sábado, 30 de octubre de 2010

Parte Oficial

El parte oficial, tras siete horas del deceso
Durante horas, los datos eran confusos y escasos
Jueves 28 de octubre de 2010 |


El hermetismo oficial signó la vida política de Néstor Kirchner y lo mismo ocurrió durante su muerte. La noticia se conoció merced al revuelo de médicos y ambulancias que se desató en las afueras de la residencia Los Sauces, en El Calafate, y de la Clínica José Formenti, donde se encontraban los periodistas locales en forma fortuita. Pero no fue comunicada por los equipos oficiales de prensa sino hasta pasadas las 16, siete horas después del deceso.

Los medios locales se apostaron en el ingreso de la residencia privada porque buscaban cubrir la nota de color anunciada por la presidenta Cristina Kirchner el día anterior: su recepción a la persona que le iba a formular las preguntas por el censo nacional.

Su reunión con el censista estaba prevista para las 10.30. Pero la agitación en la casa comenzó pasadas las 8.

La prensa local comenzó de inmediato a indagar en el entorno familiar y entre los médicos y el personal de la clínica. En forma extraoficial, se consultó al clínico del ex presidente, Luis Buonomo. Un periodista que lo consultó a las 9 recibió como respuesta: "Ya está. Es muerte súbita. Pero todavía no es oficial; le pido que tenga cautela y respeto".

El vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, sólo informó sobre el parte médico de Buonomo después de las 16. Sólo entonces informó sobre el fallecimiento, cuando los medios desbordaban de noticias; también consignó el duelo nacional de tres días, y el lugar y la hora del sepelio, que se realizará hoy, a las 10, en la Casa Rosada.

Pero la prensa no fue la única afectada por el silencio. La madre del ex presidente, María Ostoic, fue informada del fallecimiento de su hijo sólo una vez que llegó a El Calafate. "Se subió al avión sabiendo que había sido internado, aunque ya había ocurrido el desenlace. Pero como es una persona mayor se temía por el impacto del disgusto", dijo un funcionario a La Nación.

Lo primero que dijo la madre del ex presidente, cuando le informaron, fue: "Pero... Este Néstor, que no se cuida".

Parte de la desinformación reinante también obedeció a las marchas y contramarchas originadas por el estado de lógica alteración del entorno familiar, en especial de la Presidenta. Y en la incertidumbre sobre el horario de regreso de Florencia Kirchner, hija del fallecido líder, que estaba en Nueva York y debió viajar de urgencia.

La Presidenta no quería tomar decisiones trascendentes sin antes tener el visto bueno de ella y de su hijo Máximo.

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