela. En contraparte, Venezuela es hoy el segundo país más importante a donde van las exportaciones de productos nicas luego de los Estados Unidos.

Un elemento importante: Brasil y Nicaragua fueron los actores principales de la unidad latinoamericana todo a lo largo de la crisis hondureña que siguió al Golpe de Estado del 28 de junio del 2009.

Pragmáticos y solidarios, Lula y Ortega sostuvieron al presidente destituido Manuel “Mel” Zelaya y al Frente de Resistencia contra el golpe. También fueron ellos los que impulsaron una estrategia continental unitaria para deslegitimar la elección de Porfirio Lobo, primer presidente pos-golpe. Impusieron negociaciones en torno al retorno de Zelaya y al fin de la represión. En breve, está política pragmática y solidaria prosperó y a partir de ahora un nuevo Golpe de Estado en América Latina es inimaginable.

P: ¿Cuáles son los principales problemas, o lo más visibles, que surgen de la observación de la realidad nicaragüense?

R: Es cierto que al país respeta y cumple, año tras años, con los acuerdos impuestos por el Fondo Monetario Internacional (FMI), para gran tranquilidad de la oligarquía tradicional y de la nueva burguesía sandinista. Eso tiene sus consecuencias… Pero es obvio que sin mayoría social y política (en el parlamento, por ejemplo) que le aseguren al Gobierno una legitimidad a la vez política y popular (y pienso que allí está el gran desafío de las próximas elecciones presidenciales de fin del 2011), es casi imposible impulsar grandes reformas estructurales que podrían cambiar el sistema.


Pienso que la principal debilidad hoy es superar un déficit ideológico importante, después de tantos años de neoliberalismo.

No es tanto un límite propio del Gobierno, pero sobre todo del FSLN y del sandinismo en general. No es del día a la noche que se puede reconstruir la actividad y la visión colectivas para promover campañas de ideas, para impulsar debates de fondo que permitan la sensibilización de la gente sobre los temas esenciales de la sociedad.

El Gobierno Sandinista tiene sus contradicciones, es cierto. Pero ha puesto los intereses del pueblo en el centro de sus prioridades y trabaja fuerte para concretizar un proyecto social por el cual han sufrido y dado su vida, incluso, miles de mujeres y hombres nicaragüenses, en la guerra de liberación y luego, durante la guerra de los ochenta.

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