sábado, 30 de octubre de 2010

Interpretaciones erróneas del Peronismo disidente.

En el PJ disidente se empezó a especular
Laura Serra
LA NACION


La noticia corrió, temprano, como reguero de pólvora en el justicialismo no kirchnerista. La primera reacción fue de conmoción generalizada pero, acto seguido, -y fiel a su estirpe peronista- sus principales dirigentes comenzaron a especular sobre cómo será el mapa político futuro tras la desaparición de Néstor Kirchner y de qué manera el PJ disidente podría cuajar en el nuevo escenario.

Todos los ojos del PJ no kirchnerista están puestos en los próximos pasos de la presidenta Cristina Kirchner.


"Tiene dos caminos por delante: puede insistir con profundizar este actual modelo de confrontación y del apriete que instaló Kirchner y se recuesta sobre Hugo Moyano y Guillermo Moreno (secretario de Comercio) o abre una instancia de gestión más moderada, con el aporte de los gobernadores y sin Moyano -razonaba un dirigente cercano a Francisco de Narváez-. Si toma este último camino, el peronismo disidente podría formar parte de la renovación del PJ que se viene."

Lo que suena casi como una certeza en el PJ disidente es que este espacio y el kirchnerismo, como fueron concebidos, tenderán a desaparecer. "Se acaba el Frente para la Victoria, pero también el PJ disidente tal como funciona hoy, porque el tipo de mensaje antikirchnerista que veníamos voceando ya no tiene cabida. Ha muerto nuestro principal rival", susurran cerca de Felipe Solá.

En algunos sectores del peronismo disidente confían en que un escenario posible que podría sobrevenir tras la muerte de Kirchner es una renovación del partido, con una mayor participación de los gobernadores e intendentes, y un desplazamiento de los kirchneristas más radicalizados. "Dirigentes como (Sergio) Massa, (Juan Manuel) Urtubey, (Pablo) Bruera y De Narváez podrían tener un mayor peso específico. Habrá que ver cómo se ubica (Daniel) Scioli", confían algunos voceros.

Todo era incertidumbre en las filas del peronismo disidente. A Eduardo Duhalde la noticia lo sorprendió en San Pablo, Brasil, adonde se encontraba invitado por el presidente Lula Da Silva para presenciar la segunda vuelta electoral en ese país. "Eduardo estaba muy consternado; su intención es asistir al velorio (hoy, en la Casa Rosada). Hay que ver cómo lo reciben", indican en su entorno.

El senador Carlos Reutemann recibió la noticia en Santa Fe, mientras esperaba al censista. "Quedó muy shockeado; está convencido de que ahora cambiará todo el escenario; su principal duda es quién apuntalará, ahora, a Cristina", dicen a su lado.
Juan Gelman

"Néstor Kirchner estableció que el respeto de los derechos humanos es una política de Estado. Terminó con el muro de plomo de la impunidad de gobiernos civiles anteriores", dijo el escritor.
D. Passarella

"Con el tiempo se sentirá su ausencia", dijo el titular de River Plate.
E. Ginóbili

"Mis condolencias a Cristina Kirchner y familia", afirmó el basquetbolista
Tito Cossa

"Recuperó el rol del Estado y de la militancia", señaló el dramaturgo.
Felipe Pigna

"Se va una persona de mucho peso político y capacidad de lucha", opinó el historiador.
Aldo Donzis

"Tenía una gran vocación por contribuir en las situaciones en las que la comunidad judía tenía sensibilidad. Fue el primer presidente que puso de manifiesto la responsabilidad de Irán en el atentado", afirmó el presidente de la DAIA.
Lionel Messi

"Deseo expresar mi profunda congoja por el fallecimiento de Néstor Kirchner y acompaño en su dolor, con sincero afecto solidario, a la Presidenta y a toda su familia", afirmó el delantero del Barcelona.
Eduardo Buzzi

"Más allá de las diferencias que tuvimos, sería necio desconocer el rol de liderazgo que ejerció en la política argentina", dijo el titular de la Federación Agraria Argentina (FAA) sobre el fallecido ex presidente Néstor Kirchner, con quien se enfrentó por la resolución 125.
Gabriel Mariotto

"Fue un dirigente de enorme estatura que dignificó la militancia al no dejar las convicciones en la puerta de la Casa Rosada", dijo el titular de la autoridad de medios.
Mercedes Morán

"No puedo menos que recordary apoyar todo lo que hizoKirchner", opinó la actriz.


Cristóbal López

"Murió haciendo lo que mejor hacía: política", dijo el empresario.

Frases de Néstor K

Lo dijo Néstor Kirchner




"Llegamos sin rencores, pero con memoria". 25 de mayo de 2003

"Vamos a seguir con un dólar alto y competitivo" 11 de agosto de 2005

"No conozco ningún país democrático del mundo en el que necesariamente para gobernar haya que tener mayoría absoluta y terminante". 20 de octubre de 2005

"El candidato será pingüino o pingüina". 2 de junio de 2006

"Clarín, ¿qué te pasa Clarín? Quiero que todos sepan que, como presidente del Partido Justicialista, voy a ir hasta el último pueblito de la Argentina. Nosotros no lucramos, Clarín. No estamos con los negocios, Clarín? Clarín, ¿por qué estás tan nervioso? Hacé democracia, porque la gente ya se está dando cuenta? Tranquilizate, por Dios, tranquilizate". 9 de marzo de 2009

"No nos amedrentan insultándonos desde la concentración mediática? Nunca le van a perdonar a la Presidenta haber terminado con la manera mediática de pretender manejar el país? Se ufanaban de que con cuatro tapas de diario cambiaban un gobierno y ahora no pueden, por eso están nerviosos". 26 de agosto de 2010

El poder bifronte queda atrás.

El escenario
Por tercera vez, el poder bifronte queda atrás
Pablo Sirvén
LA NACION
Jueves 28 de octubre de 2010 | Publicado en edición impresa


Ayer el peronismo vivió la tercera muerte más dramática de toda su historia. De las dos anteriores -la de Eva Duarte, en 1952, y la de Juan Perón, en 1974- conocemos sus complicadas derivaciones. Ahora se abren varios interrogantes respecto de lo que sucederá con el abrupto e involuntario abandono del centro del escenario por parte de Néstor Kirchner.

Como la historia nunca se repite, habrá que estar muy atentos a los significados singulares de este deceso en el seno del principal partido político de la Argentina, sabiendo que sucederán acontecimientos distintos y seguramente imprevistos para todos. Sin embargo, es posible establecer algunas similitudes y diferencias entre los fallecimientos de los fundadores del justicialismo y el de quien fue hasta ayer su titular.

¿En qué se parecen? En varias cosas: en que la muerte impacta en la cúspide de un poder bifronte que provoca incertidumbre hacia adelante; en que quien sobrevive ocupa la máxima jerarquía institucional (la presidencia de la Nación) y en que la muerte viene a destruir una sociedad de hecho que trastoca profundamente el tipo de modus operandi que se venía dando.

Veamos: en el primer caso, Juan Domingo Perón acababa de asumir su segundo mandato presidencial y había establecido con su esposa un muy sagaz reparto de tareas. Perón concentraba el poder formal de la Argentina desde 1946 y Evita, el informal, ya que jamás asumió cargo público alguno (sólo un intento frustrado de ser candidata a vicepresidenta). La fundación que llevaba su nombre, que tenía una sede más que monumental en lo que hoy es la Facultad de Ingeniería, a metros de la Confederación General del Trabajo, funcionó como un megaente paraestatal de acción social, muy controvertido por ciertos modales ásperos y formas de financiamiento, pero bastante eficaz para resolver las necesidades más urgentes de los humildes.

Tras su muerte, el Gobierno se resintió y perdió esa dualidad ambivalente que marcó los "años felices". En 1955 fue derrocado.

El deceso de Perón, en 1974, dejó a su movimiento huérfano en medio de una embozada guerra civil entre elementos de extrema derecha y extrema izquierda. La vicepresidenta, a la sazón, su tercera esposa, Isabel Martínez, ocupó el trono vacante, quiso respaldar su poder sólo en el influyente superministro José López Rega, pero la presión sindical terminó desplazándolo en 1975. Acorralada por la violencia, la inflación y las cruentas luchas internas de su partido, fue derrocada en 1976.

El caso de Néstor y Cristina Kirchner es bien distinto: Evita e Isabel fueron, de alguna manera, "discípulas" forjadas por Perón
. Aquéllos, en cambio, crecieron y se formaron juntos políticamente. Mientras él se destacó en la labor ejecutiva, ella se inclinó por lo legislativo. Sin embargo, a partir de la asunción de Kirchner como presidente de la Nación (2003-2007), y luego como jefe partidario, esa paridad de fuerzas que venían teniendo se inclinó a favor de Néstor, que nominó a dedo a su esposa como su continuadora formal en el poder. Nunca Kirchner perdió el comando, pese a su promesa de irse a un "café literario", que quedó sólo en un amago. Así, siguió dando órdenes y gobernando informalmente con gran visibilidad en actos públicos y se reservaba la última palabra en reuniones clave.

Después de décadas de entender la política de manera simbiótica con su marido, la Presidenta deberá aprender pronto a encontrar nuevos soportes.


En el año que falta hasta las elecciones tendrá que recrear los cimientos de su poder para llegar a buen puerto.

redes sociales sobre el caso K.

Miles de mensajes en las redes sociales
Twitter, Facebook y los blogs fueron los vehículos elegidos para expresar desde condolencias hasta opiniones políticas
Jueves 28 de octubre de 2010 | Publicado en edición impresa


Las redes sociales fueron una caja de resonancia en tiempo real de la muerte de Néstor Kirchner. Twitter, Facebook y blogs concentraron la pluralidad de voces que se expresaron a través de las nuevas plataformas.

Los blogueros K, por ejemplo, utilizaron estos espacios para coordinar mensajes de condolencia para la familia presidencial y movilizaciones, como la que realizaron a partir de las 20 en Plaza de Mayo. Al igual que la televisión, la mayoría de estas bitácoras le agregaron un crespón de luto a sus diseños. "Gracias por todo lo que le diste al país", rezaba una breve entrada en el blog Conurbanos (http://conurbanos.blogspot.com/). Otros blogs también elogiaron la figura del ex mandatario.

En Twitter, el nombre de Néstor Kirchner se convirtió en pocos minutos en uno de los temas más citados, junto con el de Cristina Kirchner y la palabra Calafate (http://twitter.com/#search?q=N%C3%A9stor%20Kirchner
). Y figuras de la escena política y cultural del país como José Luis Gioja, Mauricio Macri, Ricardo Lorenzetti , Ricardo Alfonsín, Martín Redrado, Sergio Massa, Mex Urtizberea y Ronnie Arias, entre otros, eligieron esta red social para manifestarse públicamente.

La mayoría recordó logros del ex presidente y su militancia, aunque tampoco faltaron las críticas a su gestión y al de su esposa, Cristina Fernández. También, a su forma confrontativa de encarar la política y sus vínculos, por ejemplo, con el presidente venezolano Hugo Chávez.

Por su parte, Macri eligió su cuenta oficial en Facebook para solidarizarse con la Presidenta y expresarle sus condolencias. "Hoy es un día de duelo para los argentinos", escribió. Y el mismo camino eligió el ministro del Interior, Florencio Randazzo, que calificó a Kirchner como "un compañero de sueños y de proyectos y un gran transformador de la realidad del país". Además, los usuarios crearon numerosos perfiles y grupos con frases como "Néstor Kirchner te vamos a extrañar" y "Fuerza Cristina" como encabezados.

El principal grupo creado en Facebook, que ya reúne más de 15.000 usuarios, exhibe muestras de cariño y de apoyo a la familia. Otros usuarios utilizaron este espacio para defender la continuidad del gobierno de Cristina Kirchner.

En el exterior

Los principales líderes de la región también utilizaron Internet para destacar el lugar de Kirchner en la escena política y comunicarse con la Presidenta y su familia. "Se destacó su papel en la reconstrucción económica, social y política de su país, y su compromiso por la integración latinoamericana", dijo el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, desde el Blog do Planalto , el sitio oficial de la presidencia.

Por su parte, Chávez fue uno de los primeros en expresarse y envió esta mañana sus condolencias a Cristina Kirchner vía Twitter: "@CFKArgentina Ay mi querida Cristina...Cuánto dolor! Qué gran pérdida sufre la Argentina y Nuestra América!", escribió el venezolano en su cuenta oficial. Y culminó: "Viva Kirchner para siempre!!". Su par chileno, Sebastián Piñera, calificó en el blog oficial de su país la muerte del ex presidente como "una gran pérdida" para la Argentina y para todas las naciones de América del Sur. (http://www.gobiernodechile.cl)

Por su parte, el ex presidente colombiano Alvaro Uribe eligió publicar en 140 caracteres su mensaje de condolencias.

Exclusiva

Cerca de las 9.30 de ayer, lanacion.com publicó en exclusiva la noticia sobre la internación de Néstor Kirchner. Fue el primer medio en dar a conocer la información, que sólo consignaba el sitio local Ahora Calafate. Minutos después se confirmaba la muerte. La noticia fue ratificada por fuentes cercanas al ex presidente a la corresponsal de LA NACION en Santa Cruz, Mariela Arias. En la siguiente media hora, otros medios online , televisivos y radiales se hicieron eco de este adelanto.

Hoy, lanacion.com realizará una cobertura minuto a minuto de las exequias del ex mandatario, con notas, videos y fotografías exclusivas.

Parte Oficial

El parte oficial, tras siete horas del deceso
Durante horas, los datos eran confusos y escasos
Jueves 28 de octubre de 2010 |


El hermetismo oficial signó la vida política de Néstor Kirchner y lo mismo ocurrió durante su muerte. La noticia se conoció merced al revuelo de médicos y ambulancias que se desató en las afueras de la residencia Los Sauces, en El Calafate, y de la Clínica José Formenti, donde se encontraban los periodistas locales en forma fortuita. Pero no fue comunicada por los equipos oficiales de prensa sino hasta pasadas las 16, siete horas después del deceso.

Los medios locales se apostaron en el ingreso de la residencia privada porque buscaban cubrir la nota de color anunciada por la presidenta Cristina Kirchner el día anterior: su recepción a la persona que le iba a formular las preguntas por el censo nacional.

Su reunión con el censista estaba prevista para las 10.30. Pero la agitación en la casa comenzó pasadas las 8.

La prensa local comenzó de inmediato a indagar en el entorno familiar y entre los médicos y el personal de la clínica. En forma extraoficial, se consultó al clínico del ex presidente, Luis Buonomo. Un periodista que lo consultó a las 9 recibió como respuesta: "Ya está. Es muerte súbita. Pero todavía no es oficial; le pido que tenga cautela y respeto".

El vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, sólo informó sobre el parte médico de Buonomo después de las 16. Sólo entonces informó sobre el fallecimiento, cuando los medios desbordaban de noticias; también consignó el duelo nacional de tres días, y el lugar y la hora del sepelio, que se realizará hoy, a las 10, en la Casa Rosada.

Pero la prensa no fue la única afectada por el silencio. La madre del ex presidente, María Ostoic, fue informada del fallecimiento de su hijo sólo una vez que llegó a El Calafate. "Se subió al avión sabiendo que había sido internado, aunque ya había ocurrido el desenlace. Pero como es una persona mayor se temía por el impacto del disgusto", dijo un funcionario a La Nación.

Lo primero que dijo la madre del ex presidente, cuando le informaron, fue: "Pero... Este Néstor, que no se cuida".

Parte de la desinformación reinante también obedeció a las marchas y contramarchas originadas por el estado de lógica alteración del entorno familiar, en especial de la Presidenta. Y en la incertidumbre sobre el horario de regreso de Florencia Kirchner, hija del fallecido líder, que estaba en Nueva York y debió viajar de urgencia.

La Presidenta no quería tomar decisiones trascendentes sin antes tener el visto bueno de ella y de su hijo Máximo.

PO

Critíca consideración del Partido Obrero
Jueves 28 de octubre de 2010 |

El Partido Obrero vinculó la súbita muerte del ex presidente Néstor Kirchner con las repercusiones políticas que tuvo el crimen de Mariano Ferreyra, militante de esa fuerza asesinado la semana pasada, durante una gresca con miembros de la Unión Ferroviaria. "Es imposible no pensar que la crisis desatada por este crimen, que caló hasta el hueso del régimen político, no haya cobrado un precio elevado sobre la salud deteriorada del ex mandatario", enfatizó el PO.

El hospital, celosamente custodiado.

El hospital, celosamente custodiado
Jueves 28 de octubre de 2010 | Publicado en edición impresa
Compartir

EL CALAFATE (De una enviada especial). El único hospital de esta ciudad de turistas fue ayer el mayor testigo de la muerte de Néstor Kirchner. El mismo edificio al que él, desde la Presidencia, había gestionado la terapia intensiva que pudo inaugurar su esposa hace dos años.

La guardia fue donde el ex presidente pasó sus últimos minutos. Allí, sobre una de las tres únicas camas que tiene el lugar, a metros de la calle, Cristina Kirchner y sus dos secretarios privados eran los únicos que estaban en el lugar, al que alcanzaron a llegar a partir de las 8 de la mañana, cuando ya Kirchner había tenido el primer paro cardíaco.

El hospital José Formentti, ubicado en el centro de la ciudad, tiene capacidad para 28 internos. Nunca se revolucionó tanto como ayer a la mañana, cuando la zona fue vallada para evitar fotos indiscretas.

SóloRecién por la tarde había logrado volver a la calma, con algunos vecinos en la guardia, pero el triste recuerdo de los ambulancieros, médicos, y personal de la clínica que no salían de su asombro ante la noticia menos esperada.

Ayer era imposible ubicar a algún responsable del hospital. Todos se habían retirado y los pocos que quedan evitaban hablar con la prensa. "Nos pidieron que no hablemos. Y tampoco tenemos ganas", decía a La Nacion uno de los hombres del personal que había estado en la mañana fatídica.

La vida a cara o ceca

La vida a cara o ceca
Beatriz Sarlo
Para LA NACION

Jueves 28 de octubre de 2010 | Publicado en edición impresa


A las diez de la mañana, la ciudad estaba desierta por el censo. En ese vacío cayó la noticia. Cuatro personas, en un vagón de subterráneo escuchamos que alguien dijo: "Murió Kirchner". A partir de ese instante, la ciudad en silencio se convirtió, retrospectivamente, en un ominoso paisaje de vaticinio. Cuando bajé saludé a quienes habían escuchado conmigo la noticia, quise preguntarles sus nombres porque, como fuera, había vivido con ellos un momento de los que no se olvidan nunca más. En el quiosco de San José y Rivadavia pregunté si era cierto, con la esperanza alocada de que me dijeran que alguien acababa de inventarlo. Fue poderoso, ahora estaba muerto.

Pensé en quienes lo amaban. Su familia, por supuesto, pero ese círculo privado es, como toda familia, inaccesible y sólo se mide con las propias experiencias de dolor, que habilitan una solidaridad sin condiciones. Puedo imaginar, en cambio, la muerte del compañero de toda una vida, que la política marcó con una intensidad sin pausa: la Presidenta conoce hoy la fractura más temida.

Con la intensidad de la evocación marcada por una proximidad que comprendo más, pensé en quienes lo admiraron y creyeron que fue el presidente que llegó para darle a la política su sentido. Recordé a Kirchner en el Chaco, en marzo de este año, y un día después en el acto de Ferro, con la cancha repleta, donde se mezclaban los contingentes de los barrios bonaerenses, las familias completas, las barritas con los bombos, los viejos y los niños, con las clases medias que llegaban sueltas o débilmente organizadas. Lo recordé abrazándose a los chicos de un barrio pobre del Gran Buenos Aires, donde aterrizó su helicóptero, bajó corriendo y empezó a caminar como si llegara tarde a una cita. Se movía por las calles de tierra y cascotes como quien siente que la vida verdadera está en esos contactos físicos, abrazos rápidos pero vigorosos, tironeos, gritos; los chicos lo seguían como una nube, jugando; era fácil tocarlo, como si no existiera una custodia que, sin embargo, trataba de rodearlo mientras todo el mundo se sacaba fotos.

A fines del siglo XX nada anunciaba que la disputa por ocupar el lugar del progresismo iba a interesar nuevamente salvo a los intelectuales o a los pequeños partidos de izquierda. Kirchner introdujo una novedad que le daba también su nuevo rostro: se proclamó heredero de los ideales de los años setenta (al principio agregó "no de sus errores"). En 2003, llegó al gobierno marcado por una debilidad electoral que Menem, dañino y enconado, acentuó al retirarse del ballottage y no permitirle una victoria con mayoría en segunda vuelta. La crisis de 2001, pese al intervalo reparador de Duhalde, no estaba tan lejos en la memoria, mucho menos de la de Kirchner, que encaraba su gobierno con poco más que el veinte por ciento de los votos. Su gesto inaugural, el mismo día de la asunción, fue hundirse en la masa que lo recibía, como si ese contacto físico provocara una transferencia. Kirchner ocupaba por primera vez un lugar en la Plaza de Mayo y terminaba, junto a su familia, mirándola desde el balcón histórico; en la frente, una pequeña herida, producida en la marea de fotógrafos.

La escena es un bautismo. Kirchner comenzó su presidencia con un golpe en la frente porque se lanzó a la multitud que estaba en las calles, entre el Congreso y la Plaza de Mayo; se lanzó como quien corre hacia el mar el primer día del verano, con impaciencia y sensualidad, gozando ese cuerpo a cuerpo que es el momento amoroso de la política.

Pensé entonces en las escenas que, pese a ser una opositora, me había tocado vivir.
En las escenas de masas, donde no hay sólo acciones que se aprueban o se critican, se percibe un más allá de la política que la convierte en experiencia y en alimento sensible. Kirchner, un duro, gozaba con esa afectividad intensa que a sus ojos seguramente refrendaba el pacto peronista con el pueblo. Pero no pensé sólo en esos cientos de jornadas en que Kirchner había pisado la tierra o los lodazales de los barrios marginados, donde era recibido con una alegría que superaba la gestión de los caudillos locales, porque alguien, un presidente, llegaba a ese confín donde vivían ellos, unos miserables.

Pensé también en los que formaron el lado intelectual del conglomerado que armó Kirchner. Con ellos he discutido mucho en estos años. Sin embargo, me resulta sencillo ponerme en su lugar. Muchos vienen de una larga militancia en el peronismo de izquierda; vivieron la humillación del menemismo, que fue para ellos una derrota y una gigantesca anomalía, una enfermedad del movimiento popular. Cuando los mayores de este contingente representativo ya pensaban que en sus vidas no habría un renacimiento de la política, Kirchner les abrió el escenario donde creyeron encontrar, nuevamente, los viejos ideales. Pensé que se engañaban, pero eso no borronea la imaginación de su dolor.

El furor de Kirchner en el ejercicio del gobierno transmitía la eléctrica tensión de la militancia setentista; para muchos, era posible volver a creer en grandes transformaciones, que no se enredaran en el trámite irritante y lento del paso a paso institucional. Y creyeron. Entiendo perfectamente esas esperanzas, aunque no haya coincidido con ellas. Conozco a esa gente, que se identifica en Carta Abierta, pero la desborda. Pensé en ellos porque cuando un líder político ha triunfado con el estilo de la victoria kirchnerista, su muerte abre un capítulo donde los más mezquinos y arrogantes saldrán a cobrar deudas de las que no son titulares, pero otros padecen el dolor de una ausencia que comienza hoy y no se sabe cuándo va a aflojar sus efectos. La muerte no consagra a nadie ni lo mejora, pero permite ver a quién le resulta más dura. Los que soportamos muchas muertes políticas sabemos que sus consecuencias pueden ser de larga duración.

Imposible pasar por alto la desazón de quienes se entusiasmaron con Kirchner. Sería no comprender la naturaleza del vínculo político. En las manifestaciones de 1973 marchaban viejitos con fotos de Eva que, amarillas y cuarteadas, probaban su origen de casas populares construidas en 1950. No sabemos si habrá fotos así de Kirchner en movilizaciones futuras. Pero su impacto en la sensibilidad política quizá se prolongue. Esto no excluye los balances de su gobierno sino que, precisamente, los volverá indispensables. Kirchner será un capítulo del debate ideológico e histórico. Una forma de la posteridad, tan duradera como la dimensión afectiva de esa gente de los barrios más pobres y de quienes lo apoyaron con su actividad intelectual. Maestra implacable, la muerte nos hará trabajar durante años.

La muerte de Kirchner fue súbita y filosa. Hay una frase popular: murió con los zapatos puestos, no había nacido para viejo. Hay otra, pronunciada en un pasado lejano donde todavía se decían frases sublimes: "¡Qué bella muerte!". Bella, aunque injusta y trágica, es la muerte de un hombre que cae en la plenitud de la forma, un hombre a quien no maceró la vejez ni tuvo tiempo de convertirse en patriarca porque murió como guerrero. Sin haberlo conocido, me atrevo a pensar que Kirchner se identificó siempre con el guerrero y nunca con el patriarca.

La medicina explica con todas sus sabias precisiones que Kirchner debió "cuidarse", que su cuerpo ya no podía soportar los esfuerzos de una batalla concentrada y múltiple. Pero una decisión, que no llamaría sólo psicológica sino también un ejercicio de la libertad, fue que Kirchner eligió no administrarse ni tratar su cuerpo como si fuera un capital cuya renta había que invertir con cuidado. Gastaba. Vivió como un iracundo. Ese era justamente el estilo que se le ha criticado. Tenía un temperamento, y los temperamentos no cambian.

Concebía la política como concentración potencialmente ilimitada de poder y de recursos y no estuvo dispuesto a modificar las prácticas que lo constituían como dirigente. Kirchner no podía ser cuidadoso en ningún aspecto. No se aplacaba. Gobernó sin contemplaciones para los que consideró sus opositores, sus enemigos, sus contradictores. Tampoco se ocupó de contemplar su debilidad física cuando se lo advirtieron. Como político no conoció el intervalo de la tregua; sin tregua manejó el conflicto con el campo y con los medios; la tregua es el momento en que se negocia y Kirchner no negociaba, no administraba sus objetivos, los imponía o era derrotado. No delegaba funciones. Fue, paradójicamente, un calculador que confiaba en sus impulsos, un vitalista y un voluntarista que se pasaba horas haciendo cuentas.

En su primer discurso, cuando juró frente al Congreso, dijo: "Atrás quedó el tiempo de los líderes predestinados, los fundamentalistas, los mesiánicos. La Argentina contemporánea se deberá reconocer y refundar en la integración de equipos y grupos orgánicos, con capacidad para la convocatoria transversal, el respeto por la diversidad y el cumplimiento de objetivos comunes". Sin embargo, esas palabras, que no hay elementos para juzgar insinceras en ese entonces, no le dieron forma a su gobierno.

Kirchner definió un estilo que, como sucede con el liderazgo carismático, es muy difícil de transmitir a otros. El líder piensa que es él el único que puede bancar los actos necesarios: él garantiza el reparto de los bienes sociales, él garantiza la asistencia a los sumergidos, él sostiene el mercado de trabajo y forcejea con los precios, él enfrenta a las corporaciones, él evita, en solitario, las conspiraciones y los torbellinos. El liderazgo es personalista.

La Argentina tiene, como tuvo Kirchner, una oscilación clásica entre la reivindicación del pluralismo y la concentración del poder. Como presidente, Kirchner eligió no simplemente el liderazgo fuerte (quizás indispensable en 2003) sino la concentración de las decisiones, de las grandes líneas y los más pequeños detalles: tener el gobierno en un puño. Consideró el poder como sustancia indivisible. Con una excepción que marca con honor el comienzo de su gobierno: la renovación de la Corte Suprema, un acto de gran alcance cuyas consecuencias van más allá de la muerte de quien tuvo el valor de decidirlo.

El poder indivisible es fuerte y débil: su fortaleza está en el presente, mientras se lo ejercite; su debilidad está en el futuro, cuando las circunstancias cambian. Así como Kirchner no administraba con cautela su resistencia física, tampoco fue cauteloso en el ejercicio de su poder. Frente a la desaparición de quien concebía el poder como indivisible, se aprestan las fuerzas y los individuos que quieren creer que ese poder pasa intacto a otra parte, lo cual sería una equivocación, o los que creen que se acerca un nuevo reparto.

Kirchner murió cuando en el horizonte cercano se insinuaba la posibilidad de un reparto de ese poder indivisible. Las elecciones de 2009 cambiaron las representaciones partidarias en el Congreso. Esa fue una experiencia nueva dentro de los años kirchneristas. Entre la negociación y el veto, entre retirar un proyecto propio y adoptar el de un aliado, se había empezado a recorrer un camino que mostraba cierto cambio de paisaje, obligado por la relación de fuerzas. El poder del Ejecutivo tenía una contraparte que no había pesado hasta 2009 y, en 2010, vendrán las elecciones nacionales. El poder indivisible necesitaba victorias, primero dentro del propio movimiento justicialista, batalla que Kirchner ya estaba calibrando.

Kirchner no era sólo un voluntarista sino también un inspirado. Salvo un apresurado que supiera poco, nadie en esa próxima competencia podía estar seguro de que podía desplazarlo. Su inteligencia y su iniciativa causaron siempre la admiración de sus amigos y la expectativa de sus opositores. Estas últimas semanas de su vida estuvieron bajo el signo de las exploraciones, las encuestas y los pálpitos electorales. Como cualquier político que había tocado el éxito y la popularidad en muchos momentos, Kirchner no quería alejarse de la cabina de mando. Creía que él era la única garantía, incluso la única garantía de su propio futuro. Surgido del peronismo, Kirchner no se sentía seguro con las declaraciones de lealtad y desconfiaba de las disidencias que, a sus ojos, encubren traiciones.

Todos, amigos y enemigos, estaban seguros de que algo debía suceder en los próximos tiempos. Sucedió esta muerte que, como toda muerte inesperada y temprana, cortó el curso de las cosas, pero un destino propicio hizo que Kirchner muriera sin conocer una derrota decisiva. Kirchner, muchos lo aseguraban, vivía en el límite de las apuestas a cara y ceca, perder todo estuvo siempre inscripto dentro de las posibilidades. Fue un político de alto riesgo, no un jefe cuya cualidad principal fuera la prudencia. Fue también un político afortunado. Y murió antes de que su imprudencia venciera a la fortuna.

Junto con la renovación de la Corte Suprema hay otro acto de reparación histórica que nadie podrá negarle: después de la derogación de las leyes de impunidad, Kirchner apoyó con su peso personal e institucional la apertura de los juicios a los terroristas de Estado. Hizo su escudo protector con los organismos de derechos humanos hasta convertirlos en articulaciones simbólicas y reales de su gobierno. Como sucedió siempre con Kirchner, el apoyo a que las causas obtuvieran sentencia se entreveró con la política que inscribió a las Madres y Abuelas en la trinchera cotidiana. Kirchner, hasta hoy, ofrece esos balances complicados. Igual que su afirmación latinoamericanista: reivindicó la idea de una nación independiente y soberana, pero dirigió o permitió peleas tan declarativas como inútiles; como secretario de la Unasur, tomó una responsabilidad que cumplió contra muchas predicciones.

Fin de un acto que lleva su marca. Fue la obsesión amada o temida, desconfiada o combatida de muchos. Pocos políticos tienen la fortuna de marcar la historia de este modo. En la turbulencia que produce la muerte, antes de la claridad que llega con el duelo, no es posible saber si el kirchnerismo será un capítulo cerrado. La muerte convoca a los herederos, los legítimos y los que piensan que, en realidad, no son herederos sino titulares de un poder perdido o entregado de mala gana. También falta definir del todo cuál es la herencia y si es posible que pase a otras manos. La memoria de Kirchner puede convertirse en política o en historia. Lo segundo ya lo tiene asegurado con justicia. © LA NACION

Cronologia

La cronología de su vida
Jueves 28 de octubre de 2010 | Publicado en edición impresa
Compartir
La cronología de su vida
El abrazo con su esposa en una de las marchas oficialistas contra el campo, el 18 de junio de 2008. Foto Ver mas fotos

FEBRERO DE 1950
El nacimiento, en Río Gallegos


Hijo de Néstor Carlos Kirchner y María Ostoic, el 25 de febrero de 1950 nace Néstor Carlos Kirchner. Es descendiente de inmigrantes alemanes y croatas.
MAYO DE 1975
El casamiento con Cristina Fernández


Tras seis años de noviazgo se casa con Cristina Fernández. Se conocieron en la Federación Universitaria de la Revolución Nacional (FURN), en La Plata.
OCTUBRE DE1976
En La Plata se recibe de abogado


El 1° de octubre de da su último examen en la Universidad Nacional de La Plata. Decide radicarse en Río Gallegos y dedicarse a la profesión.
FINES DE 1976
La génesis de una pequeña fortuna


Abre un estudio jurídico que se convertirá en uno de los más importantes de la provincia. Empieza su contacto con futuros aliados políticos.
MAYO DE 1977
Detenido en Río Gallegos


Después de un incidente con amenazas de bomba en su estudio, es detenido durante algunas horas junto con su amigo y luego opositor, Rafael Flores.
DICIEMBRE DE 1983
Asume en la Caja de Previsión Social


Con la democracia, y hasta julio de 1984, preside un cuerpo clave de la provincia, pero renuncia por oponerse al gobernador que lo designó en ese cargo.

SEPTIEMBRE DE1987
El primer éxito electoral en su tierra


Gana la intendencia de su Río Gallegos natal por apenas 111 votos. Ese día se desmayó por el estrés. Empieza su ascenso hasta el poder nacional.
DICIEMBRE DE 1991
De la intendencia a la gobernación


Gana las elecciones a gobernador de Santa Cruz con el 61 por ciento de los votos gracias a la ley de lemas. Sería reelegido otras dos veces.

A PARTIR DE 2003
Estilo confrontativo, el sello de su gestión

Adopta un fuerte antagonismo con los actores de los 90 y el FMI y renueva la Corte Suprema. Se enfrenta con las Fuerzas Armadas, la Iglesia y el campo.

25 DE MAYO DE 2003
La llegada a la Casa Rosada

Tras la renuncia de Carlos Menem a participar del ballottage, es presidente de la Nación. En la primera vuelta, había logrado el 22 por ciento de los votos.
FINES DE 2005

Crisis y la deuda con el FMI

Reemplaza a Lavagna como ministro de Economía por Felisa Miceli. Anuncia la cancelación total de la deuda con el FMI, que era de 9810 millones de dólares.
SEPTIEMBRE DE 2006
La desaparición de Julio López

Desaparece en La Plata el testigo clave en el juicio contra el ex jefe de la Dirección de Inteligencia de la policía bonaerense, Miguel Etchecolatz.
10 DE DICIEMBRE DE 2007
Un caso inédito:lo sucede su esposa

Decide que su esposa pelee por la Presidencia. Tras ganar en primera vuelta con el 45 por ciento, Cristina Fernández de Kirchner asume como presidenta.
MAYO DE 2008
Asume la conducción del justicialismo

Kirchner asume la conducción del PJ, otro foco de poder. Se convierte en el gran articulador de política del gobierno, después de la pelea con el campo.
28 DE JUNIO DE 2009
Una dura derrota en las urnas

Es elegido diputado nacional, aunque la Casa Rosada pierde la mayoría en el Congreso. Francisco de Narváez lo supera en Buenos Aires.
2010
Alertas por su estado de salud

En febrero es operado por una obstrucción en la carótida. En septiembre sufre una afección coronaria. En el medio había asumido como jefe de la Unasur.

Adiós a un amigo.

Adiós a un amigo
José Nun
Para LA NACION
Jueves 28 de octubre de 2010 | Publicado en edición impresa


En este momento tan penoso, quiero hablar del Kirchner que yo conocí. Un mediodía de 2004 me llamó por teléfono y me propuso un encuentro para esa misma tarde. Fui a su despacho, donde me recibió Alberto Fernández. A los pocos minutos entró Néstor y, simulando un aire solemne, me dijo: "Te ofrecí un par de cargos que no aceptaste. Ahora, como miembro de un movimiento que algunos han tildado de autoritario, te ordeno que me respondas que sí". Adivinando de qué se trataba, contesté: "Sí". "Entonces, sos el nuevo secretario de Cultura de la Nación, con rango de ministro". Después del abrazo y de mi agradecimiento, agregué: "Si no lo tomás a mal, me gustaría ponerte dos condiciones". "Cómo no? dijo?. Sentémonos a la mesa."

La primera condición era más o menos obvia: que se aumentara el presupuesto de la Secretaría. Sin vacilar, el presidente dijo que eso iba de suyo y que, de lo contrario, no me hubiese convocado. Doy testimonio de que tanto él como su jefe de Gabinete hicieron honor a esas palabras, ampliaron los recursos de Cultura y nunca me retacearon su apoyo. "¿Y la segunda condición?", preguntó. "Que yo tenga total libertad para designar a mis colaboradores." Recuerdo literalmente la respuesta de Kirchner: "Desde luego. ¿Cómo te imaginás que podría ser de otro modo?". Ocupé el cargo durante cuatro años y medio. Rindo aquí un público homenaje a Néstor (y también a Alberto Fernández) declarando que jamás interfirieron en forma alguna en mi labor. Por el contrario, me ayudaron cada vez que lo pedí.

Como deseo mantener esta evocación en el plano personal, me limitaré a unos pocos ejemplos. Desde 2005, yo lo asediaba a Néstor con un ambicioso plan de actividades preparatorias del Bicentenario, encabezado por mi idea de reconstruir un edificio de la Secretaría para transformarlo en la Casa Nacional del Bicentenario. " ¿No te parece que te estás anticipando demasiado?", me preguntó. Bastó que le explicase por qué pensaba que debíamos trabajar duro para que el período 2010/16 se convirtiera en un momento catártico que uniese a todos los argentinos y nos permitiera superar lo que Joaquín V. González había bautizado en 1910 como la ley histórica de la discordia nacional, para que me diese su autorización.

En otra oportunidad le conté que estaba proyectando el programa Libros y Casas, destinado a que cada vivienda que entregase el gobierno a los sectores de menores recursos contuviera una biblioteca con una veintena de libros. No sólo aprobó la iniciativa, sino que se entusiasmó muchísimo con ella y, junto con su esposa, fue uno de sus mayores propulsores.

Con estos rápidos trazos, intento hacer la semblanza de un político de singular agudeza, dotado de una gran intuición y siempre dispuesto a separar la paja del trigo. También la de un hombre franco, amigable, sin remilgos y con una clara sensibilidad popular. Le tocó presidir el país en una época muy difícil, con la pesada herencia neoliberal de una industria destruida, de una deuda pública insostenible, de una pobreza y desocupación excepcionales, de una desigualdad en aumento y de los niveles de privatización y de extranjerización de la economía más altos de la posguerra. Sin embargo, supo sacar la nave a flote y ponerla en un rumbo de crecimiento notable y sostenido, sin créditos externos y mejorando la situación de millones de argentinos.

Quien suponga que el instinto de un político puede ser siempre infalible o es un fundamentalista o es un tonto. En estas tierras de la discordia, por supuesto que, en medio de sus aciertos, Kirchner también cometió errores e incurrió en omisiones. Mucho de todo esto pudo corregirlo; el resto, queda en manos de sus sucesores lograr superarlo.

De algo no me cabe duda. Ha entrado hoy en la historia un líder de calidad muy infrecuente y hemos perdido, a la vez, a un hombre talentoso y entrañable. Despido con tristeza a un amigo. © La Nacion

Reivindicó la militancia política.

Su legado: reivindicó la militancia política
Ricardo Alfonsín
Para LA NACION
Jueves 28 de octubre de 2010 | Publicado en edición impresa


Néstor Kirchner asumió la presidencia de la Nación en circunstancias de extrema gravedad. Empuñó el timón con firmeza. Más allá de las diferencias, en muchos casos profundas, que nos distancian de su gestión, no pueden desconocerse algunos de sus logros. Restableció el funcionamiento de la Corte Suprema de Justicia, procuró que la política fuese el instrumento apropiado para articular los conflictos entre intereses económicos y sociales. No se sumó, y cuestionó, la preocupante carrera armamentista que se registra en América latina.

Reivindico en su administración la recuperación de la política de derechos humanos -que se abandonó en la década del 90-, así como el rescate del Estado como factor clave de la economía.

Este es un momento que nos obliga a señalar más las coincidencias que las discrepancias. Pertenecimos ambos al campo del pensamiento nacional, aunque con distintos métodos, banderas y estrategias.

Kirchner fue un hombre público que murió como vivió, sumergido en la lucha política. Tal vez ésta sea la virtud que ningún militante puede dejar de destacar. Sólo la muerte pudo con su fervor militante. En política, uno se auxilia con la militancia o con el marketing. Compartimos con él lo primero. El marketing nunca fue su preocupación.

Reconocemos en él al militante que todos querríamos encontrar en las filas de nuestros partidos políticos. Su estilo de gestión del todo o nada lo llevó a desoír las advertencias médicas sobre su salud y los ruegos permanentes para que amenguase su tremenda actividad. Se fue peleando. Para sus simpatizantes se transformó en un símbolo que les permitirá superar la adversidad y mantener las convicciones que los indujeron a ingresar en la militancia política.

Este es su legado: la reivindicación de la militancia política. Muchos argentinos, oficialistas u opositores, hoy lamentamos su partida. A todos ellos los acompañamos en su pena. Muchos compartimos sus deseos de una Argentina enmarcada en un modelo de progreso con inclusión social.

Jorge Sigal.

Se fue un hombre poderoso
Jorge Sigal
Para LA NACION
Jueves 28 de octubre de 2010 | Publicado en edición impresa


Ayer murió un hombre poderoso. Para un país que rozó varias veces la línea de la desintegración, que no llegó a la madurez institucional, expresión finalmente de la madurez colectiva, la posibilidad de vivir sin padres omnímodos?, la noticia trasciende el plano emocional. Otra vez, la Argentina se enfrenta a un dilema histórico. Porque Néstor Kirchner tuvo la astucia de morirse sin completar el inevitable proceso de decadencia que suele corroer a los jefes de hierro. Hasta ayer, la política se dirimía entre quienes apostaban a la continuidad de lo que se bautizó "el modelo" ?en realidad una forma de ejercicio del poder? y quienes se oponían, sin mucha imaginación, a ese manejo discrecional de la fuerza.

La proyección de Kirchner, un líder que aborrecía el arte de la sutileza, había simplificado la política argentina: a favor o en contra, ésa era la razón de ser de los aspirantes a heredar la corona. Salvo honrosas excepciones, la mayoría de los candidatos se dedicaban hasta hace unas horas a construir fórmulas de contención o de degradación de la figura central del poder. Kirchner supo instalar el dramatismo a su favor. Incluso, logró seducir a una parte de la intelectualidad progresista que lo siguió hasta en aventuras impensadas poco tiempo atrás, como la alianza con la dirigencia sindical ortodoxa. Por primera vez, un segmento tradicionalmente apegado a las proclamas éticas generó recursos creativos para justificar lo injustificable. La alianza con un sector de la dirigencia juvenil de los años setenta le dio al ex presidente un rédito extraordinario: dotó de sustento ideológico su prédica de poder.

Kirchner era un hombre valiente, audaz y temible. Quizá ningún hombre sin esas cualidades podría haber ordenado el desquicio posterior a 2001 y el tembladeral social en que se sumergió el país luego de la cirugía mayor realizada por Eduardo Duhalde. Lo hizo, y logró atravesar la transición con crecimiento económico y restituyendo las bases del Estado a un lugar de certidumbre. Permitiendo, además, que los jugadores se volvieran a alinear, aunque fuera en la elemental dicotomía entre buenos y malos.

A partir de ahora se sabrá si, además de amar u odiar al rey, los aspirantes a la corona serán capaces de imaginar una vida sin el rey. © La Nacion

Nada será igual.

Néstor Kirchner 1950-2010
De ahora en más nada será igual
Luis Gregorich
Para LA NACION
Jueves 28 de octubre de 2010 | Publicado en edición impresa

De ahora en más nada será igual
Néstor y Cristina Kirchner, en uno de los últimos actos que compartieron juntos. Foto Archivo

La discreción y el respeto que impone la muerte del ex presidente Néstor Kirchner no pueden impedir un breve análisis inicial de la situación política del país ante este penoso hecho.

La consecuencia obvia, imposible de callar, es que se ha producido un sacudón en el corazón del poder. En una tierra poco pródiga en liderazgos, ha desaparecido el principal líder del principal partido (o movimiento), aunque no controlaba todas las ramas de la organización.

De aquí en adelante, nada será igual. No puede garantizarse, tampoco, un ordenado trámite hereditario conyugal.

Afortunadamente la crisis es diferente, si bien bastante simétrica, de la suscitada en 1973-1974, con la fórmula Perón-Perón y la forzosa asunción de Isabel. Hemos dejado atrás la sangrienta violencia de aquellos años. Cristina Kirchner es una presidenta que fue directamente elegida y su calidad política y de gestión son muy superiores a las de la viuda del general. Esto no le evita amenazas internas, pero le brinda armas para resistirlas.

Si Cristina refuta la fragilidad emocional que algunos le atribuyen y aprovecha la simpatía popular que otorga el sufrimiento, si consigue blindar su gobierno y derrumbar la certidumbre según la cual "el jefe era él", si es capaz de establecer un diálogo razonable y duradero con la oposición y con el peronismo disidente, es posible que termine consiguiendo para sí la candidatura a la reelección, con ciertas posibilidades de éxito.

En cambio, si accediera a esa candidatura en medio del caos y la fragmentación política, su permanencia en la primera magistratura sería, por el castigo del voto popular, inviable.

El peronismo, que tiene la virtud de acomodarse a cien ropajes distintos, bien podría, asimismo, juramentarse frente a la tumba de Néstor Kirchner y buscar, para las próximas elecciones, un candidato de unidad, en torno al cual pudiesen reunirse todos o la gran mayoría de los peronistas.

Hoy por hoy nadie trabaja mejor que Daniel Scioli ese perfil de moderación, de estética conservadora y pausada. Podría aspirarse, así, a retener buena parte de los votantes y las intendencias del conurbano y recrear eficazmente las alianzas con los gobernadores que se despreocupan del rigor ideológico.

En cuanto a los transversales de izquierda, en primer lugar no son muchos, y en segundo lugar "nos votan lo mismo, porque somos la mejor opción".

La desaparición física de Néstor Kirchner es lamentable y sustrae de la escena a uno de sus protagonistas.


No hay que olvidar que también se lleva consigo un estilo, un modo de hacer política que con sus más y sus menos, sus asperezas y sus confrontaciones, ha dejado una huella patente en los últimos años.

No vaya a suceder que la oposición, legítima aspirante a conquistar el gobierno en 2011, se dedique ahora a copiar los defectos del ex presidente desaparecido y se olvide de sus virtudes, en las que, como todo individuo, es inimitable.

Joaquín Morales Sola - Nunca dejó el poder -

Joaquín Morales Solá | Ver perfil
El análisis
Jamás dejó el poder
Joaquín Morales Solá
LA NACION
Jueves 28 de octubre de 2010 | Publicado en edición impresa
Compartir

Podrán decirse muchas cosas de Néstor Kirchner, pero no que le faltó genio para construir un imperio político desde las ruinas. Nunca, como candidato, pudo ganar una elección nacional. Sin embargo, nunca dejó el poder desde que se encaramó en él. En 2003 le ganó Carlos Menem y en 2009 lo superó Francisco de Narváez. El kirchnerismo ganó las elecciones de 2005 y de 2007, pero él no fue candidato en ninguno de esos comicios.

El desierto del que venía lo obligó, tal vez, a una vida excepcional. Todo giraba en torno de él, bajo su presidencia o cuando la jefatura del Estado la ejercía su esposa. Su estilo de gobierno convertía a los ministros en meros conserjes sin decisión propia. Desde que se aferró al poder, fue, al mismo tiempo, gobernador de cualquier provincia, intendente de cualquier municipio del conurbano, ministro de Economía, jefe de los servicios de inteligencia, ministro de Obras y de Defensa, canciller y productor de los programas televisivos que lo adulaban. "Así, enloquecerá la administración o terminará con su vida", colegía uno de los ministros que a los que echó pocos años después de llegar al gobierno.

Fue, también, más que eso. Hasta marzo de este año, cuando cambió la relación de fuerzas parlamentaria, ejerció de hecho la titularidad del Poder Ejecutivo y del Legislativo, fue el jefe fáctico de los bloques oficialistas y titular de las dos cámaras del Congreso. De alguna manera, se hizo al mismo tiempo de la dirección de una porción no menor del Poder Judicial, con la excepción de la Corte Suprema. Siempre cargaba bajo el brazo una carpeta con la información última sobre la marcha del Estado; esos datos no eran a veces certeros y, muchas veces, sobresalían más por el error que por el acierto. Su objetivo no era la verdad, sino colocarla a ésta en la dirección en que estaba su sillón.

"Quiero dejar la presidencia, caminar por la calle y que la gente me salude con un «buen día, doctor»", solía decir cuando conversaba con frecuencia con periodistas que lo criticaban. Entonces era presidente. Cerraba ese diálogo y abría otro con sus habituales lugartenientes. "Mátenlo", les ordenaba de inmediato; les pedía, así, que incendiaran en público a algún adversario o a algún kirchnerista desleal para sus duros conceptos de la fidelidad. Nunca podrá saberse si aquel era un combate entre el deseo y el carácter, en el que siempre perdía el anhelo, o si el deseo era sólo una expresión fingida ante los oídos de un interlocutor diferente.


"Mátenlo", era una palabra que usaba frecuentemente para ordenar los castigos públicos
. La política es cruel y las prácticas políticas son crueles. Kirchner era un exponente cabal de esa estirpe. Los amigos se convertían en enemigos con la rapidez fulminante de un rayo. Nada les debía a sus ex colaboradores, que habían dejado en el camino partes importantes de su vida para servirlo. Sus afectos estaban reducidos al pequeño núcleo de su familia, a la que realmente quiso con devoción, más allá de las muchas discusiones y discordias con su esposa. "La familia es lo único que la política no destruye", repetía.

Sabía aprovechar con maestría la debilidad del otro para caerle con la fuerza de un martillo. El caso más emblemático es el de George W. Bush. Conoció a Bush cuando era un líder muy popular en su país, insistió con que quería acercarse a él, lo visitó en la Casa Blanca y lo tranquilizó diciéndole que era no izquierdista, sino peronista. Ese romance duró hasta la cumbre de Mar del Plata en 2005, cuando Kirchner vapuleó imprevistamente a un Bush pasmado por la sorpresa. ¿Qué había pasado? La fatídica guerra de Irak había convertido en jirones la popularidad del líder norteamericano.

"No es popular estar cerca de él en estos momentos", explicó luego con el pragmatismo desenfadado del que hacía gala. La popularidad del otro era el índice de su simpatía. Por eso, nunca rompió con el colombiano Alvaro Uribe, de quien, además, solía hablar bien. Uribe se fue del gobierno con el 75% de aceptación. Todo eso ocurrió en un tiempo en el que Kirchner pintó el país del color de la Patagonia: el mundo fue siempre lejano e impenetrable para él.

Ambivalente, como un príncipe del oportunismo, Kirchner nunca terminó de comprender al conjunto de la sociedad argentina. Nunca recibía a nadie cuando andaba en sus tiempos de broncas desmedidas. Sin embargo, era un anfitrión cordial y conversador, un político clásico, cuando ingresaba en los períodos de conciliación. Eso sí: la información que le trasladaba a un periodista, por ejemplo, no siempre era confiable. Edificaba un océano con una gota de agua que pudiera afectar a un adversario. Y contaba con una buena despensa de información confidencial.

Una vez habló por teléfono con la periodista Magdalena Ruíz Guiñazú para pedirle disculpas porque había borrado la legendaria Conadep de un discurso suyo. Magdalena, sincera y frontal, le reprochó que se dejara llevar por la versión del pasado que le daba Hebe de Bonafini. "Es muy sectaria, pero yo la tengo cerca sólo para contenerla", le respondió el entonces presidente. Flotaba entre una orilla y otra durante su mandato. Luego se quedó definitivamente con Bonafini, con D´Elía, Moyano y Kunkel. Esas alianzas demostraron, más que cualquier cosa, no sólo su talante, sino su desconocimiento de la sensibilidad de la sociedad argentina. Esas figuras integran la lista de las personas más rechazas por una inmensa mayoría social.

El pasado

Compartía con ellos cierto gusto por la arbitrariedad. Al inventarse un pasado personal, debió también acomodar un presente que tampoco era suyo. Convirtió la revisión del pasado en un tema omnipresente, en una divisoria de aguas, en una herramienta para la construcción de su política cotidiana. Ese era un tema que reunía las condiciones épicas que más le agradaban. No le importaba si tenía que mezclar historias artificiales con personajes imaginarios. Hace algunos años, cuando él era presidente, luego de una de las muchísimas veces que vapuleó a este periodista en la fogata de sus atriles, nos reunimos para tomar un café en la Casa de Gobierno. Se produjo este diálogo que lo pinta de cuerpo entero.

-Usted sabe que lo que me imputó es absolutamente falso?-le dije.

-Sí. Pero usted quiere que otro presidente ocupe este despacho? me respondió.

-¿No cree que estamos hablando de dos cosas distintas? -le pregunté.

-No- me contestó, y pasó de inmediato a hablar de otro tema.

Otro Kirchner, más implacable y menos amigable, apareció después de la crisis con el campo y del fracaso electoral de 2009. El Kirchner del primer período era más componedor y moderado. Pero no aceptó ninguna de las dos derrotas. Era un político que no había conocido la derrota y decidió, con envidiable voluntarismo, que no la conocería. Los culpables no eran sus políticas erradas o los argentinos que votaron por opositores, sino los medios independientes que se habían volcado hacia sus adversarios sociales y políticos. Emprendió una batalla para él decisiva contra esos medios y contra los periodistas independientes. No se tomó un día de descanso en esa guerra, como él mismo la llamaba, ni concedió tregua alguna. En esos menesteres bélicos lo encontró el estupor de la muerte.

Fue un presidente y un líder político que conocía los manuales básicos de la economía. Era una condición excepcional desde Arturo Frondizi. Sabía, en algún lugar secreto de su inconsciente, que la inflación y el crecimiento pueden coexistir durante un tiempo, pero no todo el tiempo. Sabía algo peor: ninguna receta antiinflacionaria carece de algunas medidas impopulares. No quería tomarlas. Su popularidad y la de su esposa no pasaban por un buen momento como para correr esos riesgos. Esa lucha entre el conocimiento y la conveniencia lo maltrató durante sus meses cercanos.

Tenía últimamente, dicen los que lo oían, una desilusionada percepción de las cosas, que jamás la llevaba a las palabras. Empezó a zigzaguear con un objetivo claro: él y su esposa nunca serían derrotados por el voto. Debía, por lo tanto, comenzar la escritura del día después, la de una epopeya culminada abruptamente por la maquinación de la "corporación mediática", por el sector rural, por el empresariado y por todo lo que expresara un pensamiento distinto del suyo. Todo eso ya era, no obstante, una fascinante reliquia de un mundo abolido.

Cinco días antes de su muerte, en la noche avanzada del viernes, su encuestador histórico y más eficiente, llamó desesperado a un importante dirigente filokirchnerista. Acababa de concluir una encuesta nacional (el trabajo de campo se hizo antes del crimen de Mariano Ferreyra) y él había hecho un ejercicio: duplicó la intención de votos de los Kirchner en el interior de Buenos Aires, en la Capital, en Santa Fe y en Córdoba. Aun con tanta fantasía, el resultado no superaba el tercio de los votos nacionales que el kirchnerismo sacó en las elecciones de 2009. "Esto está terminado", concluyó el encuestador. ¿Hay alguna posibilidad de cambiar el curso de las cosas?, averiguó el interlocutor. "Ninguna, hermano. Esto está terminado", repitió el conocido analista.

Una vida sin poder no era vida para Néstor Kirchner. Por eso, quizás, su vida y su poder se apagaron dramáticamente enlazados. El final del poder era, para Kirchner, el final de la vida. O de una forma de vivir tal como él la concibió.

Despedida de Néstor K.

Cientos de miles de personas despidieron a Néstor Kirchner en la Casa Rosada
Cristina estuvo cerca de 12 horas junto al féretro acompañada por sus hijos, visiblemente dolida; largas filas de seis horas de espera para llegar al lugar donde velan al líder justicialista; llantos y aplausos
Jueves 28 de octubre de 2010 | 03:05 (actualizado hace 2 días)
Compartir

Cientos de miles de personas despidieron a Néstor Kirchner en la Casa RosadaFoto: Presidencia

En una conmovida despedida al ex presidente, cientos de miles de personas desfilan por el Salón de los Patriotas de la Casa Rosada donde es velado desde ayer a la mañana, luego de cumplir con una fila de al menos seis horas de espera. Desde anoche, hay una vigilia en la Plaza de Mayo.

Pasadas las 11 de ayer, ingresó a la Casa de Gobierno Cristina Kirchner, visiblemente dolida, acompañada por Máximo y Florencia, los hijos del matrimonio. La Presidenta estuvo 12 horas, aunque se retiró por momentos, y cerca de las 23 de ayer partió hacia la quinta de Olivos, mientras que su hijo se quedó junto al féretro.

Acceda a las opiniones de los columnistas de LA NACION

Además de familiares, estuvieron presentes a lo largo de la jornada de ayer miembros del gabinete del Gobierno, gobernadores, intendentes, legisladores, dirigentes y representantes del mundo artístico.

Por su parte, el vicepresidente Julios Cobos aclaró que no se acercó por pedido del Ejecutivo.

Cientos de miles de personas despidieron a Néstor Kirchner en la Casa Rosada
1 de 41 - Cristina, junto a sus Hijos, Máximo y Florencia, recibió el afecto de todos sus allegados, mandatarios, políticos, amigos, actores; todos se acercaron para acompañar a la familia - Foto: LA NACION Presidencia de La Nación



Desde las 10 de ayer, cuando se abrieron las puertas del Salón de los Patriotas Latinoamericanos, el silencio en la sala sólo se interrumpía con aplausos y gritos de apoyo a Cristina. También pudo observarse el llanto de los militantes que se fueron acercando para despedir al líder del justicialismo.

Los ciudadanos ingresan por una puerta del salón, bordean el féretro y luego se retiran por otra puerta. En ese transcurso, los militantes alentaron a la Presidenta.

Cristina, sobria y conmovida, respondió con un gesto de agradecimiento detrás de sus lentes oscuros. O agachó la cabeza, mientras llevaba la mano derecha junto a su pecho.

Durante las primeras horas se la pudo observar en silencio, sólo mantuvo algunos diálogos con sus familiares o con los dirigentes políticos que se acercaron para saludarla, como Hugo Moyano, Estela Carlotto o Hebe Bonafini.
Cientos de miles de personas despidieron a Néstor Kirchner en la Casa Rosada
1 de 19 - Miles de personas se acercaron a la Plaza de Mayo para despedir al ex mandatario argentino, Néstor Kirchner, innumerables muestras de afecto y dolor - Foto: LA NACION Aníbal Greco



La Presidenta se ausentó apenas un breve momento, por la tarde de ayer. A su regreso, continuó recibiendo a la gente, que incesantemente se fue acercando con pequeños obsequios, como estampitas y cartas. Hubo llantos y abrazos, que Cristina fue recibiendo muy conmocionada.

Entre las sorpresas, un hombre que se acercó al velorio entró cantando el Ave María. Durante un minuto la audiencia permaneció en silencio, y hasta la Presidenta se mantuvo atenta a la interpretación. De hecho, una vez que el hombre terminó su canto, Cristina se acercó a agradecerle por el gesto.

Frente a la sede del Gobierno, miles de personas brindan testimonio de su pesar, cargando las rejas perimetrales de la Casa Rosada con flores, banderas y mensajes, en los que predominaron palabras de admiración por Kirchner y de aliento para su esposa. "Tu partida nos duele pero tu legado quedará por siempre", "Gracias Néstor" y "Todo el pueblo te acompaña. Fuerza Cris", decían algunos de los más característicos.

Al llegar a la Casa de Gobierno desde el Aeroparque Metropolitano esta madrugada, Aníbal Fernández dio breves declaraciones a lanacion.com y otros medios. "Después de la muerte de mi viejo, este fue el día más triste de mi vida", dijo.



La región, presente. Presidentes de América latina visitaron la capilla ardiente en Casa Rosada. Así, estuvieron los mandatarios: Evo Morales (Bolivia), Sebastián Piñera (Chile), Rafael Correa (Ecuador), José Mujica (Uruguay), Fernando Lugo (Paraguay), Juan Manuel Santos (Colombia), Hugo Chávez (Venezuela) y Lula da Silva (Brasil).

Además, estuvieron en el lugar personalidades del mundo del espectáculo y de la cultura como: Teresa Parodi, Florencia Peña, Jorge Luz, Osvaldo Santoro, Andrea del Boca, Pablo Echari, Nacy Duplaá, Marcelo Tinelli y Daniel Fanego, entre otros.

Murió en su ley, como vivió.

Murió en su ley, como vivió
Jorge Lanata
Para LA NACION
Jueves 28 de octubre de 2010 | Publicado en edición impresa
Compartir

1) Kirchner:

La muerte, siempre, sorprende y espanta. La de Néstor Kirchner estalló en el vacío de un feriado, espera de la llegada del censista y teléfonos que no pararon de sonar. La muerte ajena espanta porque nos enfrenta al fantasma de la muerte propia. Esta mañana supimos, otra vez, que no somos inmortales. La sola idea es insoportable, por eso vamos a olvidarla con rapidez. Ni siquiera el poder puede defendernos de ella. Néstor Kirchner tuvo suerte: murió en su ley y en El Calafate, su lugar en el mundo. Los médicos diagnosticaron "muerte súbita". Súbito: precipitado, impetuoso o violento en las obras o palabras, diagnostica el diccionario. Tuvo, Néstor Kirchner, una muerte que coincidió con su vida.

-Ultimamente estaba sensible y paranoico -dijo Jessica en el chat. Jessica cubre Gobierno para mi programa de televisión.

-Se murió sin que nadie lo conociera -largó Luciana, más temprano, apenas supimos la noticia. Luciana hablaba y hablaba, y yo pensaba que la muerte nos empuja sobre los silencios, que era el miedo de Luciana el que estaba hablando.

-Vos sabés que él era su amigo -siguió Luciana mencionando su conversación con una fuente-. Bueno, estaba muy mal, llorando, y me dice: "Es un tipo que no contaba nada, se guardaba todo adentro. Pero sufría un montón. Este nivel de agresividad fue el que lo mató".

Escuché eso varias veces a lo largo del día: Kirchner fue asesinado por su personalidad.

Néstor Kirchner ha muerto y el pasado, ahora, se convirtió en anécdota: la avidez que lo empujó al precipicio será avaricia o entrega generosa, según la historia y quien la escriba.

Acabo de ver, en el noticiero, que alguien pintó apresurado una tela que dice "Néstor Vive", y la colgó de la reja que separa la mitad de la Plaza de Mayo de la Casa de Gobierno. Antes, supe que hubo quienes tocaron bocina en la calle, en una miserable actitud de festejo. Nadie puede estar orgulloso de su odio, si es que lo tiene. El odio es una bajeza del espíritu. Recordé entonces aquella pintada de "Viva el cáncer" durante la agonía de Eva Perón; pesadillas de una Argentina que ojalá haya quedado para siempre atrás.

Néstor Kirchner ha muerto. Que su alma descanse en paz.

2) Kirchnerismo:

¿Existirá el kirchnerismo? Si existe, desde hoy será puesto a una dura prueba: dar los primeros pasos sin su inspirador. Y si existe, ¿de qué kirchnerismo se trata? ¿Del de Moreno o el de Scioli? ¿El de Kunkel o el de Bonafini? ¿Tendrá la disciplina suficiente para organizarse en ausencia de su líder o habrá llegado para muchos el momento de pasar facturas? ¿El kirchnerismo habrá sembrado vientos? Una Presidenta con un vice opositor y el peronismo dividido un año antes de las elecciones: la palabra prohibida es Isabel. No hay duda posible sobre la continuidad institucional, y mucho menos sobre asonada alguna, pero la palabra prohibida remite al vacío de poder o al desborde temperamental de quien lo maneje. La otra palabra es equilibrio.

¿Cristina necesita ayuda? Habrá varios dispuestos a darle el abrazo del oso. ¿Sobre quién sostener el Gobierno más allá de sí misma? Julio De Vido tiene problemas de salud y acaba de perder un hijo hace poco más de un mes. Aníbal Fernández es un buen espadachín radial, el hijo de Jacobo un pésimo diplomático, Hugo Moyano el enemigo en casa. La soledad es peligrosa y las compañías de segunda línea tienen intereses propios. Cristina deberá tomar, en los próximos meses, muchas decisiones: ella es la persona que soportará en su espalda el destino del kirchnerismo. © LA NACION

jueves, 21 de octubre de 2010

LAS MADRES Y CELS

EL PAIS
La postura de las Madres y el CELS



La Asociación Madres de Plaza de Mayo y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) expresaron su repudio por el asesinato del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra durante los incidentes ocurridos ayer en Barracas. “Con la angustia que significa la injusta muerte de un joven, nos solidarizamos con su familia y compañeros y execramos y repudiamos las balas, vengan de donde vengan, como siempre hemos repudiado y condenado a todas las patotas sindicales”, señalaron en un comunicado firmado por Hebe de Bonafini, la titular de las Madres de Plaza de Mayo. En tanto, desde el CELS “condenaron” el asesinato y también exigieron “democratizar” la representación sindical, un proceso que enmarcaron en “una transición del modelo de desprotección neoliberal hacia formas más abarcadores de protección”. Añaden que “ese proceso afecta privilegios elementales y adquiere extrema gravedad cuando la muerte se impone como forma de dirimir conflictos”. A su vez, apuntaron que el hecho “exige una respuesta pronta y eficaz del gobierno nacional, que no puede reducirse a declaraciones de funcionarios que buscan salvar su responsabilidad”. “El Estado tiene la obligación de identificar y sancionar a los responsables y esclarecer si existió algún tipo de participación de la Policía Federal, tal como sugieren algunos testigos presenciales”, concluyeron.

A SANGRE FRÍA.

› A SANGRE FRIA
"Los disparos fueron de un solo lado"


La fiscal Cristina Caamaño Iglesias Paiz, que investiga los incidentes ocurridos ayer que culminaron con la muerte de Mariano Ferreyra, afirmó que las balas partieron desde "un solo lado" de los manifestantes. En la misma línea, confirmó que los trabajadores que intentaron cortar las vías se retiraban del lugar de la protesta cuando fueron atacados por sindicalistas ferroviarios.



La fiscal -que estuvo ayer en el lugar de los hechos y en el hospital Argerich donde permanecen internados dos heridos de bala- informó que los disparos -que mataron a Mariano Ferreyra e hirieron a dos manifestantes- provinieron de dos armas y que hasta ahora la única evidencia encontrada es un proyectil calibre 38.

"Hubo disparos de un solo lado. Hasta la policía dijo eso", sostuvo Caamaño en declaraciones a FM Milenium, al tiempo que informó que -tras la autopsia de Ferreyra- se podrá saber el calibre de la otra arma usada en los enfrentamientos.

Confirmó también que los militantes del Partido Obrero y los ex trabajadores tercerizados del Ferrocarril Roca "se estaban retirando" del lugar de la protesta -el puente Bosch- cuando fueron atacados, en principio, a piedrazos por los sindicalistas ferroviarios.

"Como querían evitar volverse en tren, bajan por Pedro de Luján, y ya a dos cuadras del puente, los otros se les vienen encima, y les empiezan a tirar piedras", explicó. Señaló asimismo que durante la jornada de hoy solicitará "absolutamente" todas las filmaciones de las cámaras de televisión y las cámaras de seguridad de empresas ubicadas en la zona de los incidentes.

Según adelantó, la fiscal también recibirá hoy el sumario policial de la comisaría 30, emitirá un comunicado de prensa solicitando que los testigos del hecho se presenten a declarar y pedirá a todos los involucrados que se presenten directamente en la fiscalía.

Ante una consulta, no descartó llamar también a declarar al secretario general de la Unión Ferroviaria, José Pedraza. "Puede ser que en algún momento se lo cite", sostuvo.

En cuanto a la denuncia del PO sobre la inacción policial en los incidentes, Iglesias Paiz dijo que "todavía no puede hablar de eso", porque tiene que "hablar con otros sectores de la policía que venían desde la provincia frenando" a los manifestantes. No obstante, señaló que "la policía no estaba preparada para lo que pasó", y precisó que había un sólo patrullero de la comisaría 30 "que estaba entre los dos grupos", pero "cuando uno avanza sobre el otro, el oficial a cargo pide refuerzos pero ya era tarde".








› UN MILITANTE DEL PO FUE ASESINADO DE UN DISPARO POR UNA PATOTA DE LA UNION FERROVIARIA
Morir por apoyar a trabajadores despedidos

Los incidentes se desarrollaron entre Avellaneda y Barracas. Militantes de izquierda intentaron cortar las vías en apoyo al reclamo de trabajadores despedidos. Una patota de ferroviarios los corrió y les disparó. Hubo "" UN MUERTO "" y tres heridos.



El país Por Laura Vales

Mariano Ferreyra, un militante de 23 años del Partido Obrero, murió tras ser baleado por una patota de la Unión Ferroviaria cuando, junto a trabajadores tercerizados del Ferrocarril Roca y organizaciones de izquierda que reclamaban por la reincorporación de cien despedidos intentaron cortar las vías del tren. Por este mismo conflicto ya había habido un episodio de violencia sindical el mes pasado, cuando el mismo grupo de ferroviarios y movimientos sociales fueron corridos de la estación Constitución por esta patota, que les impidió realizar un acto. Ayer, los dos grupos se enfrentaron con piedras y palos en la zona de la estación Hipólito Yrigoyen y, en medio de las corridas, los de la Unión Ferroviaria sacaron armas y dispararon contra los militantes de izquierda. Además de la muerte de Mariano Ferreyra hubo tres heridos.

Elsa Rodríguez, de 60 años, recibió una balazo en la cabeza y está en coma, tras ser operada en el Hospital Argerich. Según el último parte médico, permanece conectada a un respirador artificial en estado “grave” y con “pronóstico reservado”. strong>Los otros dos heridos, Nelson Aguirre, con cuatro tiros en las piernas, y Ariel Pintos están fuera de peligro.

Testigos de los hechos aseguraron que como parte de la patota de la Unión Ferroviaria actuaron barrabravas de las hinchadas de Independiente, Ferro y Banfield. Denunciaron también a Pablo Díaz, la mano derecha del titular de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, como una de las personas que estaba con el grupo de la Unión Ferroviaria, y acusaron también de haber estado con ellos a un hijo del subsecretario de Transporte ferroviario, Antonio Luna.

Quedó a cargo de la investigación la fiscal de instrucción Cristina Caamaño, quien ayer recorrió el lugar donde ocurrió el asesinato y hoy comenzará a tomar declaración a los testigos.


El enfrentamiento


“El martes, Mariano había estado recorriendo las vías para sumar más gente a la protesta (de ayer). El fue uno de los que pintó la bandera de ‘trabajadores tercerizados en lucha’”, contó Darío Roseto, estudiante y compañero del chico asesinado. El conflicto gremial venía de julio pasado, en reclamo de la reincorporación de 117 trabajadores tercerizados que habían sido despedidos del Ferrocarril Roca. La empresa está gestionada por la Ugofe (Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria), integrada por el Estado y empresas concesionarias (como Ferrovías, TBA y el grupo Roggio). Con una serie de medidas de fuerza, los tercerizados habían conseguido la reincorporación de doce despedidos. Una de las protestas consistió en el corte de las vías en la estación Avellaneda, el 21 de julio pasado, cuando mantuvieron el bloqueo durante once horas. La Unión Ferroviaria, enfrentada con las agrupaciones de izquierda, comenzó una campaña de volantes y pasacalles con la leyenda “los trabajadores ferroviarios no cortamos las vías”. Los pegaron en el interior de los trenes y en las inmediaciones de la estación Avellaneda, donde ayer comenzó el enfrentamiento.

“Nos reunimos en el local del PO de Avellaneda a las 10.30”, recordó otro de los testigos, José Tejeda, delegado del Sindicato de la Industria de la Construcción y Afines. Los tercerizados habían coordinado la movida, además de con el PO, con Convergencia de Izquierda, el Movimiento Teresa Rodríguez y Quebracho. Del local marcharon a la estación Avellaneda, con la idea de cortar las vías, pero se encontraron con un operativo policial y vieron que cerca de las vías ya estaba el grupo de la Unión Ferroviaria. Comenzaron a caminar, entonces, hacia la estación Hipólito Yrigoyen, para el lado de Constitución. “Pasando el puente Bosch (que cruza el Riachuelo y une a Avellaneda con Barracas) los de la Unión Ferroviaria nos empezaron a tirar piedras desde arriba, la policía también nos tiró balas de goma”, contó Tejeda, y luego hizo un cordón entre los dos grupos que puso transitoriamente freno al enfrentamiento. Al ver que no podrían cortar las vías, los tercerizados se retiraron a dos cuadras de la estación Yrigoyen y allí armaron una asamblea para discutir qué hacer. Un cordón policial separaba a los dos grupos, pero en algún momento ese cordón se abrió. Los que hacían la asamblea vieron que los de la Unión Ferroviaria se acercaban corriendo.

“Les dijimos a las mujeres que corrieran y armamos un cordón nosotros”, agregó Diego Cardías, uno de los tercerizados despedidos. Los dos grupos se enfrentaron a los golpes en la calle. “Fue un enfrentamiento con piedras y palos, porque nosotros nos defendimos, les pegamos, pero con piedras y con palos, nosotros no teníamos armas de fuego”, señaló Tejeda. La pelea duró más de 10 minutos. Algunos testigos hablaron incluso de veinte, aunque nadie tenía una noción exacta de su duración. “Ellos tuvieron que retroceder, empezaron a volver hacia atrás, y entonces, mientras se estaban yendo, vi cómo uno sacaba un arma y empezaba a tirar”, señaló Roseto. El testigo vio a un solo tirador, con un arma de puño. Otros vieron a dos hombres armados, y otros a tres. Lisandro Martínez, responsable del PO Zona Sur, vio a dos tiradores, “uno con una escopeta recortada”. José Tejeda vio a “tres hombres armados, con armas de mano”.

Tejeda tenía al lado a Mariano Ferreyra. Cuando lo vio caer –contó– creyó que había tenido un ataque de epilepsia, porque no le vio la herida de bala en el tórax. En la confusión de la pelea, aunque oyó los disparos, no pensó que les estaban tirando al cuerpo. “Los tomé como disparos al aire.” Pero al tratar de auxiliarlo notó que el chico “temblaba y se había orinado” y se dio cuenta de que estaba grave. Lo subieron vivo a la ambulancia que lo llevaría al hospital Argerich.

Los consultados dijeron que les dispararon desde una distancia de cincuenta metros, aproximadamente. También aseguraron que los agresores, al retirarse, pasaron al lado de tres patrulleros sin que los detuvieran. Por eso ayer denunciaron que hubo una zona liberada (porque la patota pudo llegar hasta ellos, lo que indicaría que el cordón policial fue levantado) y reclamaron que se investigara además por qué la Federal no detuvo a nadie.

Lo que dijo Pedraza

El titular de la Unión Ferroviaria, José Pedraza,
reconoció que fueron integrantes de su gremio los que se enfrentaron con los tercerizados y la militancia de izquierda. Admitió también que lo hicieron para impedir que cortaran las vías, pero defendió lo hecho con un argumento de antología: “Los trabajadores defendieron sus fuentes de trabajo” (ver página 6). Por supuesto, negó que los autores de los disparos pertenecieran a su sindicato.

Desde el gobierno nacional, que salió a repudiar el asesinato y la violencia sindical, hubo una promesa de esclarecer quiénes fueron “los autores materiales e intelectuales del hecho”. Aunque la actuación de la Policía Federal –específicamente, que no haya intervenido para impedir la violencia, ni haya detenido a los agresores– generó más de una duda entre los funcionarios, no hubo declaraciones que hicieran público el malestar con el rol de la policía.

Hoy habrá una marcha a la Plaza de Mayo convocada por la izquierda y un paro nacional, que coincidieron en llamar los dos sectores internos de la CTA.

Morir por participar de una manifestación sindical, y en el marco de una pelea entre gremios, era algo inimaginable, un hecho no pensado como posible, más bien cosa de otra época. Sin embargo, en los últimos años una serie de episodios de creciente violencia sindical se han venido sucediendo: las patotas de la Unión Tranviarios Automotor contra la organización de los trabajadores del subte, los grupos de la Uocra contra los desocupados que armaron cooperativas de la construcción, las amenazas de la UTA para impedir que los choferes alineados con la CTA realizaran una protesta en la terminal de Retiro fueron algunos de ellos. En muchos de estos casos se había denunciado la ostentación de armas. Nadie podía haberlo tomado demasiado en serio, hasta ayer.

jueves, 7 de octubre de 2010

Feria del libro de Francfort

Feria del Libro de Francfort
Carmen Balcells busca socio

La agente de García Márquez, Vargas Llosa o Marsé se abre a nuevos capitales para afrontar los retos del sector - Su preferencia se dirige fuera del mundo editorial

J. RUIZ MANTILLA / C. GELI - Madrid / Francfort - 07/10/2010





El vertiginoso tsunami causado por los vaivenes de la industria editorial viene provocando desde insólitos daños colaterales hasta devastaciones sin vuelta atrás.
Cambian las estrategias financieras, cambian los formatos, cambian los hábitos de lectura y cambia el curso del dinero: cambia, en definitiva, el mundo del libro y de su industria, cuya versión tradicional ha saltado hecha añicos en este primer tramo del siglo XXI. El salto al tren de la modernidad, con toda su carga de reestructuración y de replanteamientos incluidos, no es sencillo. El último y mejor ejemplo de esta metamorfosis lleva grabado el nombre de Carmen Balcells. La que sin duda ha sido y es la gran agente literaria de este país afronta los nuevos retos digitales y económicos con una ampliación de capital de 500.000 euros. Hasta el momento, no ha cerrado un acuerdo con nadie, aseguraba ayer mismo su propietaria.

* La obra de Borges cambia de manos editoriales

Carmen Balcells

A FONDO

Nacimiento:
1930





Balcells baraja vender o ceder la biblioteca y el archivo de la agencia

"Hay que reforzarse ante los cambios que se aproximan", sostiene la agente

Balcells es la gran madre de una colosal nómina de autores vivos, como Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes o Javier Cercas, y la defensora del legado de otros que ya se fueron, como Camilo José Cela, Miguel Delibes, Rafael Alberti, Manuel Vázquez Montalbán o Jaime Gil de Biedma.

Al admitir su intención de abrir la puerta a la llegada de un socio, Balcells pretendía detener la rumorología desatada en la feria de Francfort sobre el futuro de su negocio. Ante las dudas, respuestas: "Busco un nuevo socio que quiera entrar con 500.00 euros en la empresa", comentaba ayer a EL PAÍS Carmen Balcells. En otras palabras: no vende su agencia / símbolo pero sí está dispuesta a compartirla. La propiedad quedaría en manos del nuevo socio, de su hijo y de dos subordinados fieles, como Gloria Gutiérrez y Javier Martín. La intención de Balcells es que ellos tres detenten el 55% del total. "Aunque", dice, "estoy dispuesta a bajar al 52%".

El socio no tiene por qué estar vinculado al sector del libro. Es más, Balcells asegura que "no sería lógico buscar en el mundo editorial". Y añade: "Debemos hacerlo más en otros campos para mantener la independencia. Un agente debe defender en todo momento a su cliente, el autor, y no puede desempeñar bien ese trabajo si depende de un grupo editorial".

En este sentido, la mujer más poderosa del panorama editorial en español ha mantenido conversaciones con Miguel Barroso, autor de la casa y vinculado a la productora Mediapro, que controla Jaume Roures. "Sí, hemos hablado. Mucho, pero no han vuelto a mostrar interés", comenta. En relación a una alianza con otros agentes internacionales poderosos como el neoyorquino Andrew Wylie, alias El Chacal, no hay nada. "Ni lo va a haber", zanja Balcells. Con otras agencias vinculadas al mundo hispano, tampoco. No le convencen las que se desenvuelven en el sector. "Debemos reforzarnos ante el reto y los cambios que se aproximan", asegura.

Su modelo de negocio busca no perder la influencia que los agentes pueden tener en el futuro de la edición digital. Los autores tienen opciones de derechos cada vez mayores y el reparto de la tarta del libro será diferente. Del 10% tradicional, ya se están negociando porcentajes del 25% e incluso más elevados.

Este panorama de cambios en la agencia afincada en Barcelona se convirtió ayer en efervescente carne de rumor en el sacrosanto Salón 8 de la Feria de Francfort, el destinado a las editoriales anglosajonas. La responsable de una agencia literaria española recibía en plena labor en el salón un sms con el mensaje: "¿Eres tú el partner que busca Balcells?". Mucho menos sentido del humor mostraba Gloria Gutiérrez, número dos de la agencia, que blandiendo su carné de citas a rebosar insistía: "Para hablar de libros quizá tenga unos minutos; ni uno para hablar de otras cosas".

Son momentos delicados para una de las agencias literarias más importantes del mundo, que, según fuentes del sector, estaría sufrido un desgaste en su potente imagen, especialmente en el extranjero y en el mercado americano en particular. Para paliar esa situación, Balcells, que hace apenas dos meses cumplió 80 años, estaría barajando la posibilidad de obtener liquidez a partir de la cesión o venta de la biblioteca y archivo de la agencia, con primeras ediciones de la mayoría de los grandes autores del boom latinoamericano que ella tanto ayudó a crear; pero también de manuscritos de figuras tan carismáticas como el poeta Jaime Gil de Biedma. En esa línea, Balcells habría contactado con responsables del ministerio de Cultura. Un portavoz de la Generalitat, por su parte, aseguró ayer mismo que no tenían constancia de ese interés de Balcells por encontrar destino a ese goloso fondo patrimonial: "Es la primera notica que nos llega de que desearía venderlo; si fuera así, estaríamos dispuestos a hablar, independientemente de que haya ahí autores catalanes o no".

Tampoco tenían noticia en el Consistorio barcelonés de las maniobras de la agente, si bien hace ya unos años, en la etapa del concejal Ferran Mascarell al frente de la cultura municipal, si se habló de crear un centro en Barcelona dedicado al mundo del libro a partir de los fondos bibliográficos y de manuscritos que posee la agente en el piso de su agencia. "Ese proyecto no muy definido está en stand by, pero nunca se habló de compra", aseguraba ayer el delegado de Cultura del ayuntamiento, Jordi Martí.

Feria de Frankfort

Feria del Libro de Francfort
La obra de Borges cambia de manos editoriales

C. GELI - Francfort - 07/10/2010




Parece un gesto típico del taimado e irónico escritor: para celebrar el bicentenario de la independencia de su país y que dentro de ocho meses se van a cumplir los 25 años de su muerte, Jorge Luis Borges ha decidido mudarse de casa editorial y abandonar la histórica Emecé y también Alianza (donde estaba en el formato bolsillo) para pasar toda su obra en bloque a Random House Mondadori. Tampoco podía haber escogido marco mejor: el acuerdo se firmó ayer mismo en esa Feria de Francfort que tiene este año en Argentina a su invitada de honor.

* Carmen Balcells busca socio

Jorge Luis Borges
Jorge Luis Borges
A FONDO

Nacimiento:
24-08-1899

Lugar:
Buenos Aires

La noticia en otros webs

* webs en español
* en otros idiomas

La viuda del escritor, María Kodama, el temible agente Andy Wylie y representantes del grupo editorial español firmaron ayer mismo el acuerdo por el cual Random House Mondadori se queda con los derechos de los 54 libros que el creador de El Aleph escribió a lo largo de su vida. Y eso comporta tanto los nueve títulos de ficción como los 12 de poesía; también a los dos híbridos de ambos géneros (El Hacedor y Elogio de la sombra) y a los 14 ensayos. Pero es que también incluirá, y ello sería la primera vez que se haría de manera sistemática, los 17 títulos que Borges escribió con otros autores a los que en general quería ayudar y potenciar con su nombre, buena parte de los cuales firmó con Adolfo Bioy Casares.

Es esa voluntad de que la obra de Borges esté concentrada en un solo sello y viva una recuperación que le haga más actual y presente en las librerías españolas y sudamericanas lo que ha llevado a la agencia Wylie a mover una operación de las más caras que se han realizado en las letras españolas por un autor en los últimos años, una cifra que todas las partes declinaron comentar pero que vendría compensada por la larga duración de esos derechos.

Si bien Random House Mondadori declinó hacer comentarios, fuentes del sector creen que la inversión realizada por el grupo quedará rápidamente amortizada en un 70% sólo con las ventas en edición de bolsillo, en América Latina y en Argentina en particular, donde Debolsillo, la marca de Random House Mondadori en ese formato, es, como en España, líder en ventas. Además, el grupo editará títulos de Borges en formatos de tapa dura y una nueva edición de las Obras Completas. Pero de momento le faltará sin embargo, según fuentes conocedoras del acuerdo, los derechos en formato digital, que aún mantiene la agencia Wylie.

martes, 5 de octubre de 2010

Pablo Escobar Gaviría

Pablo Escobar
De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a navegación, búsqueda
Pablo Emilio Escobar Gaviria

Nombre Pablo Emilio Escobar Gaviria
Nacimiento 1 de diciembre de 1949
Rionegro, Colombia
Fallecimiento 2 de diciembre de 1993 (44 años)
Medellín
Nacionalidad colombiana
Otros nombres El Patrón, El Señor, El Zar de la cocaína
Ocupación fundador del Cartel de Medellín, Líder
Cónyuge María Victoria Henao
Hijos Juan Pablo y Manuela
Padres Hermilda Gaviria y Abel de Jesús Escobar
Pablo Emilio Escobar Gaviria (Rionegro, 1º de diciembre de 1949 - † Medellín, 2 de diciembre de 1993), fue el más rico y poderoso narcotraficante de Colombia, considerado como uno de los mayores criminales de la historia. También ejerció como político y fue elegido Representante a la Cámara suplente para el Congreso de la República de Colombia en 1982.

Como líder del cartel de Medellín, fue el jefe máximo de la mafia colombiana. Con el comercio de cocaína hizo la fortuna más grande del país. Apodado «el Zar de la cocaína», se creía que su fortuna era valuada entre los 5 y 10 mil millones de dólares, pero recientes hallazgos han hecho ver que la venta de drogas le trajo beneficios de más de 25 mil millones de dólares,[1] entrando en la lista de las 10 personas más ricas del mundo.

Es considerado el mayor criminal en la historia de Colombia, donde las autoridades lo vinculan al asesinato de más de 4.000 personas (su principal sicario y "brazo derecho", Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, lo vincula a más de 5.500 asesinatos).[2]

Organizó y financió una extensa red de sicarios y con sus actos terroristas (carros bomba en las principales ciudades) desestabilizó al país y se constituyó en uno de los criminales más buscados del mundo a comienzos de los años 1990. Tras fugarse de la cárcel, en julio de 1992, el Gobierno de Colombia destinó unos cuatro mil efectivos e ingentes recursos para recapturarlo. Tras diecisiete meses de intenso rastreo, fue localizado en un suburbio de Medellín, donde fue abatido.

Contenido [ocultar]
1 Infancia
2 Inicios en el crimen organizado
3 Actividades políticas
4 Período de violencia
5 Muerte
6 Legado
6.1 Familia
6.2 Filmografía
7 Bibliografía
8 Véase también
9 Referencias
10 Enlaces externos


[editar] Infancia
[editar] Inicios en el crimen organizado
Los comienzos de Escobar en el crimen organizado se dieron lenta pero inexorablemente, y a lo largo de su carrera criminal, se valió de una extraña mezcla de violencia, sangre, paternalismo y filantropía para lograr sus fines. Mientras, por un lado, eliminaba sin piedad a sus competidores, ordenaba asesinatos, estimulaba intrigas o conspiraba contra figuras influyentes de la política o el gobierno, por el otro, regalaba sandwiches a los mendigos, erigía casas para los pobres de Medellín o construía canchas de fútbol para los niños de los tugurios, lo que le proporcionaba un fuerte apoyo popular en los barrios pobres de la ciudad.

Escobar comenzó con pequeños timos y hurtos. Al contrario de lo que se decía, no tenía un negocio de bicicletas ni robaba lápidas para revenderlas, ya que era creyente desde muy pequeño, al igual que su familia, y esto hacía que tuviese mucho respeto a los espíritus. Años más adelante construiría varias iglesias, campos de fútbol y reconstruiría la ciudad con los ingresos de la "coca". A medida que fue creciendo se involucró con el hurto de autos en las calles de Medellín, pero pronto se involucró en el tráfico de marihuana hacia los Estados Unidos. Se le involucró en el secuestro y homicidio del industrial Diego Echavarria Misas en 1971, y del capo del narcotráfico Fabio Restrepo en 1975. Primero actuaba como intermediario que compraba la pasta de coca en Colombia, Bolivia y Perú, y luego vendiéndola a traficantes que la llevaban a Estados Unidos. En la década de 1970 se convirtió en una pieza clave para el tráfico internacional de cocaína. Asociado con Gonzalo Rodríguez Gacha, Carlos Lehder, Jorge Luis Ochoa y sus hermanos Fabio y Juan David, fundó el Cártel de Medellín, aunque no se discutía su liderazgo en el grupo. Se adueñó de pistas, rutas, laboratorios y monopolizó el comercio ilegal desde la producción hasta el consumo.

Posteriormente llegaría a acumular una fortuna superior a los tres mil millones de dólares y a ser el séptimo hombre más rico del mundo según la revista Forbes. Fue dueño de una de las haciendas más extensas de Colombia, llamada Hacienda Nápoles, que se convirtió en su centro de operaciones. En esta hacienda reunió más de 200 especies de animales exóticos para la región, como hipopótamos, jirafas, elefantes, cebras y avestruces, todos ingresados al país como fruto del soborno a las autoridades aduaneras, lo que no impidió la difusión televisiva del inmueble en un reportaje propagandístico. Era aficionado a los automóviles lujosos y, después del atentado perpetrado por sus enemigos del Cártel de Cali, se encontraron más de 40 autos deportivos en el estacionamiento del edificio Mónaco en Medellín, donde vivía parte de su familia. Es difícil calcular la totalidad de sus bienes raíces como edificios, oficinas, fincas, locales comerciales y casas, pero algunos datos hablan de más de 500 predios de su propiedad. También poseía helicópteros, motocicletas, lanchas y varias avionetas para transportar la droga a través de la difícil geografía colombiana.

El Cartel de Medellín fundó el grupo MAS (Muerte a Secuestradores) como respuesta a los secuestros y acciones guerrilleras en su contra; de acuerdo con documentos de la Brigada Antidroga de los Estados Unidos (DEA, Drug Enforcement Administration) el MAS fue fundado en 1981 por el Cartel de Medellín, al cual se vincularon también, después de la muerte de Pablo, Carlos Castaño y su hermano Fidel, luego conocidos comandantes paramilitares.

[editar] Actividades políticas
A fines de los años 1970 (o a principios de la década siguiente) comprendió que debía crear una "pantalla" a fin de proteger su lucrativo comercio de drogas. Comenzó a cultivar una imagen de hombre respetable, a contactarse con políticos, financistas, abogados, etc. Sin saberse con certeza de sus verdaderas intenciones, Pablo Escobar construyó muchas obras benéficas para los pobres, entre ellas 50 canchas de fútbol, un barrio entero llamado "Medellín sin tugurios" y otro llamado "barrio Pablo Escobar".

Impuso la ley de "plata o plomo", por la cual muchos miembros del gobierno, policía y militares colombianos o aceptaban la "plata" (dinero) o les caía una lluvia de "plomo" (balazos).

Se ganó, mediante la intimidación, el apoyo que lo llevaría a ser electo como Senador por el movimiento Alternativa Liberal, después de haber sido expulsado junto con Jairo Ortega Ramírez, del Nuevo Liberalismo que había fundado Luis Carlos Galán. Por su rango de congresista suplente, fue invitado en 1982 a la toma de posesión de Felipe González, el tercer presidente de la España democrática post franquista, por el empresario español Enrique Sarasola, quien tenía importantes negocios en Medellín.

De esta forma, en su mejor momento logró acumular gran influencia en múltiples estamentos legales, civiles, económicos, religiosos y sociales de Medellín, de Antioquía y del país.

Pero su "pantalla" empezó a derrumbarse en 1983, cuando el periódico El Espectador publicó una serie de notas que revelaban lo que realmente se ocultaba detrás de Pablo Escobar. El Congreso, que en un principio mostró una actitud vacilante, le quitó su inmunidad parlamentaria, y se abrió el camino para que las autoridades empezaran a perseguirlo.

[editar] Período de violencia
En 1983, tras los artículos de El Espectador, fue expulsado del movimiento político y denunciado por el entonces Ministro de Justicia colombiano Rodrigo Lara Bonilla, a quien presuntamente mandó a asesinar en 1984, dando inicio a un período que ha pasado a la historia como el "narcoterrorismo".

Entre sus crímenes más notorios se encuentran:

Ordena del asesinato de Guillermo Cano, director del periódico El Espectador (17 de diciembre de 1986), con el fin de intimidar a los periodistas de dicho diario, y, por extensión, a toda la prensa colombiana.
Ordena asesinato del pre-candidato presidencial Luis Carlos Galán[3] (18 de agosto de 1989), partidario de permitir la extradición de los narcotraficantes a los Estados Unidos, y considerado como entre los mejor posicionados para hacerse con la candidatura del Partido Liberal. En este asesinato también se involucra a Alberto Santofimio y al General Miguel Alfredo Maza Márquez (director del servicio secreto), el primero señalado como coautor intelectual del hecho, y el segundo como coautor pasivo, al debilitar la escolta del candidato, cambiándola por guardaespaldas inexpertos. Santofimio, luego de 3 años y unos meses preso, recobró su libertad en octubre de 2008, tras ser declarado inocente. Maza se entregó a las autoridades en agosto de 2009.
Hace estallar el vuelo 203 de Avianca[4] (27 de noviembre de 1989) con el fin de matar al entonces candidato César Gaviria (quien no subió al avión por consejo de sus asesores), con un saldo de 107 muertos.
Al mes siguiente, coloca un coche bomba al frente del edificio del DAS, la policía secreta colombiana (6 de diciembre de 1989), buscando acabar con su director, el general Miguel Alfredo Maza Márquez, quien salió ileso a pesar de que la edificación quedo semidestruida. Dicho atentado le costó la vida a aproximadamente 70 personas y causó centenares de heridos.
Tras amedrentar a los gobiernos de Virgilio Barco (1986 - 1990) y de César Gaviria (sucesor de Barco en 1990) mediante la violencia, y debido a la mediación del padre Rafael García Herreros, se entregó a la justicia colombiana en junio de 1991, con la condición de no ser extraditado a los Estados Unidos (para lo cual se realizó una reforma a la Constitución de Colombia). Fue recluido en "La Catedral", una cárcel en el municipio de Envigado, dotada con todo tipo de lujos según las especificaciones de Escobar, y desde donde siguió delinquiendo, ejecutando incluso a viejos compañeros de la mafia en sus instalaciones, como los hermanos Moncada y los Galeano. El 20 de julio de 1992 se fugó tranquilamente, tras haberse enterado de que iba a ser trasladado de prisión.

El asesinato de los Moncada hizo que personas en la mafia y en los paramilitares conformaran un grupo que se hizo llamar "Los Pepes" ("Perseguidos Por Pablo Escobar") y que utilizó las mismas tácticas para enfrentar al capo. Pusieron bombas en sus edificios, asesinaron a sus abogados y profundizaron el baño de sangre que sufría Colombia. Los hermanos Castaño también tuvieron una disputa con Escobar, y Fidel Castaño se convirtió en jefe de operaciones de Los Pepes. Después de las muertes de Escobar y de Fidel Castaño a causa de un balazo de rifle propinado por un integrante del EPL en 1994 en el norte de Colombia, Carlos Castaño lograría convertirse en la cabeza paramilitar.

Fue uno de los peores asesinos de la historia colombiana. La configuración de su estructura criminal dio origen a la conformación de los grupos paramilitares, con todos sus métodos de ajusticiamiento y torturas. Varios de los mandos medios del cartel de Medellín se convirtieron en jefes paramilitares, entre ellos se encuentra Diego Fernando Murillo alias Don Berna.

[editar] Muerte
Tras la fuga de Escobar, las autoridades colombianas crearon el "Bloque de Búsqueda", un cuerpo conformado por la Policía Nacional, el ejército y los cuerpos antidroga de Estados Unidos. El Bloque de Búsqueda se dio a la tarea de localizar a Escobar hasta que, después de un año y cuatro meses de intensas labores de inteligencia, el 2 de diciembre de 1993, consiguó rastrear dos llamadas que Escobar le hizo a su hijo. Al estar acorralado intentó escapar, pero fue muerto por uno de los oficiales de la policía, junto a uno de sus sicarios alias "Limon".

No obstante, de su muerte existen varias hipótesis:


Policías observan el cadáver de Pablo Escobar, abatido a tiros cuando intentaba escapar por el tejado de la casa donde se ocultaba.Sería acribillado por todo el Bloque intentando huir. Esta escena es representada por un cuadro de Botero.
Escobar se daría un tiro debajo de la oreja, lo cual se vio en la exhumación del cadáver; se cree esta versión por el lema de Los Extraditables: "Preferimos una tumba en Colombia a una cárcel en Estados Unidos".
No es cierto que un francotirador del grupo los "Pepes" le disparó. Este disparo fue propinado por un oficial de la DIJIN que conformaba el Bloque de Búsqueda.
El coronel Hugo Heliodoro Aguilar lideró el grupo de asalto que llegó a la casa que previamente unidades de inteligencia de señales de la DIJIN habían radiolocalizado con tecnología francesa y británica adquirida por la Policía Nacional en 1991 y operada por oficiales y suboficiales de inteligencia de la Policía Colombiana.
La muerte de Escobar generó distintas reacciones: su familia y sus protegidos lloraron su muerte, y a su entierro asistieron miles de personas, en su mayorías de los barrios pobres de Medellín. Pero la prensa y el gobierno lo consideraron un triunfo en la lucha contra las drogas y el principio del fin del tráfico de estupefacientes, lo cual no fue así.

Al momento de su muerte, la revista Semana de Bogotá describía así la huella que marcaba en la historia de Colombia: "No dejó gobernar a tres presidentes. Transformó el lenguaje, la cultura, la fisonomía y la economía de Medellín y del país. Antes de Pablo Escobar los colombianos desconocían la palabra sicario. Antes de Pablo Escobar Medellín era considerada un paraíso. Antes de Pablo Escobar, el mundo conocía a Colombia como la Tierra del Café. Y antes de Pablo Escobar, nadie pensaba que en Colombia pudiera explotar una bomba en un supermercado o en un avión en vuelo. Por cuenta de Pablo Escobar hay carros blindados en Colombia y las necesidades de seguridad modificaron la arquitectura. Por cuenta de él se cambió el sistema judicial, se replanteó la política penitenciaria y hasta el diseño de las prisiones, y se transformaron las Fuerzas Armadas. Pablo Escobar descubrió, más que ningún antecesor, que la muerte puede ser el mayor instrumento de poder."[cita requerida]

[editar] Legado
[editar] Familia
Su familia estaba conformada por Victoria Henao, con quien se casó cuando ésta tenía quince años en 1976, y sus dos hijos, Juan Pablo y Manuela. Después de la muerte de Escobar salieron del país, pero fueron devueltos en cuanto pisaron España, corriendo con la misma suerte en Alemania. Finalmente se instalaron en Buenos Aires, donde han tenido varios problemas legales. Para alejar el estigma de tener el apellido de Escobar, decidieron cambiarse de nombre. Así, Victoria pasó a llamarse María Isabel Santos Caballero, Juan Pablo es ahora Juan Sebastián Marroquín y Manuela se llama Juana.


En abril de 2003 aparecieron en Medellín carteles con la leyenda "Pablo Presidente". Tras retirar los afiches e iniciar una investigación, las autoridades establecieron que se trataba de una intervención artística de un joven bogotano.El 11 de diciembre de 2009, su hijo Juan Pablo presentó el documental biográfico Pecados de mi padre, en el que pide perdón a las familias víctimas de la violencia del narcotráfico.[5]

El 8 de noviembre de 2006, un día después de la muerte de su madre Hermilda, el cadáver de Escobar fue exhumado por orden de Nicolás Escobar, sobrino de Pablo e hijo de Roberto Escobar Gaviria, alias El Osito. Sebastián Marroquín acusó a su primo de haber vendido las imagénes de la exhumación a la televisión (éstas fueron transmitidas en directo[6] ) y de lucrarse con la memoria del capo. La disputa familiar se hizo más profunda tras conocerse que Nicolás se quedó con tres dientes y un pedazo del bigote que aún quedaba en la osamenta, aunque él alega que las conservó para realizar pruebas de ADN que resolverían los reclamos de paternidad de dos supuestos hijos del narcotraficante.[7]

[editar] Filmografía
Como consecuencia del fuerte efecto que causó Pablo Escobar en Colombia, se han hecho varios documentales que relatan la vida del narcotraficante.

The King of Coke
Don Pablo
Pablo:ángel o demonio
Los archivos privados de Pablo Escobar
El Patrón
El Cartel De Los Sapos
Blow
Pecados de mi padre, documental argentino de 2009 sobre la vida de Pablo Escobar. Con entrevistas a su hijo Juan Pablo Escobar como protagonista principal, actúa como narrador el actor colombiano Jorge Enrique Abello.
Zoológico Colombia
El Capo
Lethal Action (Acción Letal)
[editar] Bibliografía
Salazar, Alonso. La parábola de Pablo. Editorial Planeta, 2001. ISBN 958-42-0148-4.
Castillo, Fabio.El capo RCN Los jinetes de la cocaína. Editorial documentos periodísticos, 1987.
Cañón M., Luis. El patrón : vida y muerte de Pablo Escobar. Editorial Planeta, 1994.
Escobar, Roberto. Mi hermano Pablo. Quintero Editores, 2000. ISBN 8482805364
Vallejo, Virginia. Amando a Pablo, odiando a Escobar. Random House Mondadori 2007. ISBN 978-958-639-510-6.
Correa Soto, Carlos Mario. Las Llaves del Periódico. Fondo Editorial Universidad EAFIT, 2008
[editar] Véase también
Noticia de un secuestro
Cartel de Medellín
Gonzalo Rodríguez Gacha
Carlos Lehder
Jorge Luis Ochoa
Fabio Ochoa
[editar] Referencias
↑ LAPRENSA.COM, Capo Pablo Escobar fue protegido del FSLN
↑ Fútbol, droga y muerte en Colombia Borja Hermoso en el blog Versión muy original del diario El País, 20/05/2010
↑ John Jairo Vásquez Velásquez, alias 'Popeye', relata la manera como se planeó el atentado contra el líder político Luis Carlos Galán
↑ Video en YouTube: Explosión Avianca HK-1803, vuelo 203 - 20 años (RCN TV - 1/3)
↑ El hijo de Pablo Escobar pide perdón Sebastián Marroquin, hijo del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, pide perdón por todos los crímenes cometidos por su padre. Lo hace en el documental Los Pecados de mi Padre, una cinta que recorre las andanzas del hijo del célebre narcotraficante colombiano. http://www.europapress.es, 10 de noviembre de 2009
↑ Video familiar de la exhumación de Escobar
↑ [http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-2268203 ¿Qué harán con tres dientes de Pablo Escobar? ¿pablo escobar fue uno de los mas buscados? El Tiempo, 12 de noviembre de 2006, p. 1-4]
Enlaces externos
Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Pablo Escobar. Commons
Wikinoticias

Artículos en Wikinoticias: Comisión judicial afirma que Pablo Escobar pagó US$2 millones por toma del Palacio de Justicia de Colombia en 1985
Amando a Pablo, Odiando a Escobar, por Virginia Vallejo, Random House Mondadori
Virginia Vallejo, Página Oficial
Pablo Escobar, el Zar de la coca
Archivos periodísticos: Pablo Escobar
Clarín: Un narcotour en Colombia por las huellas del zar de la droga Pablo Escobar.
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_Escobar"
Categorías: Nacidos en 1949 | Fallecidos en 1993 | Criminales de Colombia | Narcotraficantes de Colombia | Políticos de Colombia | Miembros del Cartel de Medellín | Causa de muerte no esclarecida | Rionegreros