sábado, 23 de abril de 2011

Libia.

Las tropas de Gadafi se retiran de Misrata tras casi dos meses de ofensiva

Un portavoz rebelde confirma el giro en la estrategia de guerra del régimen libio, acuciado por los bombardeos de la OTAN

JUAN MIGUEL MUÑOZ / AGENCIAS | Bengasi (Enviado especial) 23/04/2011





Las tropas leales a Muamar el Gadafi se han retirado de Misrata en las últimas horas tras someter la ciudad sublevada, a medio camino entre Trípoli y Sirte, a una feroz ofensiva que se ha prolongado durante casi dos meses en los que han muerto cientos de personas bajo el fuego de la artillería y los francotiradores del régimen. Un portavoz de los rebeldes ha connfirmado este mediodía el repliegue de los soldados, en lo que supone un giro importante en la estrategia de guerra del dictador libio.

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Muamar el Gadafi
Muamar el Gadafi
A FONDO

Nacimiento:
1942

Lugar:
Sirte

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No hay confirmación independiente del repliegue, pero las tropas capturadas por los sublevados en Misrata han confesado esta mañana que el Ejército ha recibido la orden de abandonar el asedio contra la tercera ciudad libia, la única del oeste del país bajo control rebelde. Y el régimen anunció ayer sus intenciones al amenazar con dejar la operación en Misrata en manos de las tribus locales. "Misrata está liberada, los rebeldes han ganado. Algunas fuerzas de Gadafi han sido eliminadas y otras han huido", ha asegurado por teléfono a Reuters el portavoz rebelde Gemal Salem.

Un soldado capturado por los rebeldes en la ciudad avanzó esta mañana que la orden de retirada ya era efectiva. "Nos ordenaron replegarnos ayer", explicó uno de los 12 uniformados heridos y en poder de los rebeldes. Otro joven que luchaba a las órdenes de Gadafi explicó que los insurgentes aprovecharon la retirada del enemigo para contraatacar. "Los rebeldes nos atacaron mientras nos retirábamos de Misrata cerca de un puente esta mañana".

Los ataques áreos debilitan al régimen

El régimen libio anunció ayer en un tono entre amenazante y condescendiente que estudiaba retirarse de Misrata para que las tribus locales lideren la lucha contra los rebeldes. "Si el Ejército no puede resolver el problema por los bombardeos de la OTAN, entonces la población de la región entrará", ha dicho a los periodistas el viceministro de Exteriores, Khaled Kaim.

"La situación en Misrata está controlada. Las tribus se ocuparán de ello", insistió el político, que tiene a bien conceder libertad a la población para decidir si quieren solucionar el conflicto "utilizando la fuerza o la negociación". Según su visión de los combates y del cerco que se ha mantenido más de un mes alrededor de la ciudad, "la táctica del Ejército había sido hasta ahora una solución quirúrgica, pero los ataques aéreos impiden continuar con ella".

Pero las extrañas declaraciones de la diplomacia de Gadafi no pasan desapercibidas para la comunidad internacional, que parece encontrar en ellas pruebas de que sus ataques están debilitando las posiciones del régimen. "La muestra de que tenemos éxito es que Gadafi ha cambiado de táctica y ahora está dispersando a sus fuerzas y escondiéndolas", aseguró ayer a Efe el oficial Mike Rafferty, jefe de Estrategia en el Cuartel General de la OTAN en Esmirna (Turquía), desde donde se diseña la operación Protector Unificado en Libia. La OTAN aseguró ayer que considera de momento "un éxito" su operación en Libia y asegura que "hace todo lo posible" por ayudar a los civiles en Misrata.

Los mensajes cruzados están abundando en este conflicto. El senador estadounidense John McCain visitó ayer Bengasi para decir exactamente lo que el 'Gobierno' de los sublevados contra Muamar el Gadafi quería escuchar. "Animo a todos los países, y especialmente a Estados Unidos, a reconocer al Consejo Nacional Transitorio como la voz legítima del pueblo libio", afirmó el ex candidato presidencial y primera gran figura política norteamericana que se reúne con los dirigentes rebeldes. Otros líderes occidentales seguirán sus pasos. Nicolas Sarkozy prevé viajar a la capital de la revuelta en las dos primeras semanas de mayo, según revelaron a Reuters fuentes del Elíseo. McCain y Sarkozy abogaron ayer por liberar los fondos libios congelados -decenas de miles de millones de euros- para financiar las exhaustas arcas del Consejo Nacional. Se suceden las iniciativas para defenestrar a Gadafi. Solo tres naciones -Francia, Catar e Italia? han reconocido la legitimidad del Consejo, imprescindible para que los insurrectos puedan acceder en condiciones al mercado de armamento.

La presión sobre el régimen, salvo en el campo de batalla, va in crescendo. El presidente Barack Obama autorizó el jueves misiones de aviones no tripulados sobre Libia. No será la panacea, a juicio de expertos militares, pero la precisión de estos aparatos ayudará a destruir objetivos en zonas urbanas y a socavar la moral de los soldados. Abdelhafiz Ghoga, vicepresidente del Consejo, dio la "bienvenida" a la entrada en acción de los 'drones' porque ello "ayudará a salvar vidas de civiles". Hay más.

Reino Unido, Francia e Italia anunciaron a mediados de semana el envío de asesores militares a Bengasi, y aunque niegan que vayan a implicarse directamente en la guerra, la decisión suscita interrogantes. ¿Se envían asesores para ayudar a milicianos desarmados a los que, se dice, no se adiestrará para luchar? ¿Es un primer paso para alimentar su arsenal? Y ahora que el objetivo declarado de Occidente es destronar a Gadafi y que las sanciones pueden surtir efecto solo a largo plazo, ¿es posible derrotar al régimen sin una embestida terrestre?

Ataque a un complejo presidencial

Los misiles de la OTAN han alcanzado esta pasada madrugada un búnker de Gadafi. El Gobierno libio se ha apresurado a denunciar el ataque aéreo en el que, según sus cálculos, han muerto tres personas, pero ha rechazado que se tratara de una instalación del régimen y ha asegurado que era un simple aparcamiento. Pero informaciones posteriores de Reuters aseguran que se trata de una tapadera que escondía un complejo militar.

Los días en que la euforia en Bengasi cedía paso a la depresión en cuestión de horas, al compás de los avatares bélicos, son el pasado. La realidad se impone testaruda en los estancados frentes y los ciudadanos son conscientes ahora de que, salvo un inesperado colapso del régimen, derrocar al tirano llevará tiempo. Todo indica que el punto muerto en que ha entrado la guerra tiene visos de prolongarse, pese a que el jefe del Estado Mayor de EE UU, Mike Mullen, aseguró ayer que "entre el 30% y el 40% de las fuerzas terrestres de Gadadi han sido dañadas".

Pronosticar acontecimientos en el Magreb es una aventura arriesgada. Pero sabe el Consejo Nacional que sin una intervención más mortífera de los aviones de la OTAN no se conseguirá hundir al régimen. Tal vez por ello, se amoldan los dirigentes a la nueva tesitura y se muestran dispuestos a concesiones difíciles de digerir. Ya justificaron la intervención aérea de la coalición internacional. Y ahora están dispuestos a aceptar la presencia de soldados foráneos en suelo libio, poco menos que herejía hasta hace unos días.

"Proteger a los civiles exige corredores para suministrar ayuda humanitaria. Si eso solo puede lograrse con el despliegue de fuerzas terrestres extranjeras, el Consejo Nacional no observa eso como una intervención militar extranjera", ha declarado Ghoga. Los aliados erraron el tiro al fiarlo todo a la zona de exclusión aérea, y el envío de consejeros para asesorar a los milicianos sublevados es otro indicio de que las potencias occidentales no contemplan un desplome del Ejército libio, mucho más resistente ante la volátil situación bélica de lo calculado. "Si no se levanta Trípoli, esto va para largo", asegura el ingeniero Hasan Mohamed.

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